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Estadios de fútbol: ¿una bomba de tiempo?*

Por Javier Cardenal Taján
xabi10xabi@gmail.com

Estadio River Plate

Luego de que el Jefe de Gobierno porteño Aníbal Ibarra haya sido llevado a juicio político para investigar las responsabilidades del Poder Ejecutivo de la ciudad en la tragedia de Cromañón, el tema de la seguridad en espectáculos públicos adquiere nueva magnitud. En este aspecto, Buenos Aires tiene todavía un talón de Aquiles que no termina de solucionarse: la seguridad en los estadios de fútbol.

A fines de septiembre, Aníbal Ibarra junto a Diego Gorgal (secretario de seguridad porteño), Julio Grondona (AFA), Daniel Bravo (Director de Deportes de la Ciudad) y Javier Castrilli (subsecretario de Seguridad en los Espectáculos Futbolísticos) se presentaban ante la prensa en la sede del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, comunicando la firma de un decreto de necesidad y urgencia para regularizar las habilitaciones de 17 estadios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Los estadios de nuestra ciudad no cuentan con habilitación definitiva, sino que deben pedir la habilitación semana tras semana. La mayoría de ellos no figuran como estadios de fútbol. Las únicas excepciones son San Lorenzo, Vélez, Ferro, Barracas Central y Defensores de Belgrano.

El tema no es nuevo, sino que ha resurgido a la luz de la tragedia de Cromañón. Para los que conocemos el tópico, este siempre pareció irresoluble. Asombrosamente, nadie nunca lo ha nombrado o querido nombrar, como así tampoco le han prestado la importancia que reviste. Con esto último no sólo nos referimos a la clase política, sino también a los medios de comunicación que apuestan, sin lugar a dudas, a la danza del “fútbol show-business” capaz de mover montañas y presionar a más de uno.

A partir de la firma del decreto se desprenden, entre otras cosas, que Ibarra pide al Poder Ejecutivo la creación de una comisión que elaborará los dictámenes técnicos necesarios para obtener la habilitación anual de los estadios. Esperamos entonces que esta vez el gobierno capitalino haya aprendido del pasado. Veremos más adelante cómo en marzo de 1998 fue concebida la Comisión Conjunta de Estadios de Fútbol por medio de otro decreto (N° 161), cuando el Dr. Fernando De la Rua era jefe de gobierno de la Ciudad y sin embargo dicha comisión, integrada por un número importante de funcionarios, nunca se reunió.

Otro punto a tener en cuenta es que a partir del decreto (30 de septiembre) se otorgó: “…el plazo de sesenta (60) días hábiles administrativos improrrogables a los representantes legales de los estadios de fútbol emplazados en el tejido de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que aún no cuenten con capacidad fijada por la autoridad de aplicación, para presentar planos de condiciones contra incendio y capacidad, incluyendo el cálculo de los medios exigidos de salida en función de la ocupación del establecimiento según las exigencias del Código de la Edificación, a los fines de poder fijar transitoriamente sus respectivas capacidades. El incumplimiento de ello, en el plazo establecido, dará lugar a la inmediata clausura del estadio de fútbol de que se trate”.

Si se aprueba la documentación presentada por los clubes, se otorgará una habilitación precaria y condicional por un período de un año. Como vemos, los esfuerzos están, pero siguen sin proseguir un curso lógico como sería el de procurar lograr la habilitación definitiva; lo cual, evidentemente, implica brindar seguridad total a las personas que concurran a los estadios.

Quien aquí subscribe se tomó el tiempo necesario para investigar dichas irregularidades. Así es que para finales de 2002 y comienzos de 2003, pude obtener una imagen acabada de las falencias que presentan los estadios de fútbol y cuáles son las leyes y normativas que se quebrantan con total impunidad; a sabiendas de las consecuencias terribles y catastróficas que la falta de control puede producir en lugares de concurrencia masiva.

Por aquellos tiempos el torneo Clausura promediaba su recta final; sin embargo, algo no encuadraba y ensuciaba, como tantas veces, el panorama de nuestro deporte por excelencia. Tras la minuciosa investigación se pudo comprobar que ninguno de los 19 estadios de Capital Federal contaba con habilitación definitiva. Esta revelación surgió como consecuencia del trabajo de auditoría de gestión hecha por la Auditoría General de la Ciudad de Buenos Aires presidida por el Dr. Vicente Mario Brusca. El día 25 de octubre de 2001, la AGCABA presentó el informe final. En el mismo se detallan los resultados obtenidos sobre el accionar de la Dirección General de Habilitaciones y Verificaciones. La DGHV tiene como objeto fiscalizar todo lo referente al perfecto estado de conservación, uso, funcionamiento, seguridad, higiene, salubridad y estética de los Estadios de Fútbol. Así mismo tiene el poder de clausurar o inhabilitar los estadios en forma definitiva o parcial.

