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Discépolo
y Manzi: Buscadores de conciencia
Por
Eduardo Wolfson

Ellos
fueron capaces de encontrar la mira para reconocerse en el pueblo. Lucharon
en muchos frentes y en variadas asignaturas. Se expresaron, utilizando todos
los instrumentos de comunicación a su alcance. Les tocó transitar
la década infame luchando para que la cultura no sea más una
actividad creadora de minorías, sino que sirva para erradicar la marginación
de las grandes mayorías.
En nuestro
país, los golpes militares han señalado históricamente
un doloroso retroceso. En el tiempo perduran sus burlas a la buena fe del
pueblo y la expropiación de su dignidad. En
setiembre del año 30, gracias a la fuerza, nuevamente la sociedad se
encontraba amordazada por una política y economía colonial.
Debido
al colapso que produjo la superproducción mundial, pierde su valor
la producción agropecuaria. La falta de trabajo crecía y los
hombres vencidos deambulaban sin rumbo. La hipocresía del poder abarca
tanto, que es capaz, como lo hizo en 1934, en vísperas de la realización
del Congreso Eucarístico en Buenos Aires, de borrar de un plumazo a
la llamada "Villa Desocupación", con el fin de evitarles
a los visitantes ilustres desembarcados en Puerto Nuevo una escena desgarradora,
la de los indigentes en sus covachas.
Los signos
de la crisis eran una evidencia concreta y tremenda. Las ollas populares corporizaban
a las tetas maternas, protectoras primarias para no perecer de inanición
y soledad en un mundo cada vez más ajeno. La desesperanza en los pobres
se hizo moneda corriente. El caos reinante trastocaba los valores. La poderosa
oligarquía, gerente del coloniaje inglés y el imperialismo norteamericano,
despreciaba a la inmigración, que alguna vez ella misma alentó,
y a sus hijos los percibe como un "sobrante económico y cultural".
En este
despojo, la cultura significa resistencia, recupero y reelaboración
de la cultura nacional.
Por aquellos
años Raúl Scalabrini Ortiz, expresaba: "La Argentina
está en retardo. Vendida en su falsa opulencia, entró en desdén
y se creyó europea o norteamericana y fue tal su locura que hasta lo
europeo mismo llegó a despreciar a ratos comparándose en su
delirio a la todapoderosa fracción anglosajona de América del
Norte (...) El estado comatoso del país no admite distracción
para la inteligencia honrada. Hay tantos conceptos que destruir, tantas mentiras
que denunciar, tantas ignorancias que disipar, tantos despojos que impedir,
tantas usurpaciones que desalojar, que toda diligencia mental es poca".
Discépolo
y Manzi
Murieron
jóvenes, en 1951. Ambos dejaron documentada a través de su participación
en la música, la literatura, el cine, el teatro, la radio y la militancia,
una vida dedicada a testimoniar y construir una cultura junto al pueblo, en
la búsqueda para que la conciencia nacional creciente, constituya el
antídoto contra el despojo, aquel que ha descripto entre otros, Scalabrini
Ortiz y Arturo Jauretche, ese de la década infame que se perpetró
en perjuicio de los más humildes.
Pero
si alguién, tratara de visualizar que hay de común entre Enrique
Santos Discépolo y Homero Manzi, tal vez debería indagar más
en sus criticos que en buscar las semejanzas.
Tomás
de Lara e Inés Roncetti opinaban con respecto a Discépolo: "Muchas
veces se duda si no está incitando a las bajas pasiones del pueblo.
Es evidente que ha tenido influencia poderosa sobre éste y que su prédica
negativa ha coincidido con el relajamiento moral de las últimas décadas".
Domingo Casadevall lo definía como "Buen compositor y filosofo
oportunista."
En junio
de 1965 la revista Confirmado publica un reportaje al escritor Jorge Luis
Borges, quién expresa un pensamiento hacia Homero Manzi.
C-
¿Admitiría usted que, si muchas grabaciones de Gardel son sensibleras,
también se le deben otras como Milonga del 900, que no tienen par?
Borges-
Es cierto. Es muy buena. Me ha sucedido discutir con alguien si la expresión
"soy hombre de Leandro Alem" aludía al más reciente
nombre del Paseo de Julio o a la condición radical del parlante.
C-
Evidentemente se trata de la segunda acepción. Además Homero
Manzi, autor de la letra, era entonces fervoroso radical Yrigoyenista.
Borges-
Sí, pero después, antes de morir, fue peronista.
