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La
era de la discrepancia
Tres
décadas de arte y cultura visual
en México
El
jueves 19 de junio se inaugura en el Malba la exposición La era de
la discrepancia. Arte y cultura visual en México 1968 – 1997.
Se trata de la primera revisión histórica, académica
y crítica de las búsquedas artísticas que se produjeron
en México en los márgenes de la cultura dominante y oficial,
a lo largo de tres décadas. Se destacan diversos momentos en que artistas
de distintas generaciones y horizontes culturales se plantearon transformar
formal o políticamente el sentido de producir arte.
A cargo
de los curadores Olivier Debroise, Pilar García de Germenos, Cuauhtémoc
Medina y Álvaro Vázquez Mantecónç, la exposición
incluye una selección de aproximadamente 170 obras entre pinturas,
fotografías, esculturas, carteles, ilustraciones, cine, video y documentos,
creados por más de 100 artistas, que invitan a revisar un período
complejo y significativo de la reciente historia visual mexicana. “Son
artistas en desacuerdo con los usos tradicionales del arte y autocríticos
de sus propias prácticas, que interpelan la legitimidad de los soportes
tradicionales, las funciones históricas del arte y los abusos de la
iconografía”, explican los curadores.
Exhibida
en MUCA Campus (Museo Universitario de Ciencias y Artes), entre febrero y
noviembre de 2007, la exposición se divide en nueve secciones: Salón
Independiente; Movimiento Pánico; Sistemas; Márgenes conceptuales;
Estrategias Urbanas; Insurgencias; La identidad como utopía; La expulsión
del paraíso, e Intemperie.
Aparecen
aquí las muestras del Salón Independiente; los documentos fílmicos
de acciones efímeras de Alejandro Jodorowsky (polémico dramaturgo,
actor y cineasta chileno que vivió en México entre 1961 y 1973);
el desarrollo de la fotografía política contemporánea;
la participación de artistas mexicanos en el Fluxus británico,
además de los movimientos juveniles, las batallas pictóricas
de los años 80 en torno a temas de género y sexualidad, y la
emergencia de una variante neoconceptual en los 90. También se incluye
un espacio de documentación, con material interactivo sobre la exposición
realizada en México y diferentes aspectos de la investigación.
Éstas
prácticas se analizan en un período particularmente significativo
de la historia mexicana, las últimas fases del régimen del PRI,
enmarcadas por un lado, por el Movimiento Estudiantil de 1968 y, por otro,
por la crisis política y social de mediados de los noventa, que culminó
con el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional
(EZLN), en el estado de Chiapas en enero de 1994, y por el cataclismo social
de 1995, conocido mundialmente como “efecto Tequila”.
En este
contexto, la exposición opera como “activación y socialización
de la memoria”. El objetivo es reconstituir esta historia perdida y
convocar las obras e historias expulsadas de la cultura nacional mexicana;
las producciones y los instrumentos de difusión creados por los propios
artistas (además de críticos y curadores), que proyectaron sus
discrepancias, afirmándolas como promesas de cambio cultural y político.
El título
está inspirado en la expresión del rector de la UNAM Javier
Barros Sierra que, a meses de concluir su rectorado en 1970, exclamó:
“¡Viva la discrepancia!”. Con esta declaración, Barros
Sierra condensó el espíritu de la época, que definiría
los nuevos tiempos en todos los ámbitos de la vida política,
social y cultural de México. En palabras de Olivier Debroise y Cuauhtémoc
Medina, curadores de la muestra, “la frase era la más apropiada
para describir una era donde, a pesar del desprecio del establishment, los
productores culturales optaron por el disenso creativo con una intensidad
difícilmente comparable a la de otros sectores de la cultura”.
La muestra
podrá verse hasta el lunes 11 de agosto de en las salas 5 (2º
piso), sala 3 (1º piso) y terraza del Malba (Avda. Figueroa Alcorta 3415).
5/6/2008
www.solesdigital.com.ar
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