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Entrevista al grupo De Boca en Boca

Cantar el mundo

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar

De Boca en Boca

La música étnica (folklore de cualquier país que no sea el propio, para ser más precisos) tuvo durante 2001 un momento de auge. Desde hacía varios años, las cuatro jóvenes cordobesas del grupo De Boca en Boca venían realizando imaginarios viajes musicales que recorrían todo el mundo en busca de ancestrales cantos transmitidos de manera oral. Marcela Benedetti, Soledad Escudero, Viviana Pozzebón y Alejandra Tortosa descubrieron en unas vacaciones en 1995 en Cabo Polonio (Uruguay) que su afición por la música y el canto podía convertirse en profesión, y a partir de aquel momento no han parado con su difícil trabajo de compilación e interpretación de lo que genéricamente se conoce como “world music”. Estudiantes y profesoras de música, estas cuatro amigas también tocan una considerable variedad de instrumentos, casi todos de percusión. En esta entrevista polifónica con Soles cuentan cómo es ponerle la voz a culturas de los cinco continentes.

¿Cómo surgió la idea de cantar y tocar música proveniente de lugares del mundo tan lejanos?

Viviana Pozzebón: Cuando nos juntamos teníamos un repertorio diverso, y vimos en él una forma de canalizar formas de exploración vocal que no encontrábamos en otro tipo de música.

Soledad Escudero: No fue algo que apareció mágicamente. Todas teníamos una experiencia propia, de cantar cosas contemporáneas, o de rock, o de folklore. Principalmente tratábamos de buscar un camino fuera de lo convencional. Y así nos encontramos con música búlgara, colombiana; y cosas que gente amiga nos acercaba, grabaciones de música africana, india. Es como dice Vivi. Esta variedad nos daba la posibilidad de jugar con la voz, ese es su atractivo.

¿Cómo realizaron la tarea de compilación de su repertorio? Me imagino que es bastante difícil.

Soledad: Sí, porque no es solamente conseguir el material. Muchas veces escuchás un disco de algún lugar, y no podemos sacar nada. Al principio teníamos muy poco. La gente que nos escuchaba cantar, o conocidos, nos acercaban material que tenían en sus casas, de sus abuelos. No era como ahora, que se puede conseguir en disquerías.

Marcela Benedetti: De todos modos, ya en esa época éramos todas muy curiosas, todas teníamos alguna cosa “rara”; y nuestro amigos también. No era tan poco el material que teníamos, había bastante. En Córdoba conocimos a unos músicos colombianos que habían ido a vivir por un tiempo, y de ellos aprendimos algunas cosas...

Viviana: ¿El “Tres golpes” de donde lo sabías vos, de ahí?

Marcela: No, yo lo conocía porque había preparado un didáctico de los Tres golpes, para un jardín de infantes... (risas)

Soledad: Es un tema colombiano, que está en el primer disco...

Marcela: ... les enseñaba a los chicos a bailarlo, a cantarlo... Era re difícil.

Llama la atención la labor casi etnográfica que hay en sus discos.

Marcela: En realidad, hemos llegado a esto más por curiosidad...

Alejandra Tortosa: ... el hecho artístico nos llevó a eso, no al revés. Después, para la interpretación va a ayudar si sabemos sobre esa cultura, de qué se trata el tema.

Marcela: No es que nos planteamos rescatar música para registrar las diversas culturas de manera sistemática. Fue una búsqueda artística intuitiva, movida por la curiosidad, no algo intelectual. Al final caímos en esta tarea de “difusión”, y la necesidad de cantar nos hizo poner en contacto con las distintas costumbres. Por eso ya al primer año nos pusimos en contacto con un antropólogo, Luis Triveño, que nos ayudó con los textos y la información que acompañan el primer disco. Y en el segundo fue Gerardo Dirié, un musicólogo cordobés que vive en Estados Unidos y da clases en la Universidad de Indiana.

¿Trabajan con ellos en la búsqueda de material?

Soledad: En el caso de Luis Triveño, él desde su profesión nos asesoró cuando hizo falta algo. Es más, durante unos años vino a Córdoba a darnos un seminario intensivo los fines de semana, y estuvimos haciendo un trabajo con él. Gerardo Dirié no solo nos asesoró y escribió los textos explicativos, como dice Marcela, sino que aparte suele hacer arreglos de música popular y folklórica; el tema haitiano del segundo disco (“Mamam Ciroua”) es arreglo de él. Y nos manda partituras.

Viviana: Sabés que esta música no se escribe, es de transmisión oral. Así que el material que tenemos generalmente son grabaciones, ya sea de musicólogos que van a hacer trabajo de campo, o de grupos del lugar que puedan grabar un disco, o músicos que recrean lo étnico de su cultura.

Y ustedes tienen que hacer propio lo que en un principio no les pertenece, y que está en una lengua que no conocen.

Marcela: Exactamente. Toda música, y también la popular y folklórica, tiene su lenguaje propio. Pero como la música es universal, uno puede tomar lo de otros y hacerlo propio. Cuando sabemos lo que dice la letra, cómo son físicamente, de qué lugar geográfico proviene, se completa toda la imagen. Pero creo que, en general, la música misma alcanza para ambientarte en un lugar. Nosotras hacemos al revés de los musicólogos, que investigan y después pueden llegar a interpretar algo. Nosotras primero interpretamos, y después investigamos.

Alejandra: Pero no es fácil hacer propia esta música. Por ahí escuchamos un material, y de todo un disco nos sirve un solo tema. Pero siempre es una interpretación nuestra, nunca intentamos hacer una copia fiel. Es más, nos permitimos agregar, sacar, adaptar cosas. Pero a veces hay situaciones que no podemos resolver, y las dejamos.

Viviana: A veces es mejor no conocer tanto. Con la música argentina, por ejemplo, nos costó un montón. Porque hay mucho ya hecho, por gente como Leda Valladares con la música del Norte. Es como que uno tiene miedo de meterse en ese campo, a ver si se manda una macana.

Es meterse en terrenos ajenos.

Alejandra: Por eso tenemos más resquemor con lo nuestro que con lo otro, lo desconocido.

Es el peso de la tradición. Están en la mira de los puristas del género.

(Las cuatro a coro): ¡Claaaro!

Marcela: Para resolver eso, el tema es nunca tratar copiar, no querer hacerlo como los grupos “autóctonos”. Siempre tiene que prevalecer la perspectiva del grupo, y hacer nuestros propios arreglos. Los dos temas argentinos del disco los resolvimos de esa manera.

¿Y a qué otra cultura les fue difícil acercarse?

Marcela: Una es la música yoruba. Y música brasileña, que quisimos hacer pero dejamos ahí, en nada. No sé que pasa. Quizás porque lo brasileño también se escucha mucho, y tenemos una idea previa que luego no nos sale. O la música árabe, y la oriental en general, que tiene otra escala.

¿Piensan que ahora la música étnica está de moda?

Soledad: Sí... El grupo hace seis años que está, y en esos años es increíble la cantidad de sellos que han aparecido que editan música de distintos lugares del mundo. Hay una difusión mundial que nosotras no conocíamos cuando empezamos.

Marcela: Es la parte buena de la globalización.

Revista Soles - Nº 79
Agosto de 2001

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