Ranking de Archivo

La lógica del corruptor

Por Catalina Pantuso
catalina@octubre.org.ar

Ilustraciones: Cecilia Ivanchevich

Durante abril de 2001, el tema de la corrupción no sólo formó parte de las noticias diarias —tratadas como verdaderos capítulos de una novela de intrigas— sino que también estuvo presente en el cine y en las librerías. La película "Traffic" de Steven Soderbergh y el libro "Ojos vendados. Estados Unidos y el negocio de la corrupción en América Latina" de Andrés Oppenheimer (Sudamericana) abordan uno de los temas que más preocupa al mundo globalizado. Desde la ficción y desde la investigación periodística se muestran los negocios sucios que enriquecen a las corporaciones y a los funcionarios, y empobrecen a los ciudadanos.

El tema de la corrupción no es nuevo en absoluto ya que el poder siempre utilizó el soborno como un arma para lograr sus objetivos. Lo novedoso es la forma escandalosa que se da en la actualidad y que en los últimos años se ha constituido en un problema incluido en las "agendas" de los políticos.

El punto de contacto entre la película "Traffic" y el libro "Ojos vendados" es que ambos productos culturales pueden ser ubicados dentro del thriller. Si bien la investigación periodística está muy bien documentada, las situaciones que presenta y el desarrollo del tema tienen el ritmo y el estilo de una excelente novela policial. El film impactó fuerte en los funcionarios de Estados Unidos; el libro provocó amplios comentarios en los medios argentinos y hasta se iniciaron algunas denuncias en la justicia local, a partir de los datos que en él se aportan.

Oppenheimer utiliza un lenguaje directo y sobrio para dar una visión amplia de la corrupción internacional, que involucra a importantes empresas multinacionales, a uno de los bancos más poderosos del mundo, a ejecutivos y a funcionarios públicos de algunos países. La compleja trama de los acontecimientos es presentada sin juicios "a priori" ni adjetivos grandilocuentes. Sin embargo no es una simple descripción de los casos IBM-Banco Nación, el Federal Bank Ltd. de Raúl Moneta o las cuentas de Raúl Salinas. El autor deja pistas, comentarios y observaciones que permiten al lector comprender algo de la lógica del corruptor.

El libro comienza contextualizando el problema. En el prólogo se comenta que en febrero de 1999, el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Al Gore, convocó al Foro Global para la Lucha contra la Corrupción, del que participaron 89 países y unos mil asistentes entre funcionarios, académicos y representantes del Banco Mundial y el FMI. Dado que la iniciativa era parte de la estrategia para la campaña electoral, el gobierno de Bill Clinton apoyó decididamente el evento. El interés por debatir el problema no era el mismo para los europeos, quienes vieron en este Foro una forma de presión. "De hecho, Francia y algunos de sus vecinos todavía daban a sus corporaciones reducciones impositivas por las "comisiones" que se pagaban en el exterior para obtener contratos. Con su habitual pragmatismo, los franceses consideraban los sobornos como "costos operativos" de sus empresas en el extranjero".

Desde el inicio el autor plantea los términos de la cuestión: no se trata solamente de denunciar y perseguir a los que aceptan los sobornos, sino que es necesario tomar medidas con quienes las ofrecen. Relata la intervención del vicepresidente de Bolivia —Jorge Quiroga Ramírez— en el Foro, quien sugirió que Transparency Internacional diera un paso más allá de su índice de países corruptos y elaborara una nómina de las empresas multinacionales corruptas.

