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¡Agora
pentacampeão! ¿O que mais pretendem?
Por
Javier Cardenal Taján
javier_cardenal@hotmail.com
Argentina
conquistó su quinta copa del mundo a nivel sub-20. El rey absoluto
de la categoría se erigió como el mejor cuadro del torneo disputado
en Holanda.

Ya suman
cinco las copas a lucir en las vitrinas de la A.F.A. –record sin precedentes-.
Un nuevo triunfo que reafirma que, al fútbol, se juega de este lado
del mundo. La escuadra nacional comandada por Francisco Ferraro fue una justa
ganadora al imponerse en la final, por dos tantos a uno, a Nigeria (que acumuló
su segunda derrota en finales, la anterior fue en 1989). Confiando en la inocencia
e ingenuidad en el juego que aún preservan los equipos africanos, Argentina
supo hacerse con la victoria en un partido de trámite parejo y por
momentos tedioso. La victoria vino de la mano de dos tiros penales marcados
por Lionel Messí.
Ya
se empieza a hacer costumbre ver a los chicos del juvenil alzando copas –cuatro
mundiales de los últimos cinco disputados- y dejando bien alto el prestigio
de nuestro fútbol. Si bien el torneo comenzó cuesta arriba tras
caer ante los Estados Unidos en el debut, los de Ferraro demostraron gran
personalidad y de a poco aceitaron el juego para derrocar todo prejuicio que
la prensa había impuesto.
La segunda
y definitoria fase del mundial, mostró la mejor versión de este
equipo. Si bien esta plantilla sub-20 no agrupó talentos combinados
de otrora como: Juan Román Riquelme, Pablo Aimar, Javier Saviola o
Esteban Cambiasso por nombrar algunos, contó con ese factor determinante
que tanto beneficia a la hora de enfrentar al rival, que es la experiencia
profesional.
El trajín
en primera división que tienen nuestros jóvenes marca la diferencia
ante cuadros como los europeos. Es que las canteras o fuerzas básicas
en otros países trabajan y se manejan con otros tiempos. Lo mismo ocurre
con las políticas impartidas por los clubes.
A diferencia
del apremio constante por el éxito que reclama un pueblo pasional como
el nuestro, en Europa al joven futbolista se lo madura largo rato y el tan
ansiado debut se produce, mayormente, alcanzado los veinte años o más.
Es por esto que encontramos que países como Italia, Alemania, Inglaterra,
Holanda no suelen presentar grandes equipos en estos tipos de torneos. Fíjese
que la excepción suele ser España, esto tal vez debido a que
algunos de sus jugadores, si bien son pocos los que disputan la Liga Española,
se desempeñan en conjuntos de la segunda división, torneo por
demás competitivo, allí es donde también muchos clubes
de renombre (Barcelona, Atlético de Madrid, Athletic Club Bilbao, etc)
tienen sus equipos “B” que sirven para foguear y terminar de moldear
al futuro hombre de primera. Caso opuesto es el argentino, o el brasileño,
al observarse la precocidad de los debuts en los cuales jóvenes con
escasos 16, 17 o 18 años asumen grandes responsabilidades.
Así
es que encontramos que casi todos los dirigidos por Ferraro tienen en su haber
al menos una campaña en nuestro fútbol grande. Quizás
el caso más llamativo sea el del habilidoso Sergio Agüero quien
debutó en Independiente y de la mano de Ruggeri con sólo15 años.
Si bien se puede discutir si es conveniente tal grado de apresuramiento, lo
que no está en duda es que nuestro torneo representa uno de los más
duros a nivel mundial. Así lo ha dictaminado la IFFHS (FIFA), que recientemente
declaró al campeonato argentino como el cuarto en orden de exigencia
e importancia tras los de Italia, Inglaterra y España.
El éxito
fue construido a partir de una sólida columna compuesta por el arquero
Oscar Ustari, la zaga central formada por Cabral y Paletta, Juan Manuel Torres
dueño del mediocampo (Racing tiene una oferta del Dynamo de Kiev, de
Ucrania), Gustavo Oberman (pasó de Argentinos a River Plate) y Pablo
Zabaleta (vendido al Espanyol) el capitán y la voz de mayor experiencia
en el plantel.
Pero
si hubo un jugador que se destacó por sobre el resto es Messi. El chico
es un talento innato y poco importó que solo haya disputado unos pocos
juegos con el Barcelona. Nacido en la cantera inagotable que es Newell´s
Old Boys y el fútbol rosarino y criado por los “bleugranas”,
demostró en forma palmaria que es uno de las más excitantes
apariciones que nuestro fútbol ha dado en los últimos tiempos.
Poco le importo llevar en sus espaldas la carga de ser visto por todos los
ojos del mundo futbolístico como así tampoco tener que ser el
conductor de este equipo. Al igual que el equipo entero, no tuvo el mejor
de los inicios, pero acusó recibo. Su momento cumbre fue en cuartos
contra Españá plasmando sobre el verde lienzo toda su magia
y la semifinal caliente ante el eterno rival, Brasil, con un golazo al ángulo
y la asistencia para el gol que dio el pase a la final.
Es que
nunca le temblaron las piernas cuando tuvo que iniciar el camino de los triunfos
y muchas veces sellarlos con goles y pinceladas que, si bien las comparaciones
son tediosas, tienen su referencia estética más cercana en Diego
Maradona, esto es ineludible. El pique explosivo, la gambeta corta y hacia
adelante, esa que lastima, y la capacidad resolutiva cuando los espacios son
agobiantes, son características que los unen, como así también
el paso temprano de ambos por el Barcelona. El mismo Maradona se encargo de
elogiarlo al decir: “Además de todo lo que juega, el pibe es
el líder. Sabe que este equipo es él o él y no le pesa”.
Su brillante actuación fue reconocida por la FIFA al otorgarle el Balón
de Oro al mejor jugador del torneo. Messi también resultó el
goleador del mundial con seis dianas, lo que no hace más que demostrar
que el hombre está en todos los sectores del campo. Todo esto le ha
valido una probable convocación a la selección mayor, en la
cual José Pekerman le daría la chance de participar en el próximo
amistoso ante Hungría (17 de agosto) y en los últimos juegos
por eliminatorias. Quién sabe, pero tal vez buenas performances y continuidad
en el Barcelona, cosa que su D.T Frank Rijkaard ratificó, le valgan
un pasaje a Alemania 2006.
Messi
empezará a transitar un camino regado de gloria. En cambio el seleccionado
sub-20 hace rato que pisa fuerte en una senda que otros habían iniciado
allá por 1979 de la mano de Maradona y Menotti en Tokio. Es el mismo
camino que nos ha catapultado al monte Olimpo de la disciplina. Allí
están nuestros pibes gritando presente y que, por un rato, se mofan
de esos otros “pentacampeões”.
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