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El gran Auguste Rodin

Por María Cristina Faleroni

Auguste RodinHay artistas que son faros: iluminan su época con la provocación de sus temperamentos renovadores y dejan una estela que reúne a sus discípulos y a quienes vuelven una y otra vez a sus obras por ser referentes ineludibles en la historia del arte. Es el caso del artista francés Auguste Rodin (1840-1917), de quien se pueden ver decenas de esculturas en una muestra imperdible en el Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD).

La exposición La era de Rodin incluye, además de 46 esculturas del artista francés, casi 30 piezas de artistas que fueron sus contemporáneos y discípulos. Se trata de un conjunto que proviene, en su mayoría, de la colección del Museo Soumaya, de la fundación del empresario mexicano Carlos Slim, que constituye el acervo más grande del artista fuera de Francia. En representación de Slim llegó a Buenos Aires su sobrino Roberto.

El resto de las esculturas pertenecen al Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico -que dirige Agustín Arteaga, quien está especialmente en Buenos Aires-, y hay cuatro que son patrimonio del Museo de Arte Decorativo. La muestra propone, así, un muy interesante diálogo entre los distintos acervos, a través de una destacada propuesta curatorial que da cuenta de la modernidad y las novedades que introdujo Rodin en su tiempo.

El director del MNAD, Alberto Bellucci, manifestó que se trata de "la exposición del año" y que las obras son de fines del siglo XIX y principios del XX, la época en que fue construida la residencia Errázuriz Alvear, donde se encuentra la institución. Por lo tanto, el ambiente que cobija las obras se vuelve una referencia histórica en sí mismo. Como ejemplo se puede ver una escultura de bronce que es el proyecto de chimenea que Rodin envió a los dueños del palacio, que, finalmente, no se concretó.

En un recorrido ayer para la prensa, el director del Museo Soumaya, Alfonso Miranda Márquez, se refirió a los distintos módulos en que está organizada La Era de Rodin, que se inicia con el Salón de París, con obras de contemporáneos de Rodin, como Charles Cordier y Pierre Auguste Renoir, y de sus maestros, entre los que está Jean-Baptiste Carpeaux.

"El Salón de París representa el espíritu de la academia, de la perfección del cuerpo y la belleza ideal", comentó Miranda Márquez, quien, a continuación, hizo notar cómo, en ese contexto, la escultura La máscara del hombre de la nariz rota rompe con ese ideal de belleza, lo que en su época generó críticas. También está su Balzac (1892), la primera escultura del artista considerada moderna.

Otro módulo está conformado por las famosas esculturas El beso y El pensador, ambas de1886, previstas por el artista para el ambicioso conjunto escultórico de La puerta del infierno . De ambas esculturas hay copias en nuestro país, lo cual habla de otra característica de la modernidad del artista francés: la producción de esculturas en series limitadas.

También hay varias copias de otro grupo escultórico paradigmático del artista, Los burgueses de Calais . Una de las esculturas de la muestra que se refiere a esta obra es la impactante pieza en bronce Andrieu d Andres , de 1890, en la que se evidencia otra característica recurrente en la obra del artista: la lucha entre el cuerpo y el alma y la fuerza que se pone en juego para, en este caso, levantarse y no caer.

En otro módulo hay obras de sus discípulos. Las esculturas de Camille Claudel, que fue modelo y compañera de Rodin durante algunos años, hablan de una artista que supo desarrollar una mirada propia. Así lo demuestran, por ejemplo, los bronces La ola (1897) y El gran vals (1895), su obra más famosa.

En el último trayecto de la muestra, aún hay mucho para el asombro y la admiración. Allí se puede ver una de las primeras esculturas de Rodin, Suzon (1872), una porcelana sobre la cual el artista diría años después que fue un "pecado de juventud" y, al lado, una de las últimas obras, el yeso Lady Sackville (1913), que permite ver el punto de llegada. En medio, el talentoso camino de un artista que no dudó en ver más allá de lo que su época consideraba que era arte.

La muestra estará en el MNAD (Av. del Libertador 1902) hasta el 14 de septiembre. Se la podrá visitar de martes a domingos, de 14 a 19, con una entrada general de $ 2 y acceso gratuito los martes.

Fuente: Museo de Artistas

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