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Destruyen momias en los disturbios en Egipto

Vándalos arrancaron la cabeza de dos momias y desperdigaron por el suelo un centenar de estatuillas y otras piezas de gran valor que rompieron en mil pedazos. Los principales sospechosos de los hechos más graves de vandalismo son policías.

Ante la ola de protestas pidiendo la dimisión del presidente Hosni Mubarak, el Ejército egipcio se ha hecho cargo de la seguridad en todo el país, pero no pudieron evitar que se lanzaran cócteles molotov en el recinto del Museo de El Cairo, que ha registrado tres intentos de asalto en cuatro días. Grupos armados atacaron también templos, museos y otros centros culturales diseminados por todo Egipto, y en los que se almacenan cientos de miles de piezas arqueológicas que ilustran la historia de los últimos 6.000 años.

El caos reinante, en un país en donde la única respuesta del gobierno de Mubarak ante el pedido del pueblo de reformas democráticas fue la violencia, está poniendo en peligro el rico patrimonio artístico del país, como demuestran los reiterados asaltos al Museo de El Cairo, en cuyo recinto cayeron el miércoles varios cócteles molotov que incendiaron parte del jardín. Las llamas no afectaron al edificio que contiene la mejor colección de Arte egipcio del planeta, aunque los jóvenes que tratan de defenderlo aseguran que ése era el objetivo de quienes arrojaron los artefactos incendiarios desde las azoteas de otras edificaciones.


Grupos de manifestantes crean un cordón humano para proteger al Museo del Cairo


El museo se encuentra en la céntrica plaza Tahrir, lugar donde se concentran los opositores al régimen de Mubarak, y en el que también se han producido violentos enfrentamientos desde que miles de seguidores del presidente decidieron presentarse en el lugar.

El testimonio de los egiptólogos que se han visto obligados a regresar a sus países de origen no es más alentador. En algunos enclaves arqueológicos se están produciendo ataques por parte de grupos de hombres armados que no parecen buscar oro y otros materiales de valor. Testigos presenciales reportan destrozos en estatuas y relieves faraónicos en lo que parecen actuaciones de carácter iconoclasta que podrían estar inspiradas en supuestos preceptos religiosos.

Es lo que ocurrió en el Templo de Karnak en Luxor, donde hombres armados que viajaban en varios automóviles se presentaron de madrugada para golpear las paredes con el aparente objetivo de destruir los relieves que las decoran. Afortunadamente, un grupo de lugareños se enfrentó a los atacantes y logró hacerlos huir. Cinco de ellos pudieron ser capturados y entregados a los militares.

En El Cairo fue el Ejército quien impidió que medio centenar de individuos enmascarados consiguieran entrar en el Museo Egipcio en dos intentos sucesivos de saqueo. Los soldados arrestaron por ese motivo a 35 hombres en una primera operación, y a otros 15 en una nueva escaramuza.

Los que sí lograron dañar la valiosa colección del Museo de El Cairo fueron nueve encapuchados que treparon hasta el primer piso aprovechando la confusión desatada 48 horas antes por el incendio de la sede del partido gubernamental, situada a escasos metros de allí. Al menos 14 vitrinas de cristal fueron destrozadas en una sala contigua a la que contiene el sarcófago de Tutankamon y todo su ajuar funerario. Los vándalos arrancaron la cabeza de dos momias y desperdigaron por el suelo un centenar de estatuillas y otras piezas de gran valor que rompieron en mil pedazos.

Quienes contemplaron el incidente aseguran que los saqueadores parecían bien entrenados, y que sabían perfectamente lo que hacían, una tesis que refuerza el rumor generalizado de que son agentes de policía quienes protagonizan los episodios más graves de vandalismo.

También se tiene noticia del robo de relieves faraónicos en el complejo funerario de Saqqara, el mayor yacimiento arqueológico de Egipto, donde arqueólogos holandeses reportan “graves daños”. Según esos testimonios, el lugar donde se encuentran las tumbas de los altos funcionarios de varias dinastías carecen de toda vigilancia, y allí “reina la anarquía”. Tumbas que permanecieron clausuradas durante años ahora vuelven a estar abiertas y grupos de delincuentes fuertemente armados están apoderándose de todo lo que encuentran a su paso.

Fuentes no oficiales han reportado asaltos similares en almacenes arqueológicos de Abu Sir, sin que se conozcan detalles de lo robado. Se sabe también que fue asaltado a un almacén dependiente del Museo de Qantara, cerca de la ciudad de Ismailia, en cuyo interior se guardaban miles de vestigios romanos procedentes de la península del Sinaí. Los empleados del depósito dicen que los saqueadores buscaban objetos de oro y que, al no encontrarlos, se llevaron lo que les pareció fácil de vender. Fuentes no oficiales han reportado asaltos similares en almacenes arqueológicos de Abu Sir, sin que se conozcan detalles de lo robado.

La televisión pública cifra en decenas de miles los efectivos del Ejército desplegados principalmente en El Cairo, Suez y Alejandría para reemplazar a la Policía, que prácticamente ha desaparecido de las calles. Además, pueden verse grupos de voluntarios armados con palos y barras metálicas que tratan de impedir el pillaje.

El Ejército egipcio se ha hecho cargo también de la custodia de las Pirámides de Giza y otros importantes monumentos. Los soldados patrullan armados durante las 24 horas en vehículos blindados mientras que la presencia de turistas extranjeros se ha reducido a la nada.

Con 15 millones de visitantes cada año, el turismo es la primera industria de Egipto, donde 4 millones de personas viven de ella. La mayoría de los viajeros que llegan a este país lo hacen atraídos por su riqueza arqueológica, pero ahora los museos permanecen cerrados y la inquietante imagen de los carros de combate junto a sus puertas no es el mejor reclamo para las agencias de viajes.

Fuente: Arteselección

4/2/2011

Fotos: AP / AFP

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