Eduardo Pla:
La creación de arte por computadora
Por Jorge Glusberg
La
obra del argentino Eduardo Pla es una destacada evidencia de las posibilidades
incontables del infoarte, pero también (y por consiguiente) de la
validez y trascendencia de esta vía contemporánea de la creación
estética.
Como es sabido, las
tecnologías de la computadora operan dos efectos máximos en
la producción del arte. Por un lado, ellas permiten generar nuevas
formas; por otro lado inciden en las formas anteriores, tanto las inmóviles/espaciales
(pintura, escultura, fotografía, dibujo), como las móviles/temporales
(cinetismo, cine, video). En el primer caso, la computadora es un medio
autónomo de creación; en el segundo caso, un sistema dependiente,
utilizado con el objeto de ultimar y perfeccionar ciertos aspectos de la
obra de arte, y para obtener variaciones de una pintura o de un dibujo.
Desde luego, las aplicaciones
de la computadora alcanzan también a la música, la danza,
el cine y la televisión comerciales, la publicidad, el libro y las
representaciones de teatro, el diseño y la arquitectura. Pero lo
cierto es que el único infoarte digno de este nombre (o de sus sinónimos:
arte digital, arte por computadora) es aquel que no puede ser elaborado
sin la computadora. Entonces, arte y tecnología, informática
y creatividad, establecen una alianza indisoluble.
Sobre la base de esta
alianza se desarrolla la actividad de Pla, cuya experiencia ha incluido
la radiofonía, el cine, el video y, a partir de su instalación
en Milán (1985), el infoarte. Por lo demás, Pla cursó
estudios de arquitectura y diseño, de comunicación audiovisual
y de dirección de teatro en Buenos Aires, así como de realización
cinematográfica, videografía, infoarte y animación
por computadora en Los Angeles, y de escenografía, multimedia y realidad
virtual en Milán, donde abrió estudio propio en 1991.
La obra de Pla —exhibida
en América y Europa, y ganadora de cuatro premios internacionales,
entre ellos el Award of Excellence in Computer Art de Nueva York (1987)—
se desenvuelve, así, en la profundización del lenguaje informático,
con creaciones de alta definición bi y tridimensional, vertidas en
cuadros, diapositivas y videos. Un resumen de esta producción fue
su aporte a "Mundos Nuevos", a la muestra Instalaciones III, organizada
por el autor de esta reseña en el Centro Cultural Recoleta, en la
primavera de 1994, y esta "Diez años de arte virtual" que
se exhibe en el Palais de Glace.
Una de las metas del
infoartista es el desarrollo de un Otro creativo, que suscite en él
experiencias estéticas. Buscará así la manera de romper
la alineación del individuo en la sociedad contemporánea,
para urdir y establecer nuevas relaciones entre ambos. Fue Rimbaud quien
definió al vidente, al poeta, con estas palabras: "Yo es otro".
Acaso la informática sea la tecnología de efectivizar, en
nuestra poca, la aventura preconizada de Rimbaud. Es algo que asoma en las
obras, sorprendentes y audaces, de Eduardo Pla.
Revista
Soles - Nº 74
Marzo de 2001
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digital: Realidad y Ficción