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Final Copa Davis BNP Paribas
Señores
de pie: Argentina
subcampeón
de
la Copa Davis

En el
año de los mundiales, los argentinos nos quedamos con un sabor agridulce
en todas las competiciones. En fútbol, el seleccionado que conducía
José Pekerman tuvo momentos de un juego de alto nivel, pero al final
los penales frente al anfitrión, Alemania, lo dejaron afuera. Luego,
las esperanzas se posaron sobre los héroes de Atenas, los jugadores
del seleccionado argentino de basketball con Emanuel Ginobili a la cabeza.
Sin embargo, el tiro del final no salió y Argentina perdió con
España en semifinales por un punto.
La última
esperanza de ganar algo importante este año a nivel selección,
a nivel equipo, recaía en los tenistas, en aquellos que después
de 25 años volvían a estar en una final de Copa Davis. Pero
una vez más, los argentinos se quedaron sin la copa, pero no con las
manos vacías.
Los exististas
y resultadistas dirán que no hay lugar para los segundos, que si no
se consigue el título todo el esfuerzo no sirve, y para sustentar estas
afirmaciones dirán que hubo rupturas dentro del equipo, que el ambiente
no era el mejor, que el capitán tomó decisiones equivocadas
o incluso que algún jugador “arrugó”. Pero esto
no es así.
El
equipo argentino de Copa Davis se terminó de ganar el respeto del mundo
entero. Muchos pensaban que la victoria rusa sería contundente ya que
todo jugaba a su favor: eran locales, en la superficie que mejor les queda,
con el número 3 del mundo en su mejor nivel y esperando solo que el
As, Marat Safin, estuviera al 100 %. Pero Argentina le plantó batalla
a los rusos y casi se llevó la serie más importante de la historia
del tenis argentino.
No vale
la pena repasar lo que a esta altura ya todo el mundo sabe. La victoria fue
para los rusos por 3-2, ganando recién en el quinto punto.
Por el
lado de los argentinos David Nalbandian hizo lo que tenía que hacer
para que los nuestros tuvieran chances: venció a Safin y Davydenko
con total autoridad. De hecho el único que pudo vencer a David durante
todo este año por la Davis fue Ivan Ljubicic.
El resto
del equipo no pudo sumar pero eso no significa que no hayan estado a la altura
de las circunstancias. Juan Ignacio Chela hizo un buen partido contra el mejor
Davydenko, pero el ruso no estaba dispuesto a ceder ese primer punto. La elección
de Mancini sorprendió a todos pero no era mala idea. Cualquiera podía
perder con Davydenko pero Chela tiene un historial a favor que podía
complicar al ruso. La lógica del capitán argentino no se dio
pero la apuesta fue más que interesante y el de Ciudad Evita cumplió,
de la misma manera que lo hizo en Croacia cuando definió la serie frente
a Sasa Tuksar.

Agustín
Calleri tuvo un mal día en el dobles con David Nalbandian, quizás
el punto que realmente definió la serie porque los favoritos eran los
argentinos, pero tanto Tursunov como Safin estuvieron intratables y jamás
le permitieron entrar en juego a los argentinos. Aún así Calleri
fue otro de los artífices para llegar a esta final habiendo ganado
los dobles contra Suecia y ante Australia por primera ronda y semifinales
respectivamente.
Y que
decir de José Acasuso. Chucho tuvo la responsabilidad de ganar la Davis.
Con la serie 2-2 jugó un partido excelente frente al Marat Safin que
esperaban los rusos, es decir, el Safin que ganó el Abierto de Australia
2005 dejando en el camino al mismísimo Roger Federer. No perdió
el partido Acasuso, lo ganó Safín.
El misionero
no tiene nada que reprocharse porque en cada serie su participación
fue decisiva. Debuto contra Suecia en primera ronda barriendo en los dos singles
a los suecos. En Croacia ganó el dobles junto a Nalbandian y en semifinales
ganó el punto clave contra Lleyton Hewitt.
Cada uno
de estos jugadores y el capitán Alberto Mancini, pusieron lo suyo para
llegar a la final de la Davis, eso que se negó en el 2002, 2003 y 2005.
Y una vez allí, todos lucharon para alcanzar ese objetivo común.
Junto
a estos cuatro gladiadores hay muchos otros esperando su chance o intentando
recuperarse, por eso todos podemos ilusionarnos en que este grupo de jugadores
logrará ganar para nuestro país el título tenístico
que nos falta. Por eso no puede haber reproches, solo puede haber orgullo
por estos jugadores. Por eso señores, pónganse de pie para saludar
al conjunto sub campeón de la Copa Davis 2006, de pie para saludar
al equipo argentino.
5/12/2006
Texto:
Walter Medina
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