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Guillermo
Cañas, la suspensión
Una olla que
hace tiempo huele mal
Por
Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

A poco
menos de un mes de haberse conocido la sanción de dos años
de suspensión por parte del tribunal de la Asociación de Tenistas
Profesionales (ATP) a Guillermo Cañas tras hallársele rastros
de diurético en un control antidoping en Acapulco, los ecos repercutorios
sólo provienen de los entes reguladores del tenis profesional, de
sus compatriotas o sus abogados defensores.
Resulta
difícil comprender cómo el resto de sus pares, colegas en
las pistas y circuitos del mundo entero, han llamado al silencio y optan
por no pronunciarse ante un caso semejante. Sobre todo después de
lo manifestado por Cañas al hacer mención a las fallas, muchas
veces comprobadas, que presenta el sistema de controles antidoping de la
ATP ¿Acaso tienen miedo los jugadores a represalias? ¿Por
qué ninguno se anima a hablar del trato preferencial que reciben
las mega estrellas? ¿Cuantos son los que hablan en los pasillos y
vestuarios de controles antidoping que se pasaron por alto a fin de salvaguardar
la imagen de un top-ten y la de las entidades regentes del tenis mundial,
pero callan ante los medios?
Hasta
el momento las únicas voces que se erigieron fueron las de sus compatriotas,
entre ellas una con peso propio, la de Guillermo Vilas quien dijo: "...Cañas
no tenía antecedentes. Es un balde de agua fría. Si alguien
tenía la vida limpia, ése es Guillermo Cañas".
También Gastón Gaudio y Agustín Calleri expresaron
todo su apoyo para con "Willy" desde el primer momento. El resto
de los jugadores argentinos: David Nalbandián, Mariano Zabaleta,
José Acasuso, Juan Chela, Mariano Puerta y Guillermo Coria (estos
tres últimos sufrieron sanciones por doping positivo) se pronunciaron
tras un tiempo precautorio. Uno que salió al cruce es el británico
Greg Rusedski quien pidió que se forme cuanto antes una unión
de jugadores en defensa de los derechos del tenista ya que al parecer la
ATP, creada como un sindicato de jugadores, no cumple y deja dudas.
A
pesar de esta llamada de atención, es incomprensible que el resto
del tour no haya salido a defender a un compañero o, al menos, aprovechar
la ocasión para desenmascarar ciertas actitudes impartidas desde
las cúpulas de la FIT y la ATP que no hacen más que perjudicar
en forma palmaria a los que al fin y al cabo son los protagonistas únicos
de este deporte, los jugadores. Recordemos que Guillermno Cañas es
delegado y representante de los jugadores que están por debajo del
pueso 50 del ranking mundial. Fueron ellos los que consideraron que el argentino
era el hombre más propicio para dicha tarea, seguramente confiaron
en la honradez y calidez que Cañas demuestra a cada instante. De
los pocos de afuera que se unieron al argentino encontramos a Carlos Moyá,
quien comparte una amistad con Cañas y además de brindarle
su apoyo incondicional ya estuvo con el jugador por estos días, y
el brasileño Gustavo Kuerten que además de relacionarse muy
bien con todos los argentinos del tour, tiene por entrenador a Hernán
Gumy, el mismo que Cañas Otro que opinó en el caso fue Roger
Federer, el mejor jugador del mundo apostó al buen desempeño
de los controles y dio a entender que está bien que al argentino
se le haya caído con todo el peso de la ley.
Uno que
intenta dar una mano "legal" a Cañas es Martín Jaite,
actual director de la ATP Buenos Aires, que envió un testimonio por
escrito apoyando la causa del argentino, sin embargo ya se sabe que Jaite
no será requerido durante el juicio en New York que tuvo su primera
instancia en julio pasado. La buena nueva es que la Corte Arbitral del Deporte
en Lausana, Suiza, aceptó la apelación y el pedido de prórroga
que los abogados españoles del Estudio 4 Sports que defienden a Cañas
habían presentado.
Ante tanto
revuelo, La Federación Internacional de Tenis (FIT) niega rotundamente
que haya una persecución de argentinos, esta idea quedó fijada
a partir de las anteriores testificaciones que dieron positivo en tenistas
argentinos. Sin embargo hay que enfriar las animosidades y pensar que un complot
ante los nuestros es algo muy dificil. Como bien supo decir Vilas: "En
algún momento puede haber una duda en alguien del circuito, un signo
de interrogación sobre los argentinos. Es complicado, todo el mundo
es inocente, nunca nadie hizo nada... Pero en algún momento alguien
cometió un error, involuntario a lo mejor. Lo importante es explicar
que somos humanos y que quizá cometemos ese error aunque en el momento
pareció que era nada".
Pero el
sabor amargo sigue en los paladares de todos al ver que podrían haber
encontrado en Cañas el vehículo ideal para dar una imagen ejemplificadora
de lo que no se debe hacer. Esto no hace más que degradar la imagen
del argentino y convertirlo en un verdadero paria del mundo tenístico,
sobre todo luego de conocerse en estos días la poco agraciada noticia
de que la entrada a Flushing Meadows le había sido vedada y no podría
asistir al U.S Open, ni siquiera en condición de espectador. Así,
"Willy" pasó a ser el insurrecto número uno que por
tanto merece el destierro como pena. Ansiamos que esta historia llegue a buen
puerto, y no caigamos en el facilismo de pensar que todo se soluciona revirtiendo
la sanción de dos años, vayamos más allá y entendamos
que estamos ante la chance que se destape un olla que hace tiempo huele mal.
Así
sucedió todo
Según
el informe del tribunal, Guillermo Cañas arribó a Acapulco el
18 de febrero, presentando un cuadro febril y dolores de garganta. El jugador
buscó a los fisioterapeutas de la ATP pero nunca los encontró;
es por eso que acudió al médico del torneo, quien le recetó
un medicamento, que fue visto por Hernán Gumy, su coach, y comprado
por una voluntaria del certamen. Cañas no recordó si el medicamento
era en píldoras o líquido. También aduce que no leyó
el prospecto y que tomó las medicinas hasta el 20 de febrero.
El quid
de la cuestión y punto más controversial es que el médico
del torneo, Doctor Salvador Chinchilla, no recuerda haber suministrado un
remedio a Cañas, hecho que fue ratificado por el presidente de Mextenis
que es la empresa encargada de organizar el torneo. Sí recuerda haber
atendido a otro jugador -también sería argentino-, que, según
manifestó Cañas en la conferencia de prensa, también
sabe que Cañas recibió la autorización del médico
del certamen para tomar esos remedios. La diferencia es que el remedio del
otro jugador está asentado en las planillas, y el de Cañas,
no. Y ese podría ser el principio de un juicio en el cual abundarían
conjeturas por demás confusas.
7/9/2005
www.solesdigital.com.ar
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