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Peaky Blinders: La elegancia en la violencia

Medianeras

Mil historias a través de dos

 

Por Verónica Stewart
@verostewart

Javier Drolas, Pilar López de Ayala

Dirección: Gustavo Taretto. Guión: Gustavo Taretto. Intérpretes: Javier Drolas, Pilar López de Ayala, Inés Efrón, Carla Peterson, Rafael Ferro, Adrián Navarro, Jorge Lanata. Argentina (2011).

Mariana y Martín están a unos pocos metros de distancia. Los edificios en los que viven están uno al lado del otro, separados por una medianera, aquel costado inútil de todo edificio que la publicidad aprovecho sin preocuparse demasiado por la estética.

Él, fóbico en recuperación, diseña páginas web y pasa el resto de su vida por internet, colgado de aquellos cables que cubren el cielo porteño y que alejan más de lo que acercan. Ella, arquitecta que no tuvo suerte como tal, adorna vidrieras, muestra su verdadero rostro en aquellos inexpresivos maniquíes que viste todos los días. Él tiene un perro chiquito y blanco, el único recuerdo que le dejó su novia al mudarse a Estados Unidos. Ella, separada recientemente, busca desde pequeña a Wally en la ciudad, la única página del libro donde no puede encontrar al adorable nerd vestido a rayas de Handford. Él y ella tienen que estar juntos, pero al vivir al lado sus vidas corren en paralelo y en un cosmo de cemento y gentes apuradas, hay muchas líneas que los cruzan antes de que las suyas puedan encontrarse.

Medianeras, que originalmente fue un corto y luego de cinco años se convirtió en este brillante largometraje, es mucho más que una historia de amor. Es cierto que Mariana y Martín marcan la línea narrativa, pero lo que Taretto busca hacer, en realidad, es contarnos mil historias a través de dos, demostrando que por mucho que tardemos en encontrar a Wally, el observar al resto de la multitud puede ser igual de importante. Porque alrededor de ellos e incluso en ellos late Buenos Aires, aquella ciudad siempre ocupada, donde sus habitantes son tan diferentes como los edificios que se yerguen a su lado.

Así, el viaje de la inconciente búsqueda de Mariana a Martín y de Martín a Mariana se convierte en una fasciante travesía por la neurosis urbana, en una reflexión sobre como miles de miles de kilómetros de metrópolis reflejan gran parte de cada uno de los engranajes que hacen funcionar a semejante máquina porteña. Ya lo dijo Taretto; en un film donde la arquitectura es tan importante, su ópera prima se sostiene sobre cuatro columnas: la ciudad, la neurosis colectiva, la incomunicación y la búsqueda del amor. Y como en toda buena construcción, este edificio de celuloide se yergue firme y magnífico, resaltando sobre los tantos otros que llega a los cines argentinos.

Con una dirección que recuerda al magnífico trabajo de Marc Webb en 500 días con ella y un guión plagado de brillantes reflexiones sobre la metrópolis y su poesía que hace eco a Woody Allen, Taretto enamora al público con una película tanto tierna y adorable como cómica y también profunda. La edición es impecable, y las actuaciones no se quedan atrás. Es, en suma, un perfecto edificio cinematográfico, firme y admirable desde sus cimientos hasta su cima.

20/10/2011

www.solesdigital.com.ar

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