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Piezas de la antigüedad clásica en las colecciones argentinas

Un rostro chipriota en Buenos Aires

Por Susana G. Guglielmino
www.susanaguglielmino.com.ar

El Museo Nacional de Arte Decorativo de la ciudad de Buenos Aires, posee piezas de diverso tipo pertenecientes a la Antigüedad Clásica, algunas expuestas y otras en sus depósitos. Entre ellas, una escultura chipriota del s. V a. C., donada al Museo en 1974 por la familia García Lawson.

La escultura chipriota del Museo Nacional de Arte Decorativo es una cabeza femenina en piedra calcárea, cuyas dimensiones son 12 cm de altura, 8 cm de ancho y 9 cm de profundidad, originaria de Chipre, lugar de nacimiento de la diosa Afrodita según los relatos de los viajeros europeos de la Edad Media. Esta pieza pertenece a un período de Chipre (los siglos VI a. C. y V a. C.) con una marcada influencia griega si bien la helenización de Chipre había comenzado con la colonización por los micénicos (los griegos de la Guerra de Troya) en los siglos XII y XI a. C., época de disolución del imperio micénico. Chipre estuvo dominada por los persas desde el 545 a. C., si bien con intentos de sublevación por aliados griegos. Durante cuarenta años a partir del 411 a. C., estuvo dominada políticamente por Evágoras I de Salamina (ciudad de la costa oriental chipriota), quien era un ferviente filohelénico.

En el s. VI a. C. la influencia de la escultura griega arcaica es evidente, aunque también recibe influencias de la escultura egipcia y asiria desde el segundo cuarto de este siglo. Las largas guerras por la liberación y la presencia del ejército griego en la isla (en un esfuerzo conjunto por expulsar a los persas) despertaron la identidad griega de los chipriotas y esto se reflejó particularmente en la adopción de los estilos artísticos griegos, sobretodo en la escultura. Probablemente trabajaran escultores griegos en la isla.

La escultura chipriota se caracteriza en general por el predominio de las formas humanas. Dado que Chipre no posee mármol ni otras piedras duras, gran parte de las piezas escultóricas de esta isla fueron realizadas en piedra calcárea. Tanto las zonas llanas como las colinas están cubiertas por un material que cubre la tierra de la isla denominado havara o kafkalla, el cual a veces yace sobre una capa de tierra rojiza (traducido aproximadamente como ‘piedra calcárea’). La piedra calcárea abunda en las regiones central y sudeste de Chipre. También se emplea en los textos el término general de ‘piedra calcárea’ para denominar a los diferentes tipos de piedra de esta isla.

Hay muchas piezas similares a ésta en el Museo del Louvre, siendo este museo junto al Metropolitan Museum de Nueva York (Colección Cesnola) y el Museo Británico de Londres, los museos fuera de Chipre que poseen las colecciones más importantes  de piezas arqueológicas y artísticas chipriotas.

La pequeña escultura en piedra calcárea presenta restos de policromía en rojo. Lleva un tocado griego denominado sakkos. Este tocado es puntiagudo y presenta una banda atravesada en su parte central abierta. Este tocado fue muy frecuente en la escultura chipriota del s. V a.C. y se empleaba ya sea para representar mujeres sin ningún atributo particular así como músicas, bailarinas o divinidades femeninas bien determinadas tales como Artemisa. Este tocado lleva una diadema o banda de rosetas lisas (sin indicación de pétalos). La roseta es un motivo vegetal empleado en Chipre ya desde la Edad del Bronce Tardío (diademas funerarias en oro con este motivo) y se volvió muy frecuente a comienzos de la Edad del Hierro (s. XI a. C.) en las vasijas pintadas. El tocado se completa con una orejera en forma de conchilla y un pendiente en forma de roseta lisa. 

El rostro muestra un esbozo de sonrisa que testimonia la influencia del estilo griego oriental. Esta sonrisa ceremonial originaria de Grecia oriental a comienzos del s. VI a. C., se había difundido en todo el mundo griego hacia el 560 a.C. - 550 a. C.; sonrisa que se corresponde con la oblicuidad de los ojos, ojos representados sin sus párpados. En cuanto a su estado de conservación, la cabeza chipriota está íntegra y presenta su superficie deteriorada en la nariz y el mentón.

Esta pieza perteneciente a la tradición cultural griega integra, junto a muchas otras tales como escultura en mármol, piezas de metal, lámparas de aceite en metal y terracota, cerámica etrusca, vidrios romanos y bizantinos, estatuillas en bronce y terracota,  las colecciones de nuestro país de piezas de la Antigüedad Clásica en éste y otros museos. Son valiosos testimonios que no sólo nos permiten conocer la cultura de la antigua Grecia y su expansión en la cuenca del Mediterráneo sino también nos permiten reconocer el interés que estos objetos despertaron en coleccionistas e instituciones sudamericanas.

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1/4/2012

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