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Luis
Felipe Noe: Dispersiones entrecruzadas
Muchos dolores y alguna esperanza
Por Catalina
Pantuso
catalina@octubre.org.ar

"Dispersiones
entrecruzadas” fue el título de la nueva muestra de Luis Felipe
Noe que pudo visitarse hasta el 16 de noviembre, en la Galería Rubbers.
En ella se ratificó que Yuyo es mucho más que un excelente artista
plástico. No solamente porque se desempeñó como periodista,
crítico de arte y hasta historiador, sino porque desde siempre tuvo
dos preocupaciones centrales: el quehacer artístico y el destino del
contexto cultural de la Argentina.
Para
Noe el arte es el campo donde el artista se juega creativamente, y esto no
es un simple recurso testimonial sino una actitud vital. Hace más de
30 años eligió la libertad expresiva; se atrevió a no
transitar por los caminos preestablecidos de las modas más o menos
consolidadas, cuando junto a Rómulo Macció, Ernesto Deira y
Jorge de la Vega, formó el movimiento conocido como Nueva Figuración
Argentina.
Tanto
en las diferentes manifestaciones de las artes plásticas (murales,
dibujos, pinturas, diseño de títeres) como en su pensamiento
se empeña en mostrar la íntima conexión del artista con
su medio, con su tiempo, con su espacio. En un reportaje publicado en Clarín.com
afirma: “Podría repetir la fórmula de Ortega y Gasset
de ‘yo soy yo y mis circunstancias’. Pero pienso que esta relación
puede encararse de distintas maneras: determinado por ella, desafiando a cambiarla,
o a pesar de ella. Opto por esta última, mientras espero que las circunstancias
cambien. Pero creo que además de la fórmula orteguiana hay otra
que le es complementaria: ‘Yo soy en situación’. A uno
lo sitúan desde el nacimiento. Y así uno dice, por ejemplo:
‘Soy argentino’. Y ésta es la situación mía
y de la mayoría de nosotros, los que vivimos en este país: para
salir de esta situación hay que dejar de estar centrado en lo individual.
‘Yo y nuestra circunstancia’. Esta es la nueva situación.”
En
“Dispersiones entrecruzadas” Noe mantuvo y profundizó su
propuesta de reflejar la problemática actual el desconcierto, la fragmentación
social, la violencia, la técnica y también la esperanza. Con
su conocida agudeza utilizó la forma, el color y la palabra para poner
el énfasis en lo paradojal. Mientras en una obra nos advierte que “No
somos ni noticia,” en “Chateo” nos muestra una infinidad
de posibles interlocutores —algunos bien perfilados otros apenas insinuados—
para hacernos ver que no “Estamos bien informados”. Denuncia que
estamos “Sin lugar en este mundo” y que “Las reglas de la
vida” son sinuosas e incomprensibles, pero “Algo esperamos”.
Es que las paradojas no son antagonismos, son senderos intrincados que advierten
que se puede llegar a la derecha por la izquierda o al encuentro por el desencuentro.
Si
desde hace años Noé asume que su tema es el caos, hoy cuando
la falta de certezas es el signo distintivo de la época, sus imágenes
potentes hasta la irreverencia, convocaron al espectador a detenerse en las
distintas obras o en algunas de sus partes (“Dispersiones” es
cuadro que se exhibe fragmentado en diez trozos) para poder tolerar el dolor
del “Golpe contundente” e imaginar una nueva integridad.
Notas
relacionadas:
Informe especial: Luis Felipe Noé
26/11/2004
www.solesdigital.com.ar
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