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Entrevista a Ezequiel Tronconi (“La  Tigra, Chaco”)

De regreso a las raíces

 

Por Marina Gastañaga y Victoria Gallarza

Por Mariano García
@solesdigital

Ezequiel Tronconi

El multifacético actor nos cuenta sobre la película que protagoniza y sobre la gran aceptación que tuvo  todo el mundo. “En la India, la gente decía «nosotros también tenemos ese pueblito»”.

Llegamos puntuales a la cita. Ezequiel nos estaba esperando en su casa. Saltan a la vista los objetos que lo fueron acompañando en su camino como actor: un Alf gigante (que lo utilizó en Segundo Set y en Embarcados), varias postales de Sauna, su última obra, y calcomanías y fotos del rodaje de “La Tigra, Chaco”  sobre las cuales nos comenta con orgullo. “Ven, estas son de La Tigra...”, introduce y da pie para el inicio de la charla.

–¿Cómo surgió la idea de hacer la película?

–Los directores fueron a un festival de monólogos que hay allá en el pueblo. Es el Encuentro Nacional e Internacional de Monólogos, que se hace desde hace muchos años. Fueron con un monólogo y al ver el pueblo dijeron “este lugar es increíble para hacer algo”. Entonces hablaron con la gente de ahí y les dijeron que tenían ganas de filmar una película en ese lugar. Los tipos se re entusiasmaron. Entonces, a la semana creo que los llamaron y les dijeron  "¿y van a hacer la película?" “pero necesitamos ir”, contestaron Federico y Juan. “Bueno nosotros les pagamos”. Creo que los bancaron diez días allá en La Tigra a que ellos fueran a escribir. Y así se dio. Ellos fueron con una idea de un personaje que vuelve a sus raíces; se pusieron en el lugar de los porteños y empezaron a buscar personajes ahí del pueblo a ver que les gustaba. Así arranco todo.

–Y en cuanto a la experiencia de actuar con gente que nunca había estado ante una cámara, ¿Cómo fue eso?

–Estuvo buenísimo. Al principio daba mucho miedo. Lo bueno es que Federico Godfrid y Juan Sasiaín (pero Fede creo más que nada ya que da dirección de actores en la UBA) la tienen muy clara con la dirección de actores; saben cómo llegar a que una persona que no tenga experiencia pueda lograr algo. Igual fue complicado en el sentido de que ellos se relajen y conecten conmigo y con Guada. Lo que hacíamos, por ejemplo, con el que hacía de mi hermanito, era ir a jugar a la pelota, como parte de los ensayos; no ensayábamos las letras ni nada pero nos hacíamos amigos. Lo mismo con la tía, con Candelaria (Ana Allende), antes de hacer ese almuerzo, nos juntamos tres veces a almorzar sin  cámara, para estar sueltos. Entonces hacíamos así, con Candelaria al principio, estábamos comiendo y miraba cámara. Y le decía  “Bueno Ana, no mires a cámara, mirame a mí”. Fue difícil. Después se relajaron. De hecho Fede, mi hermanito, pasado un tiempo ya estaba atento a todo mirando el monitor.

Ezequiel Tronconi

–¿Y con el final?

–Dieron muchas vueltas con el final y apareció el montaje. Iba a ser otro pero lo vieron y no gustaba, y empezaron a dar vueltas y apareció esto con la música de Daniel Godfrid, que es el hermano de Fede (uno de los directores).

–¿Cómo fue el después de la película?

–El año pasado viajé a Karlovy Vary que es una ciudad en Republica Checa a presentar la peli. Es un festival increíble. Estuvo muy bueno, y encima ganamos una mención especial del jurado. Fue increíble conocer gente del cine de todo el mundo, estar en un festival Clase A, donde todo es increíble; el hotel, todos los lujos. Después me nominaron para los Premios Sur de la Academia del Cine, como mejor actor revelación, eso también estuvo muy bueno. En el Festival de Mar del Plata también ganamos como mejor película argentina, y ahora ganamos el Premio del  Público en el  Festival de Leipzig, Alemania. Así que re felices. Guadalupe ganó como mejor actriz en el Festival de Mar del Plata también.

–¿Qué es lo que más rescatás de presentar “La Tigra, Chaco” en distintos festivales?

–La película estuvo en más de treinta festivales por el mundo. Los chicos estuvieron en Bélgica, India, Perú, Chile. Llego a todos lados, y en cada lugar del mundo a donde van tienen experiencias diferentes y la gente conecta igual. En la India, la gente le decía “nosotros también tenemos ese pueblito”. En todo el mundo está el centro y la periferia y se sienten muy identificados igual con la película, aunque no sepan  dónde queda El Chaco, ni Buenos Aires, ni Argentina. Lo que siempre quisimos trabajar nosotros fue que las escenas fueran naturales, espontaneas, que estén vivas, que pase algo, porque si bien la peli es lenta, están pasando cosas todo el tiempo.

19/3/2010

www.solesdigital.com.ar

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