Según el informe, ninguno de los 19 estadios existentes en Capital Federal contaba con habilitación definitiva. Si no que, tan solo, se ha “librado al uso de las instalaciones” o se expidieron “Certificados de Uso”. Estos "permisos" no implican habilitación definitiva, y algunos de ellos tienen la ridícula antigüedad de más de 60 años

La DGHV, ante la falta de habilitación, confecciona “Actas de Apertura” que avalan el uso de los estadios. Estas se realizan antes de cada partido. Para ello, basta con la simple inspección ocular de sus inspectores. Según el informe la DGHV cuenta con 17 inspectores, de los cuales ninguno es profesional idóneo en la materia siendo 19 los estadios a inspeccionar. Además de la requisa ocular, estos señores se guían por “Certificados de Aptitud Técnica” presentados por los profesionales de la construcción contratados por los clubes. Ahora bien ¿Quién iría a pensar que un profesional contratado por un club no daría fe del total cumplimiento de todos los requisitos correspondientes?

En las mencionadas actas se comunica al club en cuestión que: “Toda salida deberá estar señalizada, estará prohibida la venta de bebidas alcohólicas, prohibición de instalación de puestos de ventas en los medios de circulación, ingreso y/o egreso, como también que todo exceso de capacidad que ocurra y los daños que esto ocasione a terceros será responsabilidad exclusiva del club organizador del evento”.

Más adelante veremos como son mucho más que estos los requisitos mínimos indispensables para la habilitación de un estadio. Con esto queda más que claro que ante el incumplimiento de sus deberes, la DGHV, se lava las manos y hace caer toda responsabilidad sobre los clubes. Estos, también se muestran con un perfil negligente al permitir que esto ocurra y ser participe de tales irregularidades. Esto ocurre desde hace muchos años; sin embargo, no esta previsto en ninguna Ley, Ordenanza, Decreto o Resolución. Es decir, que no existe sustento legal alguno que permita este accionar. Obviamente esto ha sido implementado con el propósito de dar solución provisoria ante la falta de habilitación definitiva. Una vez más, y como siempre, nuestro país se erige en medio de la improvisación.

Según el Código de la Edificación, Construcción, Habilitación y Verificación, en su capitulo “Estadios de Fútbol”, se exige entre otras cosas que: “Las instalaciones deberán ser mantenidas en perfecto estado de conservación, uso, funcionamiento, seguridad, higiene, salubridad y estética. Los servicios sanitarios de los lavabos y duchas deberán contar con agua fría y caliente. Es obligatorio tener una sala de primeros auxilios con guardia médica permanente durante el espectáculo, brindando servicio gratuito”. Los estadios contarán, en su totalidad, de graderías con asientos numerados e individuales. La ordenanza N° 52.288 es la que exige esto último y rige desde 1997. Sin embargo en la DGHV no existía constancia y/o antecedente que compruebe que se haya exigido a los clubes el cumplimiento de lo dispuesto, ya que contaban con el plazo de una año para hacerlo efectivo (ya han pasado más de cinco). “Además los sectores con asientos deberán contar obligatoriamente con acomodadores, que ubicarán a los espectadores en sus respectivos lugares según la ubicación asignada en la entrada, y personal de seguridad con el fin de controlar el cumplimiento por parte de los espectadores de las ubicaciones asignadas.

