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Descubriendo
el País de Nunca Jamás
Fantasía
y emoción
Por
Carla Masmun

(“Finding
Neverland”, EEUU, 2004) Dirección: Marc Forster.
Guión: David Magee, basado en la obra “El hombre
que fue Peter Pan” de Allan Knee. Elenco:
Johnny Depp, Kate Winslet, Julie Christie, Dustin Hoffman, Radha Mitchell,
Freddie Highmore, Joe Prospero, Nick Roud, Paul Whitehouse, Mackenzie Crook,
Eileen Essell, Luke Sipi. Duración: 101 minutos.
Basada
en la obra “El hombre que fue Peter Pan” de Allan Knee sobre el
escritor escocés James Mathew Barrie, “Descubriendo el País
de Nunca Jamás” intenta retratar un momento decisivo en la vida
del autor. En uno de sus habituales paseos por los Jardines de Kensington
en Londres, Barrie conoce a la familia Llewelyn Davies y comienza una amistad
que parece haber inspirado la creación de Peter Pan, su pieza teatral
más exitosa.
El
guión de David Magee mezcla la fantasía de la representación
teatral y del juego entre Barrie y los niños con la estricta realidad
de Londres a comienzos del siglo XX. Marc Forster (“Cambio de vida”)
propone una ajustada reconstrucción de época en la puesta en
escena, sin por ello restar posibilidades al nuevo espacio que funda la irrupción
de la fantasía. La mutabilidad es la característica principal
de este espacio: el parque, primer escenario de los juegos de Barrie con los
niños, es también un circo; el jardín de Barrie y el
de los Davies puede ser un barco pirata, el lejano oeste o el País
de Nunca Jamás. Según el protagonista, sólo se necesita
creer en ello. Y una buena fotografía y algunos efectos especiales
ayudan.
Con
un elenco compuesto por Kate Winslet (Sra. Davies), Dustin Hoffman como el
empresario teatral norteamericano Charles Frohman, y Julie Christie, se destaca
Freddie Highmore con un Peter que genera ternura a partir de su dolor, y Johnny
Depp que ofrece nuevamente una excelente actuación. Esta vez deja en
segundo plano la caracterización (uno de los rasgos distintivos de
la poética de este actor) para construir su personaje desde lo psicológico,
mostrando un talento interpretativo que le permite pasar de lo farsesco en
el juego con los niños a lo cómico en los ensayos teatrales
o a lo dramático en las conversaciones con su esposa.
Las
actuaciones, un excelente guión y el buen trabajo de Forster tanto
en la puesta en escena como en la dirección de actores, convierten
al film en una obra donde la emoción es el eje central. Lo bueno es
que lo hagan evitando el sentimentalismo y el exceso: cuando la carga dramática
aumenta, la historia ofrece una pausa gracias a la fantasía.
11/02/2005
www.solesdigital.com.ar
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