La "calidad total" al servicio de los corruptos

Es interesante ver como las modernas técnicas de gerenciamiento, ayudan a simplificar los trámites burocráticos de quienes por su poder económico son considerados clientes VIP. El caso de Raúl Salinas —hermano del ex presidente de México Carlos Salinas de Gortari— muestra claramente el empeño de los banqueros en dar los mejores servicios cuando los depósitos superan ampliamente los 100 millones de dólares. La responsable del Departamento de Banca Privada del Citibank de Nueva York en persona manejaba la cuenta de Raúl Salinas. Ella olvidó llenar los formularios de rigor exigidos por la institución como el destinado a investigar el "Perfil del Cliente", pero "pudo crear una intrincada red de corporaciones de ultramar para que el hermano del presidente mexicano pudiera ocultar su dinero en cuentas secretas en Gran Bretaña y Suiza". Es que las normas del banco estipulan que quienes depositan más de un millón de dólares tienen automáticamente, como servicio complementario, asesores generales que les ayudan a realizar las inversiones correctas y están a disposición del cliente las veinticuatro horas, por si hay una emergencia.

Al tratar el caso IBM-Banco Nación se describen algunas de las técnicas utilizadas para "hacer más competitiva" a la empresa. En una reunión internacional, el presidente de IBM utilizó frases como "Nos quieren tragar vivos" y "Tenemos que odiar ser derrotados", para estimular la iniciativa de los gerentes de las filiales en el exterior.

En esa misma oportunidad el máximo ejecutivo puso como ejemplo a la filial de Argentina —la misma que, poco tiempo después, fue acusada de soborno— destacando que "tenía el mayor nivel de satisfacción de clientes, el mayor nivel de satisfacción de sus empleados, había logrado una mayor participación en el mercado, crecimiento económico, y había ganado el premio a la empresa de mejor imagen en su país durante cuatro años consecutivos". Por este excelente desempeño el Vicepresidente de IBM Argentina fue premiado, junto a su esposa, con una semana de vacaciones en un hotel de cinco estrellas en Interlaaken, para gozar de la belleza de los Alpes suizos. Mientras disfrutaban del merecido descanso, una llamada telefónica les informó que se habían iniciado las investigaciones que, meses después, terminarían con el escándalo conocido.

La Ley es un cuchillo que no corta a quien lo maneja

Una parte llamativa del libro es la que describe las consecuencias legales de los casos de corrupción que se analizan. Los abogados defensores de las empresas son la pieza clave para sortear los problemas que presentan. "Desde que había estallado el escándalo de Raúl Salinas, el Citibank había nombrado a Joseph Petro, el ex agente del Servicio Secreto de Estados Unidos, como jefe de un programa mundial de controles internos y lo había colocado junto con un ex fiscal en un lugar encumbrado dentro de la jerarquía del banco". También contrató un estudio de Washington —el mismo que defendió a Clinton en sus problemas legales— especializado en estrategias de "contención de daños".

Las estrategias que recomiendan los acreditados profesionales son iguales para los políticos y para los banqueros. En primer lugar es necesario ganar tiempo mediante un escueto comunicado de prensa en el que se dice que la política de la empresa es no hacer comentarios sobre los clientes y no dar pasos en falso que puedan comprometer en el futuro. Si el caso avanza, declarar públicamente que se está cooperando con la investigación. Cuando han transcurrido cinco años, la causa está prescripta y no hay riesgo de acciones penales, se reconoce que se cometieron "errores inexcusables" pero que ya se han tomado las medidas pertinentes y no volverán a ocurrir.

Lo más interesante de esta cuestión es que los "errores inexcusables" no son causa de despido justificado para los ejecutivos de las empresas, sino todo lo contrario muchas veces el que se "equivocó" es incentivado con una promoción a un cargo más importante. Cuando el escándalo es mayor y no puede aducirse desconocimiento, faltas o errores involuntarios, entonces se solicita que el máximo responsable "renuncie" al cargo ya que el despido sería aceptar que éste cometió actos ilícitos, y se comprometería la imagen de la corporación.

La corrupción ¿riesgo de la democracia?

En el segundo párrafo del prologo del libro "Ojos Vendados" el autor afirma que "La corrupción es vista como un problema de las naciones en desarrollo, como las devaluaciones y el agua sucia" y alerta sobre la imperiosa necesidad de ver la otra cara de la moneda, es decir, analizar la responsabilidad que les cabe a las corporaciones multinacionales y a los gobiernos de los países industrializados.

