Cine

NovedadesArchivo

Peaky Blinders: La elegancia en la violencia

Leo Sbaraglia: un verano y dos estrenos

Bollywood

El sueño de Cassandra

Tragedia griega a lo Woody Allen

 

Por Michel Emiliano Nieva
powdered1988@hotmail.com

Ewan McGregor, Colin Farrell

Título original: Cassandra’s Dream. Guión y dirección: Woody Allen. Intérpretes: Ewan McGregor, Colin Farrell, Tom Wilkinson, Hayley Atwell, Phil Davis, John Benfield, Clare Higgins, Ashley Medekwe. Producción: Letty Aronson, Stephen Tenenbaum, Gareth Wiley. Música: Philip Glass. Duración: 108 minutos. País: Italia. Año: 2007.

Desde 1966 que Woody Allen mantiene esta gloriosa costumbre de estrenar casi una película por año, y si las últimas producciones, aunque buenas, no alcanzaron las expectativas de obras maestras como Annie Hall o Bananas, en este último film sorprende por la calidad rotunda, emparentada a sus mejores épocas.

De temática similar a Match Point, El sueño de Cassandra cuenta la desdichada historia de dos hermanos, Ian (Ewan McGregor) y Terry (Colin Farrell) quienes, enceguecidos de poder y apremiados por las deudas, se debaten en torno a la posibilidad de un asesinato a encargo de su millonario tío (Tom Wilkinson) quien a cambio les habría de dar una cantidad enorme de dinero. El remordimiento, los celos, la culpa y el castigo son los sentimientos que azotan a los protagonistas durante toda la película.

Es notable, como en Match Point, la honda reflexión sobre el azar, la suerte, el destino, y sus genuinas marcas en la vida. Un tema recurrente en la obra de Woody Allen es el deseo de lo prohibido y la necesidad de una acción siniestra para alcanzarlo, y en esta película, como en muchas otras, sus personajes se ven condicionados y obligados por el medio a actuar de una manera indeseada e inesperada para lograr esos objetivos. Los protagonistas de El sueño de Cassandra son marionetas del terrible destino y su brillante retrato intenta imitar la calidad de las creaciones de Sófocles o Eurípides. El perfil de héroes de tragedia griega los persigue hasta el final.

En todo momento se nota la huella de la genialidad y experiencia de Woody Allen, la secuencia de la historia parece seguir a rajatabla los mandatos de Vonnegut de no añadir ni una descripción de más ni tampoco ninguna información que no adelante el transcurso de la trama, y por eso la película logra mantener sin respiro y con suspenso al espectador hasta el final.

Como todo buen director, Allen sabe rodearse de grandes profesionales, y la obra brilla no sólo por su trabajo sino también por las excelentes actuaciones de Ewan McGregor (se roba la película, quizá una de sus mejores interpretaciones) y Colin Farrell. La música de Philip Glass posiblemente determine el cincuenta porciento del efecto de tensión y catarsis que se destila sin interrupciones, y, por último, la impresionante labor del director de fotografía, Vilmos Zsigmond, conocido por ser la mano derecha de Brian de Palma, que imprime una textura sombría y un ambiente lúgubre ideales.

Esta cinta, en calidad y estilo, recuerda mucho a Interiores, otra pieza notable, sobre todo por la marcada influencia de Bergman, y poco se asimila a los films más conocidos de Woody Allen. Otras influencias insoslayables son Rossellini y Hitchcock, de quien adopta la vertiginosidad y tipo de suspenso.

Cuando para la mayoría parecía ya casi desgastado, el genial y mayor Woody (de 72 años, dato no menos relevante) nos sorprende con una producción de una calidad soberbia, como no lo efectuaba hace por lo menos diez años.

Notas relacionadas:

Vicky Christina Barcelona: Woody Allen para turistas

Scoop: La última primicia

5/6/2008

www.solesdigital.com.ar

Lo más visto de Cine
The Young Karl Marx Juan Pablo Domenech xxy