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Un
mundo menos peor
Sólo
los chicos, tan sólo los chicos
Por
Carla Masmun

(Argentina,
2004) Guión y Dirección: Alejandro Agresti. Elenco: Mónica Galan, Julieta Cardinali, Carlos
Roffe, Ulises Dumont, Lidia Catalano, Mex Urtizberea, Agustina Noya, Rodrigo
Noya, Eduardo Argaranaz. Duración: 90 minutos
“Un
mundo menos peor” es el nuevo film de Alejandro Agresti, director de
“Valentín” (2002) y “El viento se llevó lo
qué” (1998). La línea sigue siendo la melancolía,
aunque el resultado es más desparejo que en los films previos.
El
realizador retoma algunas de las preocupaciones temáticas de films
anteriores, pero lo hace con trazo más grueso. La narración
se centra en el viaje de Isabel (Mónica Galan) con sus dos hijas (Julieta
Cardinali y Agustina Noya) en busca del reencuentro con el padre de la mayor
de ellas. La historia de la ruptura de la familia está atravesada por
la propia historia del país: de aquellos jóvenes del setenta
a los desaparecidos, y de allí a Malvinas, varias deudas pendientes
en nuestra historia como país se reflejan en las dificultades para
reunir a esta familia. Temas complejos que hubieran requerido mayor sensibilidad.
Siempre
afecto a resaltar los localismos, Agresti salpica su trama con detalles de
color, como las características de la vida en las ciudades balnearias
argentinas (sin olvidar bicicletas y medialunas).
Por
otro lado, algunas elecciones en el nivel del relato conspiran contra la coherencia
de la narración. Esto podría relacionarse con una elección
del director, a fin de conseguir que el espectador pueda despegarse del drama,
pero el resultado queda a mitad de camino. El film no se decide entre jugar
desde la emoción (incluso con excesos, como en “Valentín”)
o alejarse y denunciar esa emoción. Valga como ejemplo la escena del
segundo encuentro entre Isabel (Mónica Galan) y el Cholo (Carlos Roffe).
Mientras desde las actuaciones se elige mostrar el dolor de ambos, el cantante
Silvestre entona una canción de los setenta que rompe la intimidad
establecida entre las miradas de los dos actores. La canción que repite
sistemáticamente un “te amo”, convierte a la escena en
algo casi kitsch.
El
uso del leitmotiv musical de Phillipe Sarde tampoco parece acertado en el
comienzo. De hecho la música nos advierte (incluso antes de la presentación
de los personajes) que estamos frente a un drama. Bien explícito.
Dentro
de estas condiciones, sólo queda reconocer la labor de los actores,
que ofrecen personajes de cierta densidad apoyándose en un registro
realista. El mayor acierto del casting queda para los hermanos Agustina y
Rodrigo Noya, que aún sin entrenamiento actoral construyen los mejores
personajes de la película.
Así,
el film combina apresuramientos y desaciertos, de una manera poco frecuente
en un director que dista bastante de films como “Buenos Aires Viceversa”
(1996) o “El acto en cuestión” (1993).
8/10/2004
www.solesdigital.com.ar
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