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Arte,
curaduría y patrimonio en los museos
El
coleccionismo en América
Por
Cecilia Ivanchevich
civanche@gmail.com
La Asociación
de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes organizó durante
los días 14 y 15 de marzo el seminario “Arte, curaduría
y patrimonio en los museos”, dictado por Anne Poulet,
Directora de “The Frick Collection de Nueva York”, cofundadora
y vice directora desde 1982 de la institución norteamericana The French
Heritage Society, y curadora emérita del Museo de Bellas Artes de Boston.
Durante
las dos jornadas Poulet disertó, ante una concurrida audiencia especializada,
acerca del coleccionismo, desde Henry Frick hasta la actualidad. Los temas
tratados fueron cómo los museos arman sus colecciones, los problemas
que implica el coleccionismo de arte europeo en la actualidad, cómo
se ponen al servicio del público las colecciones privadas, y cuál
es la labor curatorial en estas instancias.
La
colección Frick
Henry
Frick nació a mediados del 1800. Proveniente de un pueblito de Pennsylvania,
fue un muchacho que al mejor estilo del sueño americano comenzó
siendo nadie y antes de sus treinta años era millonario.
La colección
de arte de Frick fue el resultado de la famosa huelga de Homestead en 1892.
La empresa de carbón de coque y acero que entonces lideraba se convirtió
en triste leyenda, cuando durante la huelga solicitó armas y fuerza
policial para proteger la planta, según dijo; justificando así
la violencia contra más de cinco mil obreros.
Frick
tuvo pasión por las artes desde joven y a partir de que fue amasando
su gran fortuna invirtió en obras de arte. Especialmente se interesó
por el arte decorativo francés, que estaba de moda por aquella época
y que representaba a las clases pudientes de Norteamérica.
Así
fue como Henry Frick se convirtió en un filántropo y construyó
una espléndida mansión de la Quinta Avenida de Nueva York en
1914, para armar allí su casa museo. La casa estuvo diseñada
especialmente para las obras de arte, las paredes tienen el ancho de las pinturas,
y tiene acabados que cierran las formas.
La
mayor parte de su colección fue incorporada en esta época, ya
que al estar Europa en guerra se vendieron las grandes colecciones de arte,
objetos y mobiliario. No obstante, él dejó una herencia de quince
millones dólares para seguir ampliando la colección, la cual
es completada por su hija, quien dedicó su vida a su padre y la casa
museo. The Frick
Collection reúne pintura europea desde el Renacimiento hasta el siglo
XIX (destacándose obras de El Greco y Fragonard), muebles franceses,
bronces italianos y soberbias piezas de Limoges.
Curaduría y coleccionismo en la Argentina
Acompañaron
a Anne Poulet durante el seminario, especialistas argentinos en distintos
temas relacionados a la curaduría, coleccionismo y museología.
Participaron
del panel “La labor curatorial en los Museos argentinos”,
del día 14 de marzo, Patricia Artundo (curadora, docente investigadora
en Historia del Arte), Corinne Sacca Abadi (critica de arte y curadora independiente)
y Adriana Rosenberg (Directora de la Fundación Proa). Al día
siguiente, el panel sobre “Las artes decorativas en las colecciones
de arte argentino” contó con las ponencias de Gracia
Cutuli (especialista en Arte Textil), Juan José Ganduglia (Museólogo)
y Ana Telesca (Prof. de Historia del Arte Argentino).
Patricia
Artundo planteó la importancia de los afiches, catálogos y notas
que hacen un registro del arte como documento, y la ruptura del mito en la
exposición de los documentos como elementos exponibles y a su vez biográficos.
Como ella misma dijo: ”se permite acceder a la comprensión
de los hechos históricos a través de los documentos”
refiriéndose al centro documental de la Fundación Espigas, del
cual es colaboradora.
Adriana
Rosemberg habló de las muestras que llevan a cabo en la Fundación
Proa, la cual funciona como lugar de exhibición pero no cuenta con
una colección permanente. La fundación está dedicada
al Arte Contemporáneo y sus exposiciones son de un gran eclecticismo,
lo que ayuda a recontextualizar la obra de arte, en el caso del arte antiguo.
