|
Zatoichi
El
arte de Kitano
Por
Carla Masmun

(Japón,
2003) Dirección y Guión: Takeshi Kitano. Elenco: Takeshi Kitano, Tadanobu Asano, Michiyo
Okusu, Yui Natsukawa, Yuko Naike, Taka Guadalcanal, Ittoku Kishibe, Saburo
Ishikura, Akira Emoto. Duración: 116 minutos.
Después
de ser exhibida en el BAFICI 2004, se estrena “Zatoichi” de Takeshi
Kitano, director de films como “Sonatine” (1993), “Flores
de fuego” (1997) y “Dolls” (2002), aún no estrenada
en Argentina. A pesar de ser una película por encargo, este primer
film histórico de Kitano combina magistralmente elementos de su propia
poética con la matriz genérica del cine de samurais.
Zatoichi
el masajista ciego fue protagonista de una exitosa serie de 26 films y más
de 100 capítulos para la televisión realizados entre 1960 y
1989 con Shintaro Katsu encarnando al personaje principal. La historia se
ubica dentro del género Drama de época o jidai – geki
y transcurre durante el Período Edo (1603-1868). Como ocurre en los
films de este género el conflicto central es el que se establece entre
el deber (Hattori, el ronin que toma un empleo de guardaespaldas para defender
al jefe del pueblo) y el humanitarismo (en un Zatoichi tal vez menos altruista
que el de Shintaro Katsu, pero no menos justiciero).
Kitano
se sirve de constantes del género como el tema de la venganza, los
combates de espadas y el uso de fenómenos como la lluvia o el fuego,
para crear una puesta en escena compleja en el plano visual y en el sonoro.
El vestuario y la escenografía en tonos azules, verdes y marrones contrasta
con el rojo de la sangre, que al estar retocada digitalmente se hace más
visible y, a la vez, más ficticia. El caso de los movimientos de cámara
(panorámicas, travellings, zoom) es particular dentro de la poética
de Kitano, dado que los había abandonado casi por completo desde “Escenas
frente al mar” (1992), ubicando la cámara en una posición
media y estática. Esto puede explicarse por la necesidad que imponen
los códigos del género vinculada a la búsqueda de la
espectacularidad. Mantiene en cambio, otros rasgos característicos
de su obra, como la utilización de la profundidad de campo para ampliar
el plano, la alternancia entre humor y laconismo, y la alteración temporal
por medio del uso del flashback realizado por corte directo.
A
nivel sonoro, gracias a la música de Keiichi Suzuki y a la creada en
la historia por los campesinos trabajando, el film logra un ritmo creciente
que confluye en la escena del festival. El director incorpora elementos del
musical que desarman el verosímil del Drama de época y señalan
al film como representación.
De acuerdo con esta idea de puesta en evidencia de la representación
“Zatoichi” puede pensarse como una construcción que divide
a los propios personajes en actores en escena y espectadores: las acciones
de los personajes (baile, pelea, juego) son siempre escena (representación)
para otro personaje que se sitúa fuera de esa acción, que se
excluye a partir de la mirada.
Con
“Zatoichi” Takeshi Kitano muestra una vez más su talento
para construir obras complejas en un film con una excelente concepción
narrativa y de puesta en escena, que permite interpretaciones diversas. Y
que también es divertido. Lo que no es poco.
14/01/2005
www.solesdigital.com.ar
|