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En la Capital Federal
los clubes de fútbol tienen 18 meses para habilitar sus estadios
El
deporte rey sufre conflictos edilicios
Por
Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Independiente
piensa inaugurar un estadio modelo,
pero para la Provicncia de Buenos Aires
La
Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley 2801 por la
cual se intima a todos los clubes de fútbol porteños a presentar
la documentación, como así también la realización
de obras adeudadas con lo cual se podría otorgar habilitación
definitiva de sus respectivos estadios. A pesar de la rica historia del fútbol
argentino, ninguna cancha exhibió el cumplimiento de todas las normativas
exigidas.
El fútbol
es el deporte nacional que agita pasiones y moviliza a miles. En la ciudad
de Buenos Aires hay 18 estadios. En un Boca-River asisten a la cancha un promedio
de 50 mil personas, esto equivale a la cantidad de habitantes que hay en 30
manzanas de la Capital Federal según el censo del INDEC de 2001.
El dato
no es menor ya que los lugares que albergan a multitudes deberían cumplir
con todo aquello que garantice la seguridad de esos espectadores. El 23 de
junio de 1968, un superclásico terminó en tragedia. Ese día
en la puerta 12 del Monumental murieron 71 hinchas asfixiados y aplastados.
Para la Justicia no hubo ningún responsable de la catástrofe.
Han pasado 40 años desde aquella tarde negra y al día de la
fecha ningún estadio tiene habilitación definitiva. Solo se
ha “librado al uso de las instalaciones” o se
expidieron “Certificados de Uso”. Estos permisos en muchos casos tenían una antigüedad de más de 60 años.
Esto fue
confirmado por un trabajo de análisis de gestión que realizó
la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires en 2001 (Ver nota Estadios de fútbol:
¿una bomba de tiempo?) sobre el accionar de la por entonces
Dirección General de Habilitaciones y Verificaciones (DGHV), actualmente
llamada Dirección General de Habilitaciones y Permisos (DGHyP). Esta
dependencia tiene como objeto fiscalizar todo lo referente al perfecto estado
de conservación, uso, funcionamiento, seguridad, higiene, salubridad
y estética de los Estadios de Fútbol. Así mismo tiene
el poder de clausurar o inhabilitar los estadios en forma definitiva o parcial.
“A
Vélez lo voy a ver cada vez que juega de local. Lo sigo desde la cuna
y nuestra cancha es como el teatro Colón de los estadios argentinos.
Tiene el mejor césped de la Argentina”, dice Leandro Bentivegna
de 28 años denotando su fanatismo por el fútbol. Al enterarse
que el estadio de su club no tiene habilitación final, expresó
su teoría: “Eso es porque el Jefe de Gobierno porteño
Mauricio Macri, odia a Vélez. Entonces, seguro que ese estadio de mierda
que tiene en La Boca no puede estar habilitado ni de casualidad”.

El tema
de la seguridad en los estadios resurgió en la agenda política
a partir de la muerte de 194 personas en el local bailable República
de Cromañon. Teniendo en cuenta lo ocurrido y con una administración
debilitada, en septiembre de 2005 el por entonces Jefe de Gobierno de la Ciudad
de Buenos Aires Aníbal Ibarra comunicó la firma del Decreto
de necesidad y urgencia Nº 8 para regularizar las habilitaciones de los
estadios porteños y crear la Comisión de Estadios de Fútbol
y elaborar los dictámenes técnicos necesarios para obtener la
habilitación.
El decreto
otorgó: “el plazo de sesenta días hábiles administrativos
improrrogables a los representantes legales de los estadios, que aún
no cuenten con capacidad fijada por la autoridad de aplicación, para
presentar planos de condiciones contra incendio y capacidad, incluyendo el
cálculo de los medios exigidos de salida en función de la ocupación
del establecimiento según las exigencias del Código de la Edificación,
a los fines de poder fijar transitoriamente sus respectivas capacidades.
El incumplimiento
de ello, en el plazo establecido, dará lugar a la inmediata
clausura del estadio de fútbol de que se trate”. Los
clubes cumplieron con la presentación de la documentación exigida,
salvo Atlanta que vio su estadio clausurado. Esa documentación sólo
sirvió para obtener autorización precaria y condicional para
funcionar. En cambio, los trámites para la obtención de la habilitación
definitiva no prosperaron, debido a que ningún club ha presentado a
la fecha de hoy la documentación requerida con tal fin.
El diputado
Martín Hourest, del bloque Igualdad Social, afirmó: “Aquí
hay una notable ausencia de voluntad de buena parte de estos clubes en cuanto
a acercarse y pedir una habilitación. No la requirieron y, cuando el
poder político en algunas oportunidades les fue exigiendo que tomaran
la determinación de adecuarse a derecho empezaron a conseguir esta
sucesión de prórrogas para siempre: disponen de un año,
después de otro año, después de seis meses, después
de otros seis meses. Y, en realidad, con la transitoriedad, estamos construyendo
la norma. Y la norma es la de la impunidad.”
El decreto
firmado por Ibarra tuvo vigencia hasta septiembre de 2007. La diputada porteña
por el Frente para la Victoria Silvia La Ruffa explicó: “Una
vez culminados los plazos del decreto, este fue ratificado por la Legislatura
de la Ciudad, prorrogado una vez y modificado por Ley 2580 que obliga a la
Comisión de Estadios a brindar un informe a la Comisión de Seguridad
antes del primero de abril de 2008 expresando si corresponde o no su habilitación.