Otra prohibición es la que rige sobre la venta de bebidas alcohólicas en los estadios, esto basado en la Ley de Alcoholismo (N° 24.788). Como así también queda especificado en el Código Contravencional que pena el suministrar alcohol en el lugar donde se desarrolle el espectáculo deportivo, o en sus adyacencias, entre cuatro horas previas a la iniciación y una hora después de su finalización. Se piden también estructuras metálicas o de hormigón armado en la totalidad del estadio. Exige la instalación de cámaras de vídeo a fin de controlar las masas concurrentes y de detectores de metales en todas las entradas. Para estos últimos dos requisitos el código estableció el plazo de un año para implementarlos y son de carácter obligatorio para todos los clubes de Fútbol de Primera División de los campeonatos organizados por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

A esta altura los plazos ya han vencido y todavía observamos como la mayoría de los estadios no cuentan con el sistema de vídeo y menos aún con detectores de metales, ya que ningún estadio porteño cuenta con estos y la DGHV tampoco tiene constancias que demuestren como exigió a los clubes su cumplimiento. Otra: según la ordenanza N° 50.951 con fecha Octubre de 1996 en “todos los estadios de fútbol ubicados en la ciudad de Buenos Aires donde se realicen torneos organizados por la AFA, se debe destinar, en el terreno adyacente al campo de juego o en otro lugar del estadio, un espacio exclusivo para discapacitados motrices permanentes”. El Código también hace referencia a que los estadios deberán ser sometidos, por lo menos, a una inspección anual a efectos de verificar su estado de conservación. A pesar de esto el informe de auditoría aclara que no se pudo verificar la existencia de constancia alguna respecto al cumplimiento de dichas inspecciones.

Por otro lado el ente auditor solicitó a la Dirección General de Mesa de Entradas, Salida y Archivo de la Ciudad de Buenos Aires los expedientes de habilitación y, a la Dirección General de Fiscalización de Obras y Catastro, los planos de obra aprobados, no habiéndose obtenido respuesta alguna en ambos casos. La DGHV tampoco suministró la totalidad de los expedientes solicitados en su momento, particularmente los correspondientes a Boca Juniors, River Plate, Deportivo Español y Ferro Carril Oeste.

Estadio Boca Juniors

Para conocer al menos la última ubicación de estos expedientes se recurrió, nuevamente, a la Dirección General de Mesa de Entradas, Salida y Archivo. Las respuestas fueron de todo los tipos a excepción de las buscadas. Se dijo que el exp. 32.084/45 “Estadio Monumental” Av. Figueroa Alcorta 7597, registraba último tramite en la Comisión Municipal de la Vivienda. A su vez dicha Comisión dijo que no registraba ingreso alguno por parte de ese expediente.

Más tragicómico aún resulta saber que, el supuesto expediente de habilitación (N° 14.385/81) del Estadio del Deportivo Español, no es lo que tendría que ser, sino, uno perteneciente a la “Dirección de Transito” referido a la “confección de uniformes para su personal”. Así también ocurre con el de Ferro Carril Oeste cuyo supuesto expediente, pertenece a la ampliación de un local del rubro “mercería” en la Av. Lope de Vega. Otro caso es el de Gral. Lamadrid cuyo exp. es en verdad uno perteneciente a la “Secretaría de Obras Publicas”.

Otro dato vergonzante y aberrante, para ahondar más esta situación, fue la creación de la Comisión Conjunta de Estadios de Fútbol. Esta fue concebida en marzo de 1998 por medio del decreto N° 161, cuando el Dr. Fernando De la Rua era jefe de gobierno de la Ciudad. Según lo expresado por personal de prensa de la Secretaría de Gobierno y Control Comunal, la comisión funcionó hasta agosto de 1999 (por ese entonces Olivera estaba al mando del gobierno de la ciudad). La función de dicha comisión era asesorar e informar a la DGHV sobre las condiciones que reúnen para su habilitación y funcionamiento los estadios de fútbol emplazados en la Capital. Los integrantes ascendían a un total de doce personas, muchas de ellas profesionales. A pesar de todo esto, dicha comisión nunca se habría reunido o al menos hasta la fecha de la auditoría (octubre de 2001).

En aquel momento tuvimos la posibilidad de charlar en la Dirección General de Habilitaciones y Verificaciones con Adolfo Fioranelli, jefe del Departamento de Salud, Educación, Espectáculos y Establecimientos Deportivos. Este departamento depende de la Dirección General de Habilitaciones y Permisos, como así también de la de Verificaciones y Control. Dichas direcciones estaban a cargo del Arquitecto Martín Corsani y el abogado Jorge Gatuchi respectivamente. El sector a cargo de Fioranelli hace los controles correspondientes a los estadios.

Durante la entrevista confirmó que las que hacen no son inspecciones técnicas, sino oculares, y que se realizaban el día del partido, en donde se hace presente un inspector antes, durante y hasta el total desalojo de los hinchas. Esta metodología fue aplicada en agosto de 2000 por decisión política de Aníbal Ibarra. A pesar de esto, pudimos comprobar en la cancha de Deportivo Riestra (1ª D) que según gente del club “Los inspectores vienen de vez en cuando”.

