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Copa Davis:
Triunfo argentino ante Suecia
A
semis con el corazón de Nalbandian
Texto:
Walter Medina
soujirow@hotmail.com
Fotos:
Mariano García

Era el partido de la serie. Un estadio colmado por casi catorce mil personas
vibró con un encuentro de Copa Davis como hacía tiempo no se
veía en Buenos Aires. David
Nalbandian tuvo que batallar cinco largos sets para vencer a Robin
Soderling y darle el paso a semifinales al equipo argentino. El resultado
es el mejor resumen de lo que fue el partido: 6-4 1-6 4-6 6-4 y 9-7 en cuatro
horas y ocho minutos de un match para el infarto.
Desde
el comienzo la paridad fue la constante y David fue más efectivo que
Soderling para llevarse el primer set. Nalbandian pegaba duro y el sueco no
estaba tan fino como el viernes ante Acasuso, solo su saque lo mantenía
a la expectativa. Pero a partir del segundo set todo cambió. Soderling
empezó a tener regularidad y profundidad en sus golpes mientras que
Nalbandian dilapidaba una y otra vez sus oportunidades de quiebre. El sueco
no vaciló y tomó cada chance que entregaba el cordobés.
El 6-1 no reflejó lo que pasó en la cancha pero el público
empezó a sentir la misma presión que Nalbandian, sumado a un
día que cada vez se ponía más negro y frío, tanto
en el cielo como en el court del Parque Roca.
Ya
en el tercer set Soderling se afianzó en su juego y no erró
nada, mientras que el oriundo de Unquillo perdía su saque en forma
consecutiva. Al empezar el cuarto, otro quiebre para el sueco y todo indicaba
que Nalbandian se hundía. Pero David no solo tiene una gran técnica
sino que su mayor virtud radica en su fortaleza mental y en el corazón
que pone cuando representa a la celeste y blanca. Nuevamente se metió
en el juego, empezó a ser preciso y volvió a ponerle un signo
de interrogación a un partido que unos minutos atrás parecía
terminado. La gente, que hasta ahí había acompañado,
pero no influido, se contagió de la levantada del cordobés que
cerró el set quebrando a Soderling en el décimo juego. A esa
altura el estadio era una “caldera”. El público movía
el estadio al grito de “olé, olé, olé, cada
día te quiero más…”
Llegaba
la definición y lejos de entregar la serie, Soderling le puso pimienta
a un punto cada vez más caldeado por la presión de la gente.
El sueco festejó cada punto y se bancó el griterío cada
vez que tenía que sacar. Todo estaba muy parejo y en la cancha se veía
una batalla, un espectáculo no apto para cardíacos pero jugado
con garra y técnica de las dos partes . Por un lado Nalbandian no quería
perder por primera vez en Buenos Aires y el sueco, intentaba volver a dar
un batacazo. La tensión y los nervios solo eran comparables con el
aliento que bajaba de las tribunas.
Nalbandian
dispuso de cuatro oportunidades para cerrar la serie, sin embargo Soderling
siempre tenía un saque en la manga para ponerle más presión
al cordobés. Pero en algún momento tenía que aflojar.
El partido ya era muy extenso y David se la jugó. Cada saque del sueco
le volvía con la misma intensidad y la locura se desató cuando
Soderling no pudo controlar un golpe y la pelota se fue larga. 9-7, desahogo,
cantos y lágrimas de Nalbandian le dieron un marco de heroico a este
triunfo de David. Parecía muerto, pero revivió con el calor
de la gente y de su corazón.
Para decorar
el resultado Juan Mónaco le ganó a Thomas Johansson por un doble
6-3 y dejar la serie 4-1 para la “Legión”.

Argentina
está en semifinales y nuevamente la cita será en el Parque Roca
porque el rival a vencer será la poderosa Rusia, del 19 al 21 de septiembre.
Los rusos también tuvieron que sufrir para vencer por 3-2 a la República
Checa.
Por el
otro lado de la llave, españoles y estadounidenses se verán
las caras en España. Si Argentina logra superar el escollo ruso, podrá
tener la chance histórica de ser finalista de la Copa Davis jugando
de local, ya que no importa el rival, definirá en Buenos Aires. Pero
para eso aún falta mucho. Primero estarán enfrente Nicolay Davidenko,
Marat Safin e Igor Andreev, entre otros, jugadores que juegan muy bien en
cualquier superficie y que están acostumbrados a jugar con presión.
Pero la localía es impagable. El sueño de la Davis sigue intacto
y este año parece estar al alcance de la mano.
13/4/2008
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