Indudablemente,
estos conceptos superficiales, ocultaban un temor visceral que sentían
estos críticos, y es que las causas populares los rocen. Ellos fueron
"los lavadores de conciencia", que usaron como táctica
la deformación de el pensamiento ajeno, para descalificarlo. Fueron
los desertores estructurales de los grandes hechos nacionales.
Los tangos
escritos por Discépolo en los 30 están teñidos de amargura
y pesimismo. Eran tiempos díficiles en los que no se vislumbraba ninguna
salida. En sus letras, la gente aparecía indiferente al problema del
otro y se volvía destructiva, cuándo se atentaba contra las
normas establecidas por la moral burguesa. Los tangos de Discépolo,
con un lenguaje nuevo, expresaban el sentimiento del pueblo, que en aquel
momento tan especial transitaba aquella desgajada realidad. De ninguna manera
estas letras compendiaban bajezas o oportunismos achacados por sus críticos.
El triunfo
del peronismo produce un cambio en su actitud intelectual. El desencanto es
reemplazado por una esperanza, la cual se transparenta junto a la nostalgia
en Mordisquito, su personaje radial:
"Durante
años y años los inquilinos del suburbio vivieron aquella comodidad
absurda... la humillante comodidad del conventillo... una oxidada sinfonía
de profilaxis... ¡un mundo donde el tacho era un trofeo y la rata un
animal doméstico!...memoria tengo... la pongo en el platillo, y la
balanza viaja de golpe hacia la antigua miseria ahora suprimida.
Porque
la nueva conciencia argentina pensó una cosa. ¿Sabés
que cosa? Pensó que los humildes también tenían derecho
a vivir en una casa limpia y tranquila. No en la promiscuidad de un conventillo...
vos solo conocías tu casa confortable y tenías acerca del barrio
una idea general y poética... vos nunca te habías metido en
el laberinto del inquilinato, en la prosa infamante de aquellas cuevas con
la fila de los piletones, el corso de las cucarachas viajeras y las gentes
apiladas no como personas sino como cosas. Vos sólo conocías
el barrio de los tangos, cuando los tocaba una orquesta vestida de smoking."

En cuanto
a Homero Manzi, el hombre que tanto fastidiaba a Borges porque de radical
devino en peronista, sabemos que por su militancia reformista, fue expulsado
de la universidad cuando la dictadura de Uriburu, lo cual no le permitió
concluir sus estudios en Derecho.
Fue uno
de los fundadores de FORJA (Fuerza de orientación Radical de la joven
Argentina), en una conferencia expuso el pensamiento que daba sentido al movimiento,
lo siguiente es un estracto de la misma: "La historia de América
nos contempla. La democracia sufre rudos ataques en el mundo de derechas y
de izquierdas. Pero se ataca a una democracia conceptual y doctrinaria. A
esa democracia de alcance aritmético que creó, sintió
y practicó Europa. La democracia como un tema frío y racional,
que coloca entre los platillos dos cifras y se inclina ante el peso fisico.
En América esa democracia no existió nunca".
Y sostenía
que la democracia del pueblo había sido interrumpida por la clase dirigente:
"Democracia del destino que se hace presente en nuestra historia
en la heroicidad de los ejércitos de la libertad. Con el tumulto del
pueblo de Mayo. Con la bravura indómita de Guemes y hasta con las simbólicas
cadenas que opone Rosas a la pretensión de las banderas extranjeras
que invaden nuestros ríos y nuestra soberanía. "
Para Manzi,
tanto en el barrio y en sus personajes, (ese suburbio marginado, que por la
industria urbana se había convertido en refugio proletario), como para
Discépolo, que pintó la actualidad de aquellos años en
el sentimiento colectivo, se transparentaba una añoranza amarga, la
de un paraiso perdido.
Los dos,
Enrique y Homero fueron dueños de una sensibilidad inteligente, a su
modo, buscadores de conciencia. Ellos captaron las señales que emitía
entonces la sociedad, las expresaron transformándolas en arte, dibujaron
con todos sus instrumentos la estatura de los sueños de un pueblo,
otorgándole identificación y esperanza a los contenidos de lucha
y dignidad por la vida.
Bibliografía
Noemí Ulla: "Tango, rebelión y nostalgia".
Revista Confirmado Nº 8 25/06/1965.
Blas Matamoro: "Historia de Tango".
José Barcia: "Discepolin".
J. J. Hernández Arregui: "La formación de la conciencia
nacional".
Revista
Soles - Nº 78
Julio de 2001
Notas
relacionadas:
Discépolo:
El profeta de la anomia argentina
Discepolín,
en el 2001 también
Discépolo:
De la irrupción de lo sagrado en el mundo
www.solesdigital.com.ar
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