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Patrimonio
del Museo Sívori 1900-1960
Un
recorrido por el arte argentino moderno
Por
Ana García Gibson
anaggibson@hotmail.com

Antonio
Berni, "Chacareros"
Esta
vez, el Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori nos tiene preparado
un recorrido por el arte argentino desde los augures del siglo XX hasta 1960. Recorrido que invita
a caminarlo, no en muchos pasos. Las obras que se muestran son parte del patrimonio
del museo; el cual comenzó a formarse allá por 1936 con el Primer
Salón Nacional de Pintura, Grabado y Escultura (que se continúa
hasta nuestros días).
El itinerario
propuesto se inicia con los primeros tanteos de la producción artística
nacional. Aquéllas obras costumbristas de Pirilidiano Pueyrredón
y Sívori; sus retratos (imperdible “Godofredo”)
nos hablan de una Argentina en pleno crecimiento y que, como es hábito
ya, mira a Europa. Mira al Viejo Continente y toma de él pautas, corrientes,
estilos y técnicas. Sobre todo toma elementos del romanticismo, del
realismo y del clasicismo.
El uruguayo
Pedro Fígari (quien entra en el ámbito porteño
a partir de una muestra realizada en 1921) alegra al visitante con su óleo
sobre cartón; un pasaje de la Buenos Aires colonial: barro, callecitas,
elegantes señoras, carruajes.
El pasivo
recorrido es interrumpido por los colores y sagaces pinceladas del antiacademicista (por aquél entonces) “Reflejos” de Quinquela Martín.
El pintor del riachuelo deslumbra con su pintura clara, luminosa y de grandes
manchas para esta escena portuaria. El estado de alerta se continúa
con “La señora del abanico verde” del poscubista Pettoruti.
Una obra que claramente choca con la de Quinquela pero que no deja de ser
documento fiel de la, por aquél entonces, múltiple y prolífica
producción nacional.
Un gran
muro es dedicado a la gran joya, recién recuperada por el
Museo (estuvo en manos del Concejo Deliberante por muchos años): “Chacareros”
del afamado Antonio Berni. Contemporánea a “Desocupados”
y “Manifestación”, esta obra nos habla del campo, de sus
multiétnicos pobladores y de los conflictos sociales. Nos habla en
el lenguaje monumental del muralismo. Enormes figuras en carácter de
retrato nos miran y se dejan ver dentro de un escenario rural. Esta pintura
está muy alejada de los primeros cuadros de fuerte impronta surrealista
de Berni. Es una obra fuertemente influenciada por los conflictos sociales
nacionales e internacionales de los dificultosos años ´30. Lleva
la impronta del realismo social, del cual el pintor fue pionero en nuestro
país.
Más
allá Batlle Planas y Forner dialogan
y se acoplan con tendencias modernistas de aquéllos años: el
cubismo y el surrealismo respectivamente.
Llegando
al final de nuestro recorrido nos topamos con el llamado “Arte Concreto”.
Fruto del término empleado por Van Douesburg, artistas
locales lo apropian y resignifican creando un arte “científico”.
Científico porque elimina toda representación naturalista para
valerse únicamente de los elementos plásticos (línea,
color, punto, plano, etc.) Artistas como Kosice y Mele eliminan el tradicional marco para presentarnos obras poligonales y de formas
muy alejadas del convencional rectángulo.
Ya llegando
a nuestros días, Le Parc y su obra cinética
“Trama Alternada” sirven de cierre al recorrido: en clara oposición
del habitual standard de la escultura, esta obra se mueve, gira y juega con
la luz y con su entorno creando vistas siempre renovadas.
Así
se nos muestra “Patrimonio 1900-1960” en el Museo
de Artes Plásticas Eduardo Sívori, que puede verse hasta el
17 de agosto. Un recorrido que no agobia y entretiene.
12/5/2008
www.solesdigital.com.ar
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