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Tenis – Copa Davis

La eterna guerra fría de las divas

 

Texto y fotos: Mariano García
@solesdigital

David Nalbandian y Juan Martín del Potro, los dos máximos referentes del tenis argentino (hablar de “equipo” de Copa Davis a esta altura sería un exceso de generosidad), continúan su guerra fría de egos y vanidades; apenas disimuladas en los días previos a la final perdida nuevamente contra España en diciembre pasado. Recién comenzado el año, y con las miras a un nuevo ciclo de competencia internacional, volvieron los cortocircuitos en la nave que deberán comandar Martín Jaite y Mariano Zabaleta.

Las aguas se tornaron turbulentas antes de soltar las amarras. En su asunción como flamante Capitán del equipo, Jaite tomó distancia de su cercanía con Nalbandian (fue su entrenador durante el año 2007) y afirmó que la torre tandilense era su “As de espadas”. Tanta muestra de apoyo tuvo una respuesta poco efusiva por parte de Del Potro: a los pocos días, anunció que no estaría presente en la serie de visitante contra Alemania (del 10 al 12 de febrero en la ciudad de Bamberg)  para privilegiar su físico y su rendimiento en el exigente tour ATP.

El tandilense, 11° del ranking ATP y mejor argentino en la actualidad, le informó su decisión al capitán Martín Jaite antes de viajar a Sydney, Australia, donde el lunes próximo comenzará su temporada en el circuito ATP. "No vamos a jugar la Davis. Fue una decisión dura, pero la tomamos evaluando muchas cosas. Alemania puso esa superficie (polvo de ladrillo) sabiendo que para Del Potro sería muy difícil ir. (Patrik) Kühnen (capitán alemán) estuvo en la final de Sevilla y lo pensó bien. La primera serie vamos a pasar", afirmó a La Nación, Franco Davin, entrenador del tandilense.

Hasta allí, nada demasiado escandaloso. Todos los jugadores suelen tomarse descansos y organizar como mejor les parece un calendario que no da tregua durante los larguísimos 12 meses del año. A nadie debería ofender si algún tenista se ausenta en una primera ronda, en un deporte extremadamente individualista donde las lesiones son un riesgo permanente por el desgaste continuo al que se ven forzados los jugadores; y donde el éxito se mide por los millones de dólares acumulados por cada uno en premios

El resto son ofertas de humo color celeste y blanco para el consumo de la tribuna: el amor a la patria, besar la camiseta, últimamente llorar durante el himno. Y es ahí cuando se hace aún más robusto el Ancho de Bastos de Unquillo (de 30 años, número 64 del ranking actual).

La respuesta de David Nalbandian, al mejor estilo vedettístico, llegó a través de Facebook. "El gran objetivo de 2012 sigue siendo el mismo: traer la Ensaladera a la Argentina", publicó Nalbandian en la misma jornada que se conoció la baja de Del Potro para la serie inicial en Alemania.

Ahí se prendió la mecha, y el posterior intento de bajar los decibeles tampoco fue demasiado creíble. Sin dar la cara, sin siquiera intentar algún de simulacro de compañerismo, Nalbandián eligió retractarse a través de su vocero (¡vocero!) Bernardo Ballero, con un apático comunicado donde se aclara que el cordobés “no tiene ningún comentario que hacer" sobre la ausencia del tandilense.

Al mejor estilo corporativo, donde las culpas siempre las tiene algún ignoto empleado a quien nadie conoce, Ballero ¿aclaró? que “David no autorizó a los encargados de su cuenta que publicaran lo que finalmente salió publicado”.

Lo que podría haber sido un buen “equipo”, hoy se desfigura en una exageración de los personalismos de los jugadores. Sobre todo Nalbandian, que como las estrellas de la TV o los políticos ávidos de popularidad instantánea parece más preocupado por mantener elevada su imagen pública (con un verdadero equipo de Comunicación Institucional que incluye voceros y erráticos administradores de cuentas en redes sociales) que por el deporte en sí.

Lo que comenzó como una fría guerra de intereses comerciales para ver quién sacaba mayor rédito económico de una final de la Copa Davis que se pensaba ya ganada antes de jugarse la final en Mar del Plata 2008, hoy como un enfrentamiento personal entre el As y el Ancho. Las dos mejores cartas argentinas continúan midiéndose a ver quién tiene mayor longitud, mientras el “objetivo” de ganar la Davis se parece cada vez más a un “sueño”, y cada año que pasa sin éxitos es un nuevo capítulo para coleccionar pesadillas.

7/1/2011

www.solesdigital.com.ar

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