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Perfume: Historia de un Asesino

Esencia invisible

 

Por Juan Finn
finnjuan@yahoo.com.ar

Título original: Perfume: The Story of a Murderer. Dirección: Tom Tykwer. Guión/Productores: Bernd Eichinger, Tom Tykwer y Andrew Birkin. Intérpretes: Ben Whishaw, Alan Rickman, Rachel Hurd-Wood y Dustin Hoffman. Música: Reinhold Heil, Johnny Klimek, Tom Tykwer. Duración: 147 minutos. País: Alemania, Francia, España. Año: 2006.

Una entretenida historia es recreada por Tom Tykwer. “Perfume: Historia de un Asesino”, aunque posee una textura narrativa poco original, sostiene un planteo interesante respecto del funcionamiento de la memoria y de la importancia que el aroma tiene para matizar los recuerdos.

La película ofrece la representación de la vida Jean-Baptiste Grenouille, personaje que Patrick Süskind creara para Das Parfum; novela publicada en 1985, en la cual el film esta basado. Aquí, el protagonista es retratado como poco más que un autista envilecido por los aromas, quien torna su obsesión en una vorágine asesina.

El film comienza mostrando a un condenado a punto de ser ejecutado públicamente ante una turba iracunda que clama por su muerte. Luego se realiza una retrospectiva que permite conocer el nacimiento de Jean-Baptiste, quien exhala su primer aliento en un sucio mercado parisiense de 1738. Allí con gran desaprensión su madre lo da a luz. Inmediatamente, por puro instinto de supervivencia, el neonato se insufla las fuerzas suficientes para procurarse un grito salvador, que condena a su madre a la horca.

A partir de allí la vida de Jean-Baptiste es una sucesión de situaciones dramáticas. Así el protagonista resulta fortalecido, pero todo aquel que sacó algún provecho de relacionarse con en él muere trágicamente. El trajinar de su existencia lleva a Jean-Baptiste a descubrir el mundo a través de su muy desarrollado olfato, sentido fundamental para captar los aromas, que aquí son entendidos como la esencia de la vida.

Es todo un desafío estilístico reconstruir en imágenes una sensación esencialmente invisible. Los aromas son justamente un elemento que el cine no puede captar. Tom Tykwer hace uso de la elocuencia de ciertas imágenes para representar los olores evocados. Pero el poco tiempo que proporciona la imagen en movimiento, para detenerse a pensar las sensaciones olfativas propuestas, hace imposible seguir la trama en lo que a su aspecto aromático refiere.

Los movimientos de cámara, la fotografía, la reconstrucción de época y el sonido son muy prolijos, aunque poco eficaces cuando lo que falta es un estilo narrativo que haga posible ver lo invisible. Quizás en este punto el libro sea mejor soporte para la trama. La inclusión de un narrador en off (John Hurt) puede tomarse como un intento de decir con palabras lo que no se pudo decir con imágenes, esto ayuda a cubrir algunas de las deficiencias narrativas.

Las actuaciones son simplemente correctas. Solo se destaca el protagonista principal, Ben Whishaw, cuyo personaje es el único acabadamente delineado y reconstruido, el resto son como sombras tenues. Alan Rickman es completamente desaprovechado, su personaje no conmueve ni genera empatía. Rachel Hurd-Wood es una figura decorativa y el personaje del mentor de Jean-Baptiste, que interpreta Dustin Hoffman, es apenas un poco más desarrollado.

“Perfume: Historia de un Asesino”, puede ser un buen entretenimiento y un punto de partida para un planteo sobre como podría ser significada la esencia de la vida en la riqueza de los aromas, sean estos agradables o desagradables. Pero aunque este basado en un relato original, el film como composición narrativa ofrece poco. Tom Tykwer desaprovecha la oportunidad que el libro de Patrick Süskind le ofrecía de utilizar el recurso cinematográfico para experimentar con las capacidades de representación que posee el medio.

13/2/2007

www.solesdigital.com.ar

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