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Eterno
resplandor de una mente sin recuerdos
Nadar de noche
Por
Carla Masmun

“Eternal
Sunshine of the spotless mind” (EEUU, 2004) Dirección:
Michel Gondry. Guión: Charlie Kaufman. Intérpretes:
Jim Carrey, Kate Winslet, Kirsten Dunst, Elijah Wood, Mark Ruffalo, Tom Wilkinson.
Duración: 105 minutos
El grupo
REM tiene una canción que dice “Nadar de noche, merece una noche
tranquila”. “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”
merece lo mismo. Es un film que va creciendo en el espectador, introduciéndose
lentamente, con sus preguntas sobre la angustia, el tiempo y el amor, sin
necesidad de ofrecer grandes respuestas.
Este
es el segundo film de Michel Gondry en compañía del guionista
Charlie Kaufman después de “Human nature” (2003) no estrenada
en nuestro país. Charlie Kaufman guionista de “¿Quieres
ser John Malkovich?” (1999) y “El ladrón de orquídeas”
(2002) demuestra con esta película, que no es exagerado pensar en una
poética que lo acerque al lugar del autor.
En “Eterno
resplandor de una mente sin recuerdos”, la dupla Gondry-Kaufman parte
de la historia de la separación de Joel (Jim Carrey) y Clementine (Kate
Winslet). A raíz del “borramiento” de los recuerdos de
Clementine de su relación con Joel, él decide imitarla contratando
a la misma Compañía.
Con la
línea argumental más simple de sus films conocidos, Kaufman
logra una sutil reflexión sobre el tiempo y el amor. Es un film sobre
lo inasible, expuesto en la angustia de los personajes frente al paso del
tiempo, metaforizado bajo la Compañía “Lacuna Inc.”.
El viaje
por la psique propuesto por Kaufman en “¿Quieres ser John Malkovich?”
sigue en el duelo entre Joel y la máquina que borra los recuerdos.
Kaufman repite preguntas planteadas en sus otros films, pero esta vez, las
acerca apoyándose en la experiencia compartida del dolor y del olvido.
La película
altera la construcción temporal, mezclando acontecimientos del pasado
de Joel con su presente, contaminando los tiempos. Pero además, el
tiempo es una experiencia subjetiva: ese pasado que pervive en el presente
es la memoria de Joel. En ella, los recuerdos transcurren en presente, modificándose,
adquiriendo nuevos sentidos. A partir de la recuperación de esa memoria
y frente a la amenaza externa de la máquina, Joel lucha contra el olvido.
La victoria de la máquina (o del tiempo) sería la pérdida
definitiva del pasado.
Jim Carrey
y Kate Winslet encarnan a la pareja, aportando dos trabajos memorables. Acostumbrada
a personificar mujeres pasionales, Winslet consigue evitar los desbordes.
Jim Carrey demuestra una vez más su ductilidad como actor (que quede
claro: no sólo puede hacer comedias a lo Jerry Lewis) en un atribulado
Joel que pasa de la angustia a la desesperación.
La calidez
poética de la película encuentra otro apoyo en la música
que acompaña y narra la historia, subrayando el clima de ahogo que
viven los personajes.
Con “Eterno
resplandor de una mente sin recuerdos”, Kaufman parece querer decirnos
que los recuerdos felices no son las únicas cosas que nos construyen.
El dolor, la angustia, la pérdida, son experiencias por las cuales
atravesamos y de las que no podemos salir indemnes. Como en la historia de
Joel y Clementine, el amor puede aglutinar todas estas experiencias, pero
también posibilita el reencuentro con el otro (y con nosotros mismos).
9/7/2004
www.solesdigital.com.ar
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