|
Ni
siquiera con todos los hombres del rey
Por
Juan Finn
finnjuan@yahoo.com.ar
Título
original: All the King's men. Dirección y guión:
Steven Zaillian. Intérpretes: Sean Penn, Jude Law,
Kate Winslet, Patricia Clarkson, James Gandolfini, Mark Ruffalo, Anthony Hopkins,
Kevin Dunn. Música: James Horner. Productora:
Columbia Pictures. Duración: 120 minutos. País:
Estados Unidos. Año: 2006.
"Todos
los hombres del rey" puede ser enlistado entre los films de pretendida
crítica política, con ribetes históricos, que cuentan
con elencos glamorosos, ampulosa música, montajes predecibles y diálogos
plenos de frasecillas armadas para que el público las recuerde y las
repita. Un producto de la maquinaria hollywoodenses, sin alma ni toque personal,
artificioso y superficial. Casi frío en su meticulosa composición
narrativa, el film presenta ciertas falencias de las cuales la más
destacable es el abusivo y caprichoso uso del flash back.
El film
ganador del Oscar a la mejor película de 1949, “All the King's
Men”, es el referente más próximo de esta nueva adaptación
a la pantalla de la novela homónima con la que Robert Penn Warren gano
el premio Pulitzer en 1947. Con estos antecedentes se pueden vislumbrar las
intenciones de premio Oscar con las que Todos los hombres del rey fue concebida.
Se podría decir que se recurre a cada uno de los recursos típicos
de los grandes estudios para alcanzar un premio.
El título
original de la película hace referencia a una clásica rima inglesa,
que dice que ni todos los hombres del rey pueden realizar lo imposible, aquí
lo irrealizable es la pretensión de recrear artificialmente las condiciones
que hicieron de un film un éxito pasado.
La historia
es interesante. Willie Stark es en principio un humilde abogado que en los
juegos de la política se va corrompiendo. Warren elaboró originalmente
este personaje pensando en Huey Long, populista gobernador del Estado de Louisiana
entre los años 1928 y 1932. Sean Penn es el encargado de ponerle el
cuerpo al ascendente político que rápidamente es enviciado por
los vahos del poder y ciertamente lo hace con mucho oficio.
Jude Law
interpreta a Jack Burden, la mano derecha de Stark, quien ayuda a éste
a manipular a las familias más poderosas del Estado. El personaje de
Law es el conductor del relato, que se crea entre continuos recuerdos, narrados
por los agotadores flash backs. Anthony Hopkins tiene un destacado papel como
el juez Irwin, un rol sin matices y de poca profundidad que poco le exige
a un actor tan experimentado como Hopkins. El resto del elenco se limita a
una sobria adecuación interpretativa. Por caso, James Gandolfini interpreta
a un Tiny Duffy al cual le imprime todas sus muletillas actorales.
En principio
"Todos los hombres del rey" resulta atractiva. La música
de James Horner, las lentas tomas detalles, las palabras de Jack Burden, anticipan
un relato intenso, que se adivina terminara en tragedia. Pero el lento transcurso
de la trama, la acentuación aleccionadora de los diálogos y
recursos tales como el montaje que muestra a Willie Stark mejorando en sus
discursos y en su convocatoria popular, hacen de este grandilocuente film
un aparatoso producto prefabricado que apenas plantea el tema que propone
y poco entretiene.
5/11/2006
www.solesdigital.com.ar
|