Por ejemplo, en el 2005 se exhibieron desde una cabeza colosal Olmeca acompañada
de textos de Octavio Paz, hasta instalaciones de artistas noveles, pasando
por arte óptico norteamericano y la platería mapuche. Esta última
tomó otra dimensión, se recontextualizó, al estar expuesta
en un lugar consagrado al arte contemporáneo y, por lo tanto, con otro
público.
Finalmente,
Corinne Sacca Abadi reflexionó sobre la responsabilidad curatorial.
Definió al curador como una persona que puede provenir de diversas
disciplinas pero que debe tener un gran saber en el arte, que debe articular
en equipo, ser un investigador, transmitir saberes, generar análisis
de obra y ser capaz de editar un guión en forma conjunta con el artista,
muchas veces a partir de la obra ya existente.
Por otro
lado, Sacca Abadi indagó sobre la problemática de la banalidad
del arte (ya sea desde la obra, el montaje o el lugar de exhibición),
cuando éste adquiere una postura burocrática, absolutamente
correcta, pero vacía de experiencias. Todo esto, reforzado por el bombardeo
de información que se produce en los grandes museos o, por ejemplo,
en las bienales. Por tal motivo, ella propone, como curadora, liderar la experiencia
visual del público, y sin comprometer la calidad hacerlo accesible,
estimulando el arte de la observación.
En el
segundo día Anne Poulet dio pautas para juzgar la calidad de una obra
de arte, fundamentalmente objetos decorativos. Para ello planteó seis
puntos fundamentales a la hora de elegir una obra:
1-
Prestar especial atención a la primera impresión que causa en
nosotros la obra de arte.
2- Comprender la función del objeto y comprobar que el objeto puede
ser utilizado para lo que fue creado.
3- Observar si el material utilizado es apropiado para la función del
objeto y la época de creación.
4- Prestar atención a la iconografía, ver si es correspondiente
con la época de creación.
5- Observar las condiciones en que se encuentra la obra, si ha tenido restauraciones
y si estas son de calidad o pueden afectarla.
6- Hacer una investigación de la procedencia de la obra, sus anteriores
propietario y las fechas de adquisición, teniendo en cuenta los aspectos
legales.
En este
ultimo punto, puso especial énfasis en la repatriación de la
obra de arte, ya que después de la segunda guerra mundial Europa exigió
la devolución de las obras que hacen a la identidad de sus países.
A partir de este momento, los coleccionistas norteamericanos comienzan a adquirir
obras de Arte Contemporaneo.
Por otro
lado, profundizó en el tema del coleccionismo, las donaciones, los
museos, y sus relaciones, ya que existen muchas reglas impuestas por los donantes
de obras de arte que afectan a la larga la conservación de las mismas.
En el
panel “Las artes decorativas en las colecciones de arte argentino”
Gracia Cutuli expuso acerca del coleccionismo de arte textil y los primeros
salones nacionales relacionados a esta especialidad. Juan José Ganduglia
y Ana Telesca profundizaron sobre el coleccionismo de arte religioso, platería
y mobiliario en la Argentina, y las donaciones a nuestros museos.
A lo largo
del seminario se marcaron diferencias entre las donaciones, adquisiciones
y la curaduría en países como Estados Unidos y Argentina. Principalmente
porque los museos de Norteamérica son entidades privadas manejadas
como empresas, desde el punto de vista económico. Por tal motivo, cambian
los roles de sus integrantes, haciendo que los curadores se ocupen de la compra
y venta de obras para un museo, o que un donante pase a formar parte del Comité
Directivo del mismo; a diferencia de nuestro país, donde la mayor parte
de los museos son estatales y su patrimonio está formado por donaciones,
que por lo tanto pasan a ser propiedad del Estado, y no deberían ser
vendidas.
20/3/06
www.solesdigital.com.ar
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