| El
sabor de la noche
Historias
leves, sencillas y desaforadas
Por
Michel Emiliano Nieva
powdered1988@hotmail.com

Título
original: My Blueberry Nights. Dirección y Producción:
Wong Kar Wai. Intérpretes: Norah Jones, Jude Law,
David Strathairn, Rachel Weisz, Natalie Portman. Música:
Ry Cooder.País:
Hong Kong, China, Francia. Año: 2007.
El
sabor de la noche llega con mucha publicidad y expectativa a las carteleras,
no solo porque se trata de la última producción del destacado
director Wong Kar Wai, sino también por tratarse de su primer incursión
cinematográfica en Estados Unidos, ayudado en esta iniciática
empresa por actores de la talla de Natalie Portman y Jude Law.
La película
narra la historia de Elizabeth (Norah Jones) quien, casi casualmente, conoce
a Jeremy (Jude Law), dueño de un bar que la ayudará a afrontar
un doloroso fracaso sentimental, y entre ambos comenzará, sin saberlo
ellos, una enrevesada historia de amor.
La protagonista
de la historia, incapaz de soportar el sufrimiento por un amor no correspondido
del que poco sabemos, comienza un viaje errático a través de
Norteamérica, viaje en el que se encuentra con personajes excéntricos
y problemáticos, como el alcohólico Arnie (David Strathairn),
o la apostadora compulsiva Leslie (Natalie Portman).
Quizá
la película llega a sus puntos de máxima tensión y brillo
cuando Elizabeth escucha y experimenta en su travesía las historias
de estos sórdidos personajes, solitarios y melancólicos, quienes
viven historias sencillas, tristes y violentas. En la descripción de
sus vidas sorprende la elaboración de Wong Kar Wai (director chino
que, a priori, uno supondría desconocedor de la sensibilidad norteamericana)
que logra un nivel de dramatismo y retrato del vacío de la vida estadounidense
similar a los cuadros de Hopper, los cuentos de Raymond Carver o incluso las
películas de Jim Jarmusch.
La puesta
en escena ayuda a causar el efecto de que el espectador se entromete en esas
cotidianidades aburridas y espantosas, la cámara siempre se mantiene
alejada, escondida detrás de un arbusto o de una vidriera como un voyeur,
provocando un efecto de otredad absoluta respecto de los personajes, lo propio
visto desde lo ajeno.
Pero
la historia principal, en realidad, es la de la relación epistolar
entre Elizabeth mientras viaja, y Jeremy. Esto vale aclararlo porque la película,
en su afán de retratar en exceso a los personajes secundarios que Elizabeth
conoce, pierde fuerza, ya que no se ahonda lo suficiente en los perfiles psicológicos
de los protagonistas, lo que produce apatía en el espectador sobre
la conmovedora relación que se entabla entre ellos.
Además
la trama por momentos se vuelve inverosímil, puesto que se construye
muy pobremente la personalidad de Elizabeth, y el espectador no sólo
no se identifica con ella sino que no comprende sus inesperadas decisiones
a lo largo de la película.
La actuación
de Norah Jones, teniendo en cuenta que es su debut como actriz, no está
mal, pero quizá el papel protagónico le queda bastante grande,
sobre todo al tratarse de una producción de estar magnitudes.
El sabor
de la noche no llega al nivel de las anteriores filmaciones del director chino
pero en carácter de iniciación en el cine hollywoodense es aceptable.
No defraudará a sus fanáticos pero sin duda no los deslumbrará
como en otras de sus obras.
19/5/2008
www.solesdigital.com.ar
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