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Fotografía
en el Centro Cultural del Sur
Miradas
opuestas, mundos diferentes
Por
Mariano García

Dos
formas opuestas de mirar la realidad social se pueden apreciar hasta
el miércoles 6 de agosto en el espacio fotográfico
del Centro Cultural del Sur (Av. Caseros 1750).
“Los
niños primero” fue una muestra colectiva del Foto Club
Argentino, en la cual se retrató crudamente a chicos pobres,
con la intención de denunciar la precaria situación en
la que se encuentran. Excelentes desde el punto de vista técnico
(encuadre, contraste, luz, texturas), las fotos que integraron esta
muestra no puedieron sin embargo romper la barrera social que separa
a los fotógrafos y las personas retratadas. Es una mirada extraña
sobre un mundo ajeno. Como bien dice el catálogo reiteradamente,
“muestra chicos”, pero de una forma fría, inexpresiva.
Todo
lo contrario ocurrió con “ph/15”, muestra que expuso
la producción de chicos que viven en Ciudad Oculta (la denominada
Villa Nº 15, del barrio de Mataderos, uno de los barrios de emergencia
más violentos y marginales de Buenos Aires). Este proyecto surgió
gracias a la voluntad del fotógrafo Martín Rosenthal,
que además de esta actividad solidaria da clases de fotografía
en Caballito, cerca del Parque Centenario. Todos los sábados
al mediodía, Rosenthal se reúne con sus alumnos en el
taller ubicado dentro de la Villa Nº 15, para coordinar esta actividad
que les da la posibilidad de ofrecer su propia visión del difícil
entorno en el que viven. El proyecto, que inicialmente se llamó
Taller Oculto, empezó en agosto de 2000, y siempre se realizó
en la villa: primero en la Guardería Buena Voluntad, y desde
marzo de 2002 en el Centro Juvenil Conviven que dirige Valmir Vieira.
También
en blanco y negro, pero sacadas con cámaras de baja calidad (algunas
casi descartables, como contó el propio Rosenthal), las fotos
de los chicos no caen en la trampa de estetizar la pobreza. Tampoco
buscan la imagen más sórdida posible, ni la humillación
de quien posa frente a ellos. Sencillamente porque los retratados son
sus amigos de escuela, sus vecinos, sus casas, sus mascotas, la plaza
donde juegan, los árboles que trepan. Su mundo, a través
de su propio prisma, y con un enfoque artístico notable. Si bien
el taller de Rosenthal tiene alumnos de hasta 25 años, la actual
muestra incluye los trabajos de chicos que están en la escuela
primaria. De ahí la frescura y espontaneidad de los trabajos.
Anfitriones
y protagonistas
El
sábado 19 de julio, día de la inauguración, todos
los alumnos que expusieron y sus familias asistieron al centro cultural
de barrio Parque Patricios para apreciar cómo sus obras compartían
el espacio dentro del “circuito oficial” de las artes en
la ciudad. En su mayoría chicas, mientras servían gaseosas
y torta a los concurrentes –otros alumnos de Rosenthal, asistentes
habituales del lugar, amigos– contaban quiénes eran los
fotografiados, donde habían hecho la toma, cómo se les
había ocurrido o cuáles eran sus temas preferidos para
fotografiar. Y, como lo hace todo artista en una inauguración,
algunas se hacían retratar junto a sus obras y su respectivo
nombre debajo.
Algunas,
como Romina Lazarte (de 13 años) y Brenda Albornoz (de 14), se
hicieron un tiempo para echarle un vistazo a la muestra del Fotoclub,
en la sala de al lado. Con ojo crítico, reconocieron la buena
calidad de las fotos, pero se retiraron con una mueca de desaprobación
ante lo que veían. La pobreza no es ninguna novedad para ellas,
y la agresividad de algunas tomas las afectaban más de lo necesario.
Mejor volver a donde eran las protagonistas.
1/8/2003
www.solesdigital.com.ar
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