Ante la consulta de los procedimientos adoptados, Fioranelli, ratificó el tema de los Certificados de Aptitud Técnica. Explicó que estos son expedidos por los profesionales (arquitectos o ingenieros) contratados por los clubes y entregados a cada inspector. Aseguró que es muy difícil que el profesional pase por alto alguna irregularidad o falencia. “Mirá si el profesional va a decir que esta todo bien y el domingo se viene la tribuna abajo”, y agregó, “Es una responsabilidad muy grande la que tienen estos señores”.

Con respecto a las exigencias que se le piden a los clubes aclaró: “Todos los dirigentes lloran”, con lo que dejó en claro las ganas que tienen los clubes de cooperar y cumplir con lo exigido y pactado por la ley. En cuanto a las cámaras de seguridad, detectores de metales y graderías con asientos en todo el estadio, Fioranelli explicó que la AFA en su momento pidió un amparo para postergar la instalación de cámaras y detectores de metales. Sin embargo la entidad madre del fútbol argentino también habría sugerido que en vez de detectores de metales fijos, se apliquen en las entradas de todo los estadios detectores manuales a cargo de personal habilitado, hecho con el cual Fioranelli concuerda.

Esto último se estaba estudiando y por lo que se observa en los estadios actualmente, la medida sigue bajo estudio o fue descartada. En lo que si difiere es en la idea que tuvo AFA de suplantar las butacas en todos los estadios por simples líneas demarcatorias pintadas sobre las tribunas, “eso si que no lo aprobé, es una locura”, y agregó, “está comprobado que uno de los factores generadores de violencia es la aglomeración de personas y el roce constante lo cual irrita a la gente”.

También se le consultó acerca de los expedientes de ciertos clubes. Algunos pareciesen estar desaparecidos. Sin embargo pudimos observar, previa invitación de Fioranelli, como en un armario viejo y en desuso, se archivaban una gran cantidad de expedientes pertenecientes a clubes de fútbol.

Se nos explicó que esos expedientes pertenecen a la Comisión Conjunta de Fútbol. Esta comisión ha sido desintegrada y dejó de funcionar informó Fioranelli y aclaró que sin autorización no podíamos tener acceso a ellos. El estado en que se encuentran los expedientes y archivos es calamitoso, hasta Fioranelli lo hizo notar, "Hace unos días mande a echarles pulguicida".

Durante el torneo Apertura 2002, tuvimos la oportunidad de concurrir a la inspección previa al superclásico disputado en el estadio Monumental junto a Fioranelli y dos inspectores: Marcelo Pérez y Javier López. En un momento dado se nos confesó: “Si uno aplica las normas vigentes, no se podría habilitar ningún estadio”.

Estadio River Plate

Sólo River Plate cuenta con asientos en la totalidad de las graderías. Boca, River, San Lorenzo, Huracán, Ferro y Velez tienen cámaras de vídeo. Ningún estadio en Capital Federal cuenta con detectores de metales. El listado de estadios sin habilitación definitiva son: Boca Juniors, River Plate, San Lorenzo de Almagro, Huracán, Ferro Carril Oeste, Velez Sarsfield, Nueva Chicago, Deportivo Español, All Boys, Atlanta, Defensores de Belgrano, Excursionistas, Comunicaciones, Sacachispas, Deportivo Riestra, Barracas Central, General Lamadrid.

Aquel fin de año se inauguró el estadio de Argentinos Juniors. ¿Cumple acaso con todos los requisitos para su correcta habilitación? Han pasado más de cuatro años desde la presentación del informe de auditoría. Hasta la legislatura porteña estaba al tanto de esta situación mucho antes de la firma reciente del decreto a través de un pedido de informe presentado por la entonces diputada Marta Oyhanarte del Bloque Bases y Puntos de Partida. Sin embargo el torneo Clausura (su nombre resulta una ironía) seguía a toda marcha y habría sus puertas al fútbol. Lo mismo ocurre por estos días con el Torneo Apertura que ya ha transitado 13 largas fechas cuando en la Capital Federal ningún estadio de fútbol, por más tenebroso que parezca, esta habilitado.

17/11/2005

* Adaptación de la investigación publicada en la edición N° 72 de la revista “Deportes con clase” de Junio de 2003 (año VIII).

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