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Entrevista a Juan
Ignacio “Pepe” Sánchez
“Ahora tiramos todos para el mismo lado”
Por Mariano
García
mariano@octubre.org.ar
En
agosto de 2001, la Selección Argentina de básquetbol ganó
por primera vez una Copa América, y clasificó al Mundial de
Indianápolis 2002 (donde obtuvo el histórico segundo puesto).
Uno de los jugadores más populares del equipo, Pepe Sánchez,
se vio en la responsabilidad de hacerse cargo del puesto de base titular,
luego de que Alejandro Montecchia se lesionara una semana antes del Premundial.
De esta manera, el bahiense tuvo la oportunidad de demostrar que luego de
un año en la NBA había madurado, y que la Argentina podía
confiar en él para conducir a un equipo que luego llegaría bajo
su mando a lo más alto del nivel internacional. Soles estuvo en Neuquén,
sede del Premundial, y en esta charla "Pepe" nos habló de
la actualidad del equipo y de cómo veía su futuro en el mejor
básquetbol del mundo.
¿Cuando
comenzaron la preparación para este torneo, pensaban que iban a alcanzar
estos resultados?
Este grupo
viene trabajando junto desde hace muchos años, nos conocemos mucho.
Obviamente confiaba en las individualidades que teníamos, pero no pensaba
que todo el mundo se iba a poner al servicio del equipo en la manera que lo
hizo. Pero no me sorprende, porque conocía a los jugadores desde antes,
y realmente la calidad humana del grupo es muy buena. Esto no es casualidad.
¿Cuál es la diferencia entre este equipo y las anteriores selecciones?
Primero,
que tenemos individualidades descollantes, que se destacan en otras ligas.
Creo que no ha habido un equipo con tantos jugadores desequilibrantes. Por
otro lado, hay una onda en el equipo muy buena; quizás antes había
problemas, se formaban grupos internos. En cambio ahora tiramos todos para
el mismo lado. Sabemos que no venimos a la Selección a buscar fama
o reconocimiento; simplemente venimos a jugar por nuestro país, a divertirnos
y tratar de conseguir gloria deportiva, no otra cosa.
La calidad de las individualidades podría haber sido un problema. Al
haber tantos jugadores que venían con mucho éxito personal durante
el año, podrían haberse querido “adueñar”
de la Selección. Por suerte eso no pasó.
Creo
que la calidad humana estuvo por encima de la basquetbolística; eso
es importantísimo. Esto no va a cambiar, porque tenemos bastante bien
claro los roles, a pesar del poco tiempo para entrenar juntos. Cada uno ha
resignado un poquito de lo suyo para el bien del equipo.
La unión y el compañerismo afuera de la cancha tuvo su correlato
los partidos. No se dependió de un solo jugador para ganar, y hubo
una distribución del juego y de los minutos en cancha más equitativa.
Todos tuvieron su espacio y no hubo conflictos al respecto.
Sí,
coincido con lo que decís. Eso es mérito del cuerpo técnico,
que ha sabido distribuir bien los minutos, y darle protagonismo a todos. Aparte
somos jugadores bastante inteligentes para reconocer quién está
mejor en cada momento.
Vos, en tu función de base, tenés la responsabilidad de ser
el ejecutor de ese concepto de juego colectivo y bien repartido.
Obviamente
es nuestra tarea como bases, tratar de hacer jugar y explotar el potencial
de los jugadores. Pero es mucho más fácil cuando tenés
compañeros como estos, porque no tenés que hacer magia para
que jueguen bien; y creo que cumplimos nuestro rol bastante bien.
Su
futuro en la NBA
En cuanto a tu carrera personal. ¿Estás negociando con New Jersey
Nets?
Mi agente
está hablando con ellos. La idea es ir al campamento de veteranos de
New Jersey o Philadelphia, pero hasta ahora no tengo nada concreto.
Tu idea es conseguir un contrato para todo el año.
Seguro,
esa es la idea, y en eso estamos.
¿Te sentís cómodo dentro del ambiente de la NBA?
Sí,
muy cómodo. Por eso espero poder renovar y seguir un año más,
y después ver.
¿En qué pensás que tendrías que trabajar más,
o mejorar, para lograr más regularidad en la NBA?
No creo
que sea nada puntual. En la NBA prácticamente sos lo que sos, o te
toman o te dejan. Es más estar en la situación correcta que
otra cosa; no es que si mejoro en algo se me van a abrir otras puertas.
¿En qué aspecto de tu juego evolucionaste más luego de
un año en Philadelphia?
En la
intensidad, sobre todo. Obviamente uno va mejorando día a día,
uno nunca termina de aprender. Pero lo que lleva a uno a dar pasos hacia adelante
es la intensidad de juego. Cuando te enfrentás a los mejores del mundo
sube la intensidad de tu juego, y si lo hacés con rivales de menor
calidad baja, es así de simple.
Revista
Soles - Nº 80
Septiembre de 2001
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