El 31 de marzo de 2008, la Comisión de Estadios se presentó
ante la Comisión de Seguridad y en julio de este año
(NdR: julio de 2008) sancionamos la ley 2801 con un régimen especial
para lograr que en 18 meses los estadios de fútbol regularicen su situación”.
A partir
de la última ley sancionada al respecto, se establece que al 1°
de agosto de 2009 el 75% de la superficie de las graderías de los clubes
que participen en la Primera División A de la Asociación del
Fútbol Argentino (AFA), deberá estar provisto de asientos individuales.
Sin embargo, la ordenanza N° 52.288 rige y exige desde 1997 que los estadios
cuenten, en su totalidad, de graderías con asientos numerados e individuales
y los clubes contaban con el plazo de una año para hacerlo efectivo (ya han pasado más de diez).
“Poner
butacas en los estadios es sólo uno de los requisitos para la habilitación
definitiva, no es el único ni el más importante. Los estadios
no quieren cumplirla ya que al poner butacas se reduce la capacidad autorizada
de concurrentes. Es una recomendación de la FIFA porque está
demostrado que colabora con las condiciones de seguridad, porque al haber
menos asistentes hay un mejor trabajo de monitoreo de las cámaras de
seguridad y una mejor evacuación en caso de siniestro”, dijo
la legisladora La Ruffa.
Al hincha
se le hace difícil imaginar una tribuna popular sentada. “Como
sociedad no estamos preparados. En la cancha sería imposible mantener
a la gente sentada. Nos gusta saltar y cantar y ante cualquier fallo dividido
o que la masa no esté de acuerdo, las sillas servirían como
un potencial arma u objeto para dañar. En este sentido, incluso podría
ser hasta perjudicial para el público. Yo ví en cancha de River
romper las maderas de las butacas de las plateas y en Vélez como las
arrancaban y las arrojaban”, comenta Diego García, 34 años,
seguidor de Huracán.
El diputado
Hourest aportó otro punto de vista a esta cuestión: “Hay
legisladores que plantean para qué poner butacas si luego son usadas
como proyectiles. Hay un aire de familia en ese pensamiento que tiene que
ver con que decimos que, “como no podemos controlar que tiren las butacas
por el aire, entonces, no las pongamos; no podemos hacer cumplir la ley; entonces,
declaremos la anomia. No hagamos el gasto de poner en tensión al poder
político con estas unidades de negocios que son los clubes porque,
como no estamos dispuestos a llegar hasta el fondo de la cuestión,
es preferible que nos detengamos antes, y garanticemos distintas condiciones.”
Entre
algunos de los requisitos que estipula el Código de la Edificación,
Construcción, Habilitación y Verificación en su apartado
Estadios de Fútbol, todos deben presentar estructuras metálicas
o de hormigón armado en la totalidad de la construcción. También
exige la instalación de cámaras de vídeo a fin
de controlar las masas concurrentes y de detectores de metales en todas las
entradas. Para estos últimos dos requisitos el código
estableció el plazo de un año para implementarlos y son de carácter
obligatorio para todos los clubes de Fútbol de Primera División
de los campeonatos organizados por la AFA. A esta altura los tiempos han vencido
y todavía la mayoría de los estadios no cuentan con detectores
de metales.
También
según la ordenanza N° 50.951 con fecha Octubre de 1996 en “todos
los estadios de fútbol ubicados en la ciudad de Buenos Aires donde
se realicen torneos organizados por la AFA, se debe destinar, en el terreno
adyacente al campo de juego o en otro lugar del estadio, un espacio exclusivo
para discapacitados motrices permanentes. Además los sectores con asientos
deberán contar obligatoriamente con acomodadores, que ubicarán
a los espectadores en sus respectivos lugares según la ubicación
asignada en la entrada, y personal de seguridad con el fin de controlar el
cumplimiento por parte de los espectadores de las ubicaciones asignadas.”
Según
la Dirección General Habilitaciones y Permisos no se tiene información
alguna sobre el derecho de ocupación de los terrenos donde están
emplazados los estadios. Fernando Leibson, Jefe de Despacho del diputado kirchenerista
Pablo Failde, otro de los impulsores de la ley 2801, entiende que “estaba
bien no habilitar por una cuestión de seguridad, pero es ridículo
mantener una actividad masiva en la excepcionalidad por un problema burocrático
absurdo, es claro, por ejemplo, que aunque no tengan dominio no va a haber
nadie reclamando las tierras de River.”
La cronología
de los hechos parece indicar que el tema ha recorrido vastos caminos sin llegar
aún a buen destino. Durante años no tuvo tal vez la relevancia
que merece un asunto que involucra a tantas personas. Muchas veces desde la
función pública hasta los medios de comunicación se apuesta
a la danza del fútbol como show generador de negociosos capaces de
mover montañas y presionar a más de uno. Hay que recordar que
en los pasillos de la Dirección General de Habilitaciones y Permisos
se oyó off the record a un funcionario decir: “Si uno aplica
todas las normas, ningún estadio podría estar habilitado”.
* Colaboró en esta nota la periodista Karen Urdaniz
20/1/2009
Fotos:
Diablos
de Avellaneda / VelezSarsfield.Net
/ Solo Ferro
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