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Vida acuática

Historia de un auténtico decadente

 

Por Carla Masmun

Bill Murray

("The Life Aquatic with Steve Zissou", Estados Unidos, 2004). Dirección: Wes Anderson. Elenco: Bill Murray, Owen Wilson, Cate Blanchett, Anjelica Huston, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Michael Gambon, Noah Taylor, Bud Cort, Seu Jorge y Seymour Cassel. Duración: 118 minutos.

Steve Zissou (Bill Murray) es un oceanógrafo dedicado a realizar documentales sobre la vida acuática. La historia encuentra a un Zissou en decadencia, obstinado en filmar una película que muestre la caza del tiburón jaguar que mató a su mejor amigo. Para ello cuenta con la ayuda de su esposa (Anjelica Huston), un joven que dice ser su hijo (Owen Wilson), una periodista embarazada que registra los vaivenes de la expedición y un grupo de técnicos entre los que se destaca un camarógrafo alemán (Willem Dafoe) que idolatra a Zissou.

Con este insólito punto de partida Wes Anderson, director de “Tres es multitud" y "Los excéntricos Tenembaum" construye un film desparejo con algunos momentos hilarantes.

En “Vida acuática” todo es deliberadamente ridículo y está alejado de cualquier intento de realismo. Anderson sostiene la comicidad del film utilizando el exceso como procedimiento central: exceso de ignorancia, de estupidez o de sabiduría en los personajes; exceso en el vestuario (los personajes tienen un look avejentado, parecen salidos de alguna serie de televisión de los años setenta); exceso en la escenografía y en la música.

El guión combina el problema de la identidad, situación típica del melodrama, en la historia de ese hijo que busca ser reconocido por su padre, con el motivo de la venganza que mueve a la realización de la travesía para matar al tiburón jaguar. Ambos tópicos aparecen transgredidos: al supuesto padre poco le importan las razones por las cuales aparece Ned (Wilson) y, en menos de cinco minutos, le propone cambiarse el apellido e incluso el nombre; la mentada venganza no es más que la posibilidad de recobrar con su nueva película algo de la fama que gozó en otro tiempo. La parodia se completa con la suma de otros textos como los documentales submarinos de Jacques Cousteau y la música incorporada a la acción. Este último elemento, compuesto por canciones de David Bowie interpretadas en portugués por Seu Jorge, funciona como una voz narrativa que comenta las acciones de los personajes.

Tanto la amplitud de la parodia como las incesantes peripecias que atraviesa la expedición de Zissou dilatan una trama que pierde fuerza y se extiende en episodios inexplicables como el del ataque de los terroristas filipinos.

A pesar de esto, la originalidad y desmesura de la propuesta redimen sus posibles falencias. Además, el film ofrece una puesta en escena que cuida hasta los mínimos detalles la construcción de espacios y de personajes, así como una puesta en cámara que traduce en la imagen aspectos de la historia, como el exacerbado egoísmo del protagonista, siempre ubicado en el centro del cuadro sin ver lo que ocurre a su alrededor. Y sí, es graciosa. Lo que no es poco para una comedia.

4/4/2005

www.solesdigital.com.ar

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