Cuenta Oppenheimer que al ser indagada por la justicia norteamericana, la responsable del Departamento de Banca Privada del Citibank de Nueva York, dijo en su defensa que lamentablemente, dada la inestabilidad económica y política que existe en México durante los períodos electorales, es una tradición girar grandes sumas de dinero al exterior. Lo que Raúl Salinas hizo "no era sorprendente ni tampoco ilegal. Más bien, era una medida prudente...". Queda claro que para esta ejecutiva, el "riesgo" económico de los países pobres no está en la malversación de los fondos públicos, sino en que los ciudadanos decidan cambiar la administración del poder político del Estado.

Las grandes corporaciones no sólo tienen la posibilidad de contratar los mejores estudios jurídicos, sino que además realizan cuantiosos aportes políticos que indirectamente presionan al Congreso para no aprobar leyes que vayan en contra de sus intereses. En el libro se afirma que Citigroup donó en EE.UU., entre los años 1995 y 1998, 1.7 millones de dólares al Comité Nacional del Partido republicano, y más de 600 mil dólares al Comité Nacional del Partido Demócrata. Estas sumas colocaban al grupo bancario entre las diez empresas de Estados Unidos que habían hecho las mayores contribuciones políticas.

Un final poco alentador

La investigación periodística llega a su fin pero casi no hay condenados. Oppenheimer reflexiona y abre interrogantes. "La lucha contra la corrupción no será ganada en el futuro próximo sin cambios en las leyes de Estados Unidos y Europa para imponer mayores controles a sus corporaciones multinacionales y bancos. ¿De qué sirve adoptar leyes contra la corrupción si quienes roban al Estado pueden esconder sus fortunas impunemente en los bancos internacionales? ¿De qué sirve imponer castigos más severos a quienes reciben sobornos si los países sedes de las grandes multinacionales no toman medidas para frenar a quienes las ofrecen?"

El fenómeno de la corrupción no es un espectáculo unipersonal. Mas bien todo lo contrario. Es una importante co-producción internacional, de la que participan un nutrido elenco de actores, con una puesta en escena a cargo de un calificado director.

Este drama —que va en camino de convertirse en tragedia— empobrece cada vez más a las mayorías, desalienta el trabajo y concentra el poder social y económico en manos de unos pocos. La lógica del ascenso social en la Argentina de hoy, muestra claramente que una de las primeras elecciones que debe enfrentar alguien con lógicas ambiciones personales, es optar por mantener su buen nombre y honor —aunque este valor no cotice en el mercado, ni brinde ningún tipo de interés bancario— o aceptar iniciarse en una carrera destinada a convertirse en una persona exitosa, en el mundo de la política y/o en los negocio, sin tener en cuenta la legalidad o legitimidad de sus actos.

En el primer caso deberá saber que su carrera tiene "patas cortas" ya que de destacarse por sus habilidades o inteligencia muy pronto le ofrecerán participar en negocios poco transparentes y, de no aceptar, será despedido o deberá renunciar. Si se decide ha lograr el éxito de cualquier manera, lo primero que deberá hacer es juntar suficiente dinero para tener un excelente asesor de imagen y contratar el mejor estudio jurídico del país. De asesorarlo en las inversiones se ocuparán, sin cargo, los mejores bancos del mundo.

En todo sistema siempre hay resquicios y en nuestro país también existen los milagros. Todavía pueden verse algunas personas talentosas, que con empeño y una cuota importante de buena suerte, logran alcanzar el éxito trabajando con honestidad. Son cada vez menos y se hace imprescindible cuidarlos cada vez más.

Revista Soles - Nº 76
Mayo de 2001

www.solesdigital.com.ar

 

 
Archivo (1994-2002)

Últimas notas ingresadas

Archivo: 2002 - 2001 - 2000