Rumbo a Londres 2012

 

Guillermo Cañas, la suspensión

Una olla que hace tiempo huele mal

Por Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Guillermo Cañas

A poco menos de un mes de haberse conocido la sanción de dos años de suspensión por parte del tribunal de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) a Guillermo Cañas tras hallársele rastros de diurético en un control antidoping en Acapulco, los ecos repercutorios sólo provienen de los entes reguladores del tenis profesional, de sus compatriotas o sus abogados defensores.

Resulta difícil comprender cómo el resto de sus pares, colegas en las pistas y circuitos del mundo entero, han llamado al silencio y optan por no pronunciarse ante un caso semejante. Sobre todo después de lo manifestado por Cañas al hacer mención a las fallas, muchas veces comprobadas, que presenta el sistema de controles antidoping de la ATP ¿Acaso tienen miedo los jugadores a represalias? ¿Por qué ninguno se anima a hablar del trato preferencial que reciben las mega estrellas? ¿Cuantos son los que hablan en los pasillos y vestuarios de controles antidoping que se pasaron por alto a fin de salvaguardar la imagen de un top-ten y la de las entidades regentes del tenis mundial, pero callan ante los medios?

Hasta el momento las únicas voces que se erigieron fueron las de sus compatriotas, entre ellas una con peso propio, la de Guillermo Vilas quien dijo: "...Cañas no tenía antecedentes. Es un balde de agua fría. Si alguien tenía la vida limpia, ése es Guillermo Cañas". También Gastón Gaudio y Agustín Calleri expresaron todo su apoyo para con "Willy" desde el primer momento. El resto de los jugadores argentinos: David Nalbandián, Mariano Zabaleta, José Acasuso, Juan Chela, Mariano Puerta y Guillermo Coria (estos tres últimos sufrieron sanciones por doping positivo) se pronunciaron tras un tiempo precautorio. Uno que salió al cruce es el británico Greg Rusedski quien pidió que se forme cuanto antes una unión de jugadores en defensa de los derechos del tenista ya que al parecer la ATP, creada como un sindicato de jugadores, no cumple y deja dudas.

A pesar de esta llamada de atención, es incomprensible que el resto del tour no haya salido a defender a un compañero o, al menos, aprovechar la ocasión para desenmascarar ciertas actitudes impartidas desde las cúpulas de la FIT y la ATP que no hacen más que perjudicar en forma palmaria a los que al fin y al cabo son los protagonistas únicos de este deporte, los jugadores. Recordemos que Guillermno Cañas es delegado y representante de los jugadores que están por debajo del pueso 50 del ranking mundial. Fueron ellos los que consideraron que el argentino era el hombre más propicio para dicha tarea, seguramente confiaron en la honradez y calidez que Cañas demuestra a cada instante. De los pocos de afuera que se unieron al argentino encontramos a Carlos Moyá, quien comparte una amistad con Cañas y además de brindarle su apoyo incondicional ya estuvo con el jugador por estos días, y el brasileño Gustavo Kuerten que además de relacionarse muy bien con todos los argentinos del tour, tiene por entrenador a Hernán Gumy, el mismo que Cañas Otro que opinó en el caso fue Roger Federer, el mejor jugador del mundo apostó al buen desempeño de los controles y dio a entender que está bien que al argentino se le haya caído con todo el peso de la ley.

 

Uno que intenta dar una mano "legal" a Cañas es Martín Jaite, actual director de la ATP Buenos Aires, que envió un testimonio por escrito apoyando la causa del argentino, sin embargo ya se sabe que Jaite no será requerido durante el juicio en New York que tuvo su primera instancia en julio pasado. La buena nueva es que la Corte Arbitral del Deporte en Lausana, Suiza, aceptó la apelación y el pedido de prórroga que los abogados españoles del Estudio 4 Sports que defienden a Cañas habían presentado.

Ante tanto revuelo, La Federación Internacional de Tenis (FIT) niega rotundamente que haya una persecución de argentinos, esta idea quedó fijada a partir de las anteriores testificaciones que dieron positivo en tenistas argentinos. Sin embargo hay que enfriar las animosidades y pensar que un complot ante los nuestros es algo muy dificil. Como bien supo decir Vilas: "En algún momento puede haber una duda en alguien del circuito, un signo de interrogación sobre los argentinos. Es complicado, todo el mundo es inocente, nunca nadie hizo nada... Pero en algún momento alguien cometió un error, involuntario a lo mejor. Lo importante es explicar que somos humanos y que quizá cometemos ese error aunque en el momento pareció que era nada".

Pero el sabor amargo sigue en los paladares de todos al ver que podrían haber encontrado en Cañas el vehículo ideal para dar una imagen ejemplificadora de lo que no se debe hacer. Esto no hace más que degradar la imagen del argentino y convertirlo en un verdadero paria del mundo tenístico, sobre todo luego de conocerse en estos días la poco agraciada noticia de que la entrada a Flushing Meadows le había sido vedada y no podría asistir al U.S Open, ni siquiera en condición de espectador. Así, "Willy" pasó a ser el insurrecto número uno que por tanto merece el destierro como pena. Ansiamos que esta historia llegue a buen puerto, y no caigamos en el facilismo de pensar que todo se soluciona revirtiendo la sanción de dos años, vayamos más allá y entendamos que estamos ante la chance que se destape un olla que hace tiempo huele mal.

Así sucedió todo

Según el informe del tribunal, Guillermo Cañas arribó a Acapulco el 18 de febrero, presentando un cuadro febril y dolores de garganta. El jugador buscó a los fisioterapeutas de la ATP pero nunca los encontró; es por eso que acudió al médico del torneo, quien le recetó un medicamento, que fue visto por Hernán Gumy, su coach, y comprado por una voluntaria del certamen. Cañas no recordó si el medicamento era en píldoras o líquido. También aduce que no leyó el prospecto y que tomó las medicinas hasta el 20 de febrero.

El quid de la cuestión y punto más controversial es que el médico del torneo, Doctor Salvador Chinchilla, no recuerda haber suministrado un remedio a Cañas, hecho que fue ratificado por el presidente de Mextenis que es la empresa encargada de organizar el torneo. Sí recuerda haber atendido a otro jugador -también sería argentino-, que, según manifestó Cañas en la conferencia de prensa, también sabe que Cañas recibió la autorización del médico del certamen para tomar esos remedios. La diferencia es que el remedio del otro jugador está asentado en las planillas, y el de Cañas, no. Y ese podría ser el principio de un juicio en el cual abundarían conjeturas por demás confusas.

7/9/2005

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