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Ángel Cabrera, ganador del Masters de Augusta
Un fénix vestido de Pato
Por
Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Muchos jugadores pueden ganar un torneo Major en una semana inspirada. Pero hacerlo dos veces ya significa meterse en la conversación seria. Y eso hizo Ángel Cabrera. El pato de Villa Allende (Córdoba) se metió en la historia tras obtener en Augusta su segundo Major en los últimos 22 meses luego de haberse consagrado en el Abierto de los Estados Unidos (U.S Open) en junio de 2007.
Ganar en un club como Augusta National, que junto al Old Course de Saint Andrews en Escocia son los dos campos de golf más famosos, es algo destinado para unos pocos. El Masters, junto al Abierto Británico, son los más prestigiosos de los cuatro torneos mayores que se juegan por temporada (los restantes son el U.S Open y el PGA Championship). Ya en 1999 Cabrera estuvo muy cerca de obtener el British cuando finalizó cuarto. Y no debemos olvidar que el Abierto de los Estados Unidos ´07 se lo arrebató a Tiger Woods y Jim Fyurik (número tres del mundo por ese entonces) en el Oakmont Country Club, uno de los campos más feroces y temibles del mundo, en el cual terminar haciendo el par de la cancha es toda una proeza.
Pero este último triunfo no es casualidad. Hace tiempo que el cordobés venía dando avisos de su maestría. Ya en 2005 mostraba todo su poderío al ganar en Inglaterra el BMW Championship, el segundo torneo más importante del Tour Europeo tan solo por detrás del Open Británico. En 2006 terminó sexto en Augusta y séptimo en el Abierto Británico. Este simple caddie (así es como él se reconoce) es el único jugador argentino en la historia del golf en llegar a ocupar un lugar entre los Top Ten del Ranking Mundial de Golf que se implementó a partir de 1986 (cosa que Roberto De Vicenzo también hubiese logrado en su época de jugador).
Entonces, Cabrera nada tiene que envidiarle a otros íconos del deporte nacional como Maradona, Ginóbili, Fangio, Monzón o Vilas. Para que se entienda la relevancia y lo que significa ganar este torneo, se puede tranquilamente comparar con ganar Rolland Garros en tenis, un Campeonato de Formula Uno o un cinturón mundial de boxeo. A nivel deportes de conjunto se podría equiparar con un campeonato de la NBA, o de Champions League en fútbol o un mundial ya que representantes de todo el planeta se hacen presentes en el Masters de Augusta.
Este fénix vestido de pato resurgió de entre las cenizas después de un año 2008, decepcionante. Tras ganar el U.S Open, el Pato se encontraba en la mira de todo el mundo. La presión fue mucha y los resultados no fueron los esperados. Un quinto puesto fue su mayor logro y ni siquiera pudo arrimar un top ten en el resto de la temporada. Él mismo confesó que en 2008 había perdido toda confianza en su juego y lo atribuyó al cimbronazo y la gran exposición que representó haber ganado su primer Major.
Para retomar la senda ganadora, hacia finales de 2007 el Pato recurrió al estadounidense Charlie Epps, un profesional de la PGA y director de instructores del Houstonian Golf & Country Club en los EE.UU. Y vaya si lo logró. El norteamericano conoció a Cabrera cuando el de Villa Allende era un adolescente y daba sus primeros pasos en el Tour Europeo a principio de los años noventa.
Por suerte los dos hablan el mismo idioma ya que Epps concurrió a la escuela secundaria en Argentina. El plan de trabajo fue arduo. No sólo había que recuperar la confianza, sino también los preciados tempo y feeling que todo golfista ansía encontrar. Además había que trabajar la motivación. Antes de comenzar el Masters, el cordobés recibía la noticia de que bajaba a número 69 en el ranking mundial (su triunfo lo acaba de llevar al puesto 18). Allí resurgió al amor propio y se prometió una remontada frente a la adversidad, su más cabal demostración fue la embestida de los hoyos 16, 17 y 18 de la última ronda que le permitió acceder al play-off.
Mientras Epps colaboraba con su juego, no dejaba de recordarle que ya había ganado un Major y que ahora debía ir por un segundo que lo consagraría como serio contendiente. El instructor reconoce que Cabrera logro reencontrarse con su juego y que fundamentalmente cambió su carácter y eso le permitió no perder nunca los estribos y llevarse un triunfazo ante Kenny Perry y Chad Campbell que evidentemente no soportaron la presión de un play-off.
Pocas veces se logra lo que demostró el Pato en la definición de un torneo y más en un Major. A pesar de estar bajo tanta presión y ser bombardeado por los rugidos provenientes de los fairways contiguos, en los cuales la gente festejaba como la dupla Woods y Mickelson se sacaban chispas y se aproximaban a la punta, consiguió encontrar el “momentum”, como se dice en golf, que es esa concentración y temple de acero que permite aislarse de todo y entrar en una zona de confianza absoluta en la cual sólo se visualiza el objetivo y una foto recuadro por recuadro de lo que se pretende hacer con el golpe y finalmente se logra.

Su triunfo en el Masters le valió un jugoso cheque por un 1,35 millones de dólares, ser distinguido como socio honorario de Augusta National y una invitación para jugar el Masters de por vida. La mismas condecoraciones que recibió tras ganar el US Open (socio honorario pero invitación a jugar el abierto sólo por 10 años sin necesidad de clasificar) y embolsar 1,26 millones de dólares. Además, Cabrera se aseguró un lugar en el PGA Grand Slam evento de exhibición con los cuatro ganadores de Majors que se jugará en la Isla de Bermuda y reparte una bolsa de 1,35 millones de dólares. Suena casi a burla recordar que Roberto De Vicenzo se llevó 10 mil dólares por haber ganado el Abierto Británico en 1967 comparado a la danza de billetes del deporte actual. También suena desmesurado comparar los 38 torneos (locales e internacionales) que ganó Cabrera con los 231 de Roberto De Vicenzo.
Pero lo que ya nadie puede considerar descabellado es que un argentino les pueda arrebatar un Major a jugadores de la talla de Tiger Woods o Phil Mickelson. Existe, se llama Ángel Cabrera, y no es la primera vez que lo hace. Ni será la última.
15/4/2009
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