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Peaky Blinders: La elegancia en la violencia

Elles

La rutina del trabajo más antiguo del mundo

 

Por Verónica Stewart
@verostewart

Elles - Juliette Binoche

Directora: Malgorzata Szumowska. Guión: Malgorzata Szumowska y Tine Byrckel. Protagonistas: Juliette Binoche, Anaïs Demoustier y Joanna Kulig.

Anne, con el carisma y la belleza que sólo Juliette Binoche puede traerle al papel, es una mujer cuyo trabajo más importante es el de poder lidiar con muchos de ellos a la vez. Es madre de dos hijos, un adolescente desganado e irrespetuoso y un púber adicto a los videojuegos. Es la esposa de un marido que demuestra poco y nada su afecto, y que acostumbra a hacer comentarios sexistas cuando invita al jefe a cenar. Es la mujer que se la pasa todo un día cocinando esa cena. Es una periodista para la revista francesa Elle. Sin embargo, no es a través de las tediosas tareas del hogar o de la exigencia en el trabajo que descubre lo insatisfecha que está con su vida, sino gracias a una serie de entrevistas a mujeres que se ganan la vida satisfaciendo a otros hombres.

Es así como, al tener que escribir una nota sobre la prostitución entre estudiantes, conoce a Alicja y Charlotte. Ambas mujeres, fuertes e independientes, le explican a Anne cómo practicar lo que comúnmente se considera la profesión más antigua del mundo les posibilita vivir solas y tranquilas, sin problemas económicos, sin depender de nadie.

Ninguna de las dos escatima detalles, y tampoco lo hace la cámara: las escenas explícitas de sexo pronto se vuelven en moneda corriente de la película, y dejan de ser sorpresivas o impactantes. En cierto modo, la falta de efectividad que pasan a tener en este sentido es, paradójicamente, muy efectiva, ya que ayudan a construir alrededor del ya quemado concepto de “prostitución” un halo de normalidad. Es, después de todo, un trabajo. Un trabajo en el cual existen días buenos, como cuando Alicja se encuentra con un cliente que le toca la guitarra, y días malos, como aquel en el que a Charlotte le toca un cliente que la viola analmente con una botella de vino.

Por supuesto que, si es comparado con un trabajo de oficina, los peores días prueban ser mucho más peligrosos y extremos, pero no dejan de ser los riesgos de un trabajo. Charlotte se angustia al contar esta historia, pero luego continúa para explicar, sonriente, lo bien que se siente poder costearse los estudios y el departamento. Tratando un tema que es objeto de tabú, donde el concepto de moral suele ser clave, Szumowska logra dejarlo de lado. Tanto lo erótico como lo desagradable pasan a ser pinceladas superpuestas en un mismo cuadro.

A la vez, el retrato de esta profesión da lugar para analizar otra: la de la periodista. Y es que Anne se ve sumamente afectada por este trabajo. Ve luego a su marido y a sus colegas como los clientes que le describieron previamente ambas estudiantes, y se ve tanto excitada como impactada ante la narración de los distintos encuentros que experimentaron. Es interesante ver como en la historia de una mujer que es simplemente una vía para obtener las noticias para algunos se articula tan profundamente el tema del artículo mismo con sus deseos y temores más ocultos y reprimidos.

Todos estos aspectos positivos, aunque presentes en la pantalla, se asientan más bien luego de haber visto la película. El acto de verla en sí mismo muchas veces se aleja de lo agradable. Aunque muchos films de alto calibre que tratan con temas igualmente controversiales, como por ejemplo “Trainspotting” de Boyle tampoco son placenteros de mirar, “Elles” falla cuando pasa a ser tediosa. Las escenas de sexo son demasiado largas e innecesariamente explícitas. Se abusa así de un recurso que está bien pensado para retratar a la prostitución en una luz distinta a la habitual, convirtiéndolo en momentos prolongados e incluso aburridos. Los problemas que le traen los hijos son tratados muy por la superficie, sin terminar de revelar exactamente qué efecto tienen en Anne, mientras que las peleas con su marido no son ni la mitad de intensas de lo que ameritan ser.

Y ese es, en última instancia, el mayor obstáculo que presenta la película para el espectador: el pobre manejo de la intensidad, donde en algunas escenas es demasiado y en otras es muy poco, lo cual enlentece una película que tiene un gran potencial para encender debates genuinamente interesantes.

La marca del verdadero artista es el poder presentar una obra que significó mucho trabajo y hacer que su producción parezca sencilla. La máxima expresión de la complejidad bien lograda es la de transmitir simplicidad. Y “Elles”, a pesar de presentar el tema de la prostitución de un modo original que invita a la reflexión, invita también a la falta de atención que demasiadas veces provoca una narrativa un tanto lenta y tediosa de seguir. Resulta ser que, al término de la película, no es sólo la prostitución lo que el espectador pensaba que era muy placentero y resultó ser otro trabajo más.

28/8/2012

www.solesdigital.com.ar

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