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Alfredo Volpi

Abstracción intuitiva

Por Mariano García
@solesdigital

Hasta el 28 de mayo, continúa en el Malba la retrospectiva “Alfredo Volpi. 50 años de pintura”, en la cual se exponen más de 80 obras de este artista clave de la modernidad brasileña, pero que hasta ahora había pasado desapercibido para el circuito de arte local (esta es su primer exposición en Argentina).

Reconocible a primera vista por sus “´banderitas”, la extensa obra de Volpi recorrió el proceso de abstracción en paralelo a las vanguardias europeas, pero lo hizo al margen de los movimientos estéticos e intelectuales de Europa y de Brasil, su país por adopción.

Nacido en Lucca (Italia) en 1896, llegó a Brasil a los dos años de edad. Como tantos otros inmigrantes italianos, fue educado en su lengua materna, y tuvo poca escolaridad. Su formación no la realizó en ninguna academia, sino en el trabajo cotidiano como obrero, pintor y decorador de paredes.

VolpiDe formación autodidacta, Volpi fue un artista tardío, cuyas primeras exposiciones las realizó ya entrado en los 40 años. En ellas, ya se adivina una sensibilidad especial para los colores y las formas. Como muchos de los grandes artistas abstractos de la época, en sus comienzos su obra fue figurativa, con parentescos con el expresionismo alemán y el impresionismo francés.

Pero la particularidad de Volpi, es que en su caso el proceso de abstracción no se produjo por los habituales caminos del racionalismo teórico (al estilo de Kandinsky, Klee o Mondrian), sino como parte de una maduración intuitiva, por fuera de todo programa, “ismo” o vanguardia estética del momento.

En la muestra del Malba, organizada por el Museo de Arte Moderna de San Pablo (MAM) y curada por Olívio Tavares de Araújo, se pueden apreciar las distintas etapas por las que atravesó la obra de Volpi. En palabras del propio curador, etapas según las cuales la obra del artista “nace figurativa, se vuelve abstracta, otra vez figurativa, pero pasando a concebir de otro modo la misma figuración”.

Volpi

Las fachadas y paisajes de su pueblito costero, Itanhaém, se van descomponiendo gradualmente en formas cada vez más geométricas. Desaparece la perspectiva y los ornamentos, e medida que la abstracción avanza, sólo se reconocen muros, puertas, ventanas… y las hileras de banderitas en los frentes.

VolpiTambién en su serie de pinturas religiosas, en las que retoma los motivos clásicos de la iconografía cristiana (vírgenes, el Niño Jesús), se aprecia el mismo proceso de descomposición de volúmenes y formas, que en cierto modo combinan los iconos bizantinos la pintura de Giotto, con la paleta y el trazo fauvista.

Hacia mediados de los ’50, luego de un viaje a Europa, ya se encuentra plenamente en su etapa constructivista. Sin embargo, sus construcciones geométricas no pierden nunca la subjetividad típica en él, expresada en este período por pinceladas que dejan su huella en el lienzo, como rastros indiciales que recuperan el oficio del pintor decorativo que fue en sus comienzos. Incluso en los momentos más “duros” de este proceso de abstracción geométrica, la expresividad sigue siendo lo fundamental en la obra de Volpi.

Volpi

Tanto en su obra, como en su praxis o su condición social, lo que diferencia a Volpi del resto del modernismo brasileño es precisamente sus “auténticas raíces y vivencias populares” (tal como resalta el texto curatorial de la muestra). Raíces populares que fueron en su momento un impedimento para que la elite cultural brasileña lo aceptara por completo, hasta que el muy respetado crítico inglés, Sir Herbert Read, le diera el visto bueno en la segunda Bienal de San Pablo, en 1954 (paradojas que también invitan a pensar sobre la apropiación de lo popular desde las esferas más vanguardistas de la alta cultura latinoamericana),

VolpiLa experiencia constructivista fue un estadio intermedio hasta llegar la síntesis de finales de los ’70, donde recupera los motivos figurativos de sus “fachadas” (puertas, ventanas, “banderitas”), pero esta vez con una lógica abstracta única y personal. La “banderita” pasa a ser la figura geométrica privilegiada, no tanto en representación de algún objeto de la realidad objetiva, sino como leit motiv, un pattern a través del cual Volpi desarrolló sus ensayos en ese verdadero laboratorio de experimentación con los colores que fue su taller.

Notas relacionadas:

Biografía de Alfredo Volpi

Galería de fotos: Alfredo Volpi

Informes: Malba – Colección Costantini. Av. Figueroa Alcorta 3415 (C1425CLA) Buenos Aires, Argentina. Tel.: 54 (11) 4808 6500 / Fax: +54 (11) 4808 6598/99.

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6/3/2007

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