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Lemony
Snicket: Una serie de eventos desafortunados
Nada
nuevo bajo el sol hollywoodense
Por
Jorge de Elizalde

Director:
Brad Silberling Actores: Jim Carrey, Emily Browning, Liam
Aiken, Timothy Spall, Billy Connolly, Meryl Streep, Catherine O'Hara y Jude
Law (interpretando la voz de Lemony Snicket) Duración:
106 minutos Se estrena solo doblada al castellano
Violet,
Klaus y Sunny, tres pequeños hermanos, quedan huérfanos cuando
sus padres mueren en un misterioso incendio. El Conde Olaf, su tutor, un ser
malvado e inescrupuloso, hará lo posible para quitarles a los niños
la gran fortuna heredada, incluso a costa de sus vidas.
“Lemony
Snicket...” nos propone un mundo fantástico, oscuro y caricaturesco,
un viaje lleno de aventuras, que deja la puerta abierta para futuras secuelas
(una de las últimas exigencias del mercado – y entiéndase:
según Hollywood). El film está basado en los tres primeros libros
de la serie de cuentos escritos por Daniel Handler (bajo el seudónimo
de Lemony Snicket), siguiendo el modelo establecido por Harry Potter.
Se
trata de un producto comercial, prolijamente terminado y entretenido. La propuesta
estética encuentra similitudes (demasiadas como para sospechar de la
inventiva de los realizadores) con el universo planteado en las películas
de Tim Burton.
No
falta la referencia a grandes protagonistas del cine y otras artes como Lon
Chaney (el Conde Olaf), Edgar Allan Poe (Mr. Poe), Baudelaire (los hermanos
Baudelaire), Strauss (Justice Strauss), en lo que a esta altura uno podría
calificarlo de exhibicionismo, y esto no es una particularidad de este film,
sino un vicio de los relatos cinematográficos actuales. Pero en este
caso la cita, al ser tan evidente y su articulación con la historia
narrada totalmente arbitraria, podemos hablar de un capricho de los autores.
Claramente
la intención no es innovar absolutamente nada, sino entretener. Si
esto es bueno o malo, quedará sujeto a la opinión de cada espectador.
Jim Carrey vuelve a sus andanzas y logra acaparar el rol protagónico
haciendo honor a su figura, utilizando sus viejos recursos, complementados
con un maquillaje imponente. Las CGI están a la orden del día,
cosa que ya no impresiona a nadie, por el contrario, debido al abuso de su
utilización, poco a poco las películas se diluyen en un todo
monocromático, carente de texturas reconocibles.
4/02/2005
www.solesdigital.com.ar
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