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Hockey sobre césped femenino

Leonas versión 3.0

Por Agostina Dattilo
agostinadattilo@hotmail.com

Fotos: Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Leonas
Daniela Sruoga, Carla Dupuy, Josefina Sruoga y Silvina D'Elia

Son jóvenes y saben lo que quieren. Entrenan todos los días, incluso mañana y tarde, para cumplir un sueño: ser campeonas del mundo. Silvina D’Elía, Josefina Sruoga, Carla Dupuy y Daniela Sruoga son parte del plantel de la selección femenina de hockey sobre césped que jugará en agosto el Mundial en Rosario. Apenas salidas de la adolescencia, tienen sobre sus espaldas el peso de encabezar la tercera generación de las Leonas, con todo lo que significa aquel apodo que recibieron hace casi una década las chicas del hockey.

Silvina juega con la misma autoridad que tiene para hablar. “Creo que mi personalidad, mi carácter…me definen como jugadora”—asegura. Con 23 años ya lleva muchos en la selección que la sedujo desde chica. Desde Mendoza—donde el hockey se vive con mucho fanatismo— se vino a jugar a Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires hace tres años, porque la convocaron nuevamente al seleccionado, y se hacía mucho más difícil estando lejos. Confiesa que odia su nombre y por eso todos la conocen como Piti, y así le gusta.

Daniela y Josefina son hermanas. Tienen 22 y 19 años respectivamente. La mayor habla pausado, piensa sus respuestas y se la nota tranquila, con la misma tranquilidad que juega, con la misma paciencia que de un volante requiere un equipo de mucho vértigo, que busca permanentemente el arco contrario. No le cuesta mucho definirse como jugadora, y deja en claro que a ella lo que más le gusta es pasarle la bocha a una compañera, jugar en equipo: “Creo que cada jugadora es importante en función de un equipo…me gusta ser funcional a un equipo”.

Daniela Sruoga
Daniela Sruoga

Josefina agarró por primera vez un palo de hockey a los cuatro años siguiendo a sus hermanas mayores y nunca más lo soltó. Mas allá de su edad (es la más joven del plantel) tiene una importante experiencia en torneos juveniles, incluso ha sido parte del grupo de jóvenes que salieron subcampeonas de la Copa del Mundo Junior (menores de 21 años) el año pasado en Boston. A la hora de hablar de juego dice que prefiere atacar con la bocha, “tomar la responsabilidad de tenerla”.

A Carla en la cancha la distingue su velocidad y su condición física. Eso es lo que llamó la atención del técnico Carlos Retegui cuando la convocó en el 2009, también después de su participación en el Mundial Juvenil. Tiene 21 años y solamente hace 6 que el club la federó. Antes jugaba en el colegio y su potencial la llevó a jugar en primera enseguida, algo no muy frecuente en el hockey: el nivel de los colegios está lejos de ser el de un club de primera. Todo se le dio muy rápido, muy de golpe.

Con el tiempo y la dedicación que supone la selección, es muy difícil tener un trabajo fijo, o simplemente estudiar. Así y todo, saben lo importante que es y por eso intentan tener la mente ocupada en otras cosas. Daniela estudia Sociología en la UBA y sabe de la dificultad, pero asegura que así y todo se puede hacer las dos cosas. Carla también estudia, le falta un año y medio para recibirse de profesora de educación física, y aclara que más allá de la pausa de este año, “lo quiere terminar si o si”.

“Arranqué el CBC porque es muy importante tener otra cosa en la cabeza. No se puede vivir de esto. La realidad es que tener la cabeza despejada en otra cosa, con tanto entrenamiento, es muy bueno. Distraer la cabeza…” dice Josefina. Silvina todavía no encontró una carrera o alguna vocación que la defina, pero de todas formas sabe que en el futuro va a estudiar: “Existen otras inquietudes, obvio. Sí estudio inglés porque creo que es importante”.

Los logros y las leonas: la historia

Carla Dupuy
Carla Dupuy

Se han ido muchas jugadoras, de las denominadas históricas, que han sido parte de la generación que puso al hockey en un lugar que hasta hace diez años, era impensado. ¿Hay presión por reemplazarlas, de obtener medallas, títulos y reconocimientos a nivel mundial?

Dicen que la presión es positiva, que siempre juegan con la garra y el entusiasmo que se trasmite de generación en generación. Daniela enseguida interviene: “queremos transitar el mismo camino, el que ellas hicieron… no hay presión, ellas llegaron siguiendo la esencia con esfuerzo y mucho entrenamiento, nosotras queremos hacer lo mismo”. Y deja bien en claro que llevar una leona en la camiseta en un honor: “Por suerte todavía hay jugadoras de aquella generación que nos trasmiten todo ese valor, la leona que llevamos en la camiseta nos hace querer ganar todo”.

¿Entonces no hay presión? D’Elía se ataja, y con mucha convicción asegura: “No creo que sea negativa la presión, pero existe. A cada torneo que vamos debemos estar entre las tres primeras…eso es así. Es difícil manejarlo pero también muy lindo”. Al llevar más tiempo en la selección, conoce más el tema y no tiene dudas al hablar de sus referentes: “Tuve la suerte de vivir entrenamientos y algunos viajes con ellas… cada grupo es distinto, pero la esencia o lo que significa vestir esta camiseta es lo mismo…desde hace quince mil años…ahora hay una mezcla buena, entre experiencia y juventud. Ceci Rognoni me encanta como juega, como es... es un referente en todo, adentro y afuera de la cancha”.

Cuando Argentina ganó la Copa del Mundo 2002, Josefina y Carