ATP Buenos Aires 2007
Mónaco
sorprendió a todos
y se quedó con la Copa Telmex
Texto
y fotos: Walter Medina
soujirow@hotmail.com
Su llegada fue silenciosa. No muchos esperaban una actuación tan convincente. Solo Juan Mónaco y su equipo de trabajo apuntaban tan alto. El tandilense desplegó el mejor tenis de su vida durante esta semana en el ATP Telmex y logró su primer título como profesional al vencer cómodamente en la final al italiano Alessio Di Mauro por 6-1 y 6-2.
En
un torneo donde las grandes estrellas se despidieron muy rápido, “Pico”
Mónaco fue el que puso el mejor tenis en el court central del Buenos
Aires Lawn Tennis (BALTC). Y su título tiene muchísimo valor
por ser el primero de su carrera, por ser frente a sus afectos y su público
y porque en su camino fue dejando atrás a grandes jugadores. En el
Round Robin dio cuenta de Potito Starace y del último campeón
Carlos Moyá. En cuartos se cruzó con Luis Horna, el verdugo
de David Nalbandian y Guillermo Cañas, y en semifinales venció
al ascendente Nicolás Almagro. Ya en la final, le tiró toda
su solidez a un Di Mauro que llegaba por primera vez a una final ATP y el
resultado cristalizó la diferencia que al menos durante esta semana
hubo entre uno y otro. Juan Mónaco es un gran pero inesperado campeón.
Este puede ser el punto de partida para que “Pico” finalmente
explote y se meta definitivamente entre los mejores jugadores del planeta.
Además, la calurosa tarde del domingo fue totalmente celeste y blanca ya que a diferencia del año pasado cuando todos los títulos fueron para jugadores extranjeros, en este caso también festejaron los doblistas Martín García y Sebastián Prieto quienes vencieron en el partido decisivo a Albert Montañes y Rubén Ramírez Hidalgo por 6-4 y 6-2.
Martín
García y Sebastián Prieto, campeones en dobles
Lo que dejó el torneo
Sin duda este fue el ATP más extraño de los últimos años en Buenos Aires. Las bajas por lesión de Fernando González, Nicolás Massú y Filippo Volandri, sumadas a las rápidas eliminaciones de David Nalbandian, Guillermo Cañas, Gastón Gaudio, José Acasuso, Juan Carlos Ferrero y Agustín Calleri le quitaron algo de brillo al torneo.
Además la mayoría de los jugadores argentinos estuvieron muy molestos durante sus encuentros. Se pudo ver a un Acasuso arrojar su raqueta varias veces tanto en el partido contra Sergio Roitman como contra Diego Hartfield, algo poco habitual en “Chucho”. Lo mismo pasó con Calleri en su único partido frente a Albert Montañes.
Pero sin duda el premio al mal genio se lo llevó el “Gato” Gaudio. Su derrota por paliza con Ramírez Hidalgo no solo mostró el flojo nivel tenístico del campeón de Roland Garros 2004 sino también su poca paciencia y el disgusto que le provoca hoy estar dentro de una cancha. Luego, en la conferencia de prensa, no tuvo reparos en contestar agresivamente las preguntas de los periodistas y acusar al público de “resultadista” por haberlo silbado al salir del estadio.
Muchos aprecian en Gaudio esa forma de expresarse “sin casette”, lo cual realmente es bueno, pero Gastón debería entender que ponerse a la gente en contra no ayudará en su recuperación. Es cierto que es frustrante pasar por un mal momento como el que está viviendo, pero muchos de nuestros tenistas han pasado cosas similares o peores, de hecho el mejor ejemplo es Cañas, que sin ser tan talentoso como Gaudio está demostrando el corazón que tiene para jugar después de la suspensión. La gente silba a Gaudio porque todos saben que técnicamente es el mejor tenista de esta camada, incluso mejor que Nalbandian y Coria y que un talento tan grande se ve desperdiciado por su conducta y sus lagunas emocionales. Quizás estemos en presencia del ocaso del “Gato”, pero por el bien del tenis argentino esperemos que pueda resurgir una vez más con el talento que lo llevó a ser el único jugador de nuestro país en ganar un Grand Slam después de Guillermo Vilas.
Por el lado de las gratas sorpresas, se puede concluir que el semillero del tenis argentino está intacto. Las buenas actuaciones de Roitman llegando a Cuartos y de Hartfield metiéndose en semis demuestran que hay recambio y que la primavera del tenis argentino está lejos de terminarse sino que por el contrario, aún está floreciendo.
También hay que destacar el regreso a Buenos Aires de Guillermo Cañas y David Nalbandian quienes regresaron al torneo luego de un par de años de ausencia por diferentes motivos y ambos renovaron su lugar de ídolos del público, de hecho recibieron la mayor ovación que se escuchó en BALTC en toda la semana.
El fracaso del Round Robin
El
experimento que está llevando a cabo la ATP en diversos torneos durante
la temporada, parece no tener futuro. El formato Round Robin no conforma a
los jugadores, y tampoco a gran parte del público y la prensa.
Los únicos que parecen tener beneficios son los organizadores, que con este sistema, pueden lograr jornadas con mayor afluencia de público ya que los favoritos se aseguran jugar al menos dos partidos. Sin embargo, esta forma de disputa puede traer suspicacias sobre “arreglos” entre jugadores para acceder a la siguiente ronda o incluso entrar a un partido sin ninguna chance, como le hubiera sucedido a Gaudio si se presentaba a su segundo encuentro.
De hecho, atenta contra el espectáculo ya que todo depende, en ciertos casos, de la profesionalidad del jugador. Durante el partido Nalbandian-Cañas, el cordobés perdió el primer set y automáticamente quedó eliminado. Sin embargo, su entrega hizo que el partido siga siendo entretenido. Cualquier jugador podría bajar los brazos y entregar el juego ya que no tendría incentivos para continuar. No da la sensación que el Round Robin pueda mantenerse por mucho tiempo y mucho menos implementarse en forma definitiva.
El ATP de Buenos Aires tuvo un cierre digno de un gran torneo con un Mónaco que puso las cosas en su lugar y dejó a todos con la sensación real de que el campeón no solo fue el mejor sino que su nivel fue muy alto, sin embargo, los grandes partidos que se esperaban al chocar las grandes figuras casi no se dieron. Apenas las confrontaciones entre Nalbandian y Cañas y el mismo Cañas con Horna estuvieron a la altura de lo que se esperaba en el torneo.
En el debe del torneo está el despegue de Mónaco, la buena organización, la concurrencia récord y la cantidad de buenos jugadores que llegaron a Buenos Aires para esta competencia. En el haber, la fallida experiencia del Round Robin y la rápida eliminación de las figuras, en parte resultado de este sistema de juego.
Otro torneo
de Buenos Aires ha concluido y los organizadores tendrán un año
para ajustar aquellas falencias que le quitaron esplendor al campeonato de
este año. Sin embargo, el saldo es positivo ya que cada vez son más
los grandes tenistas del mundo que eligen una semana al año venir a
Buenos Aires para disputar un torneo ATP.
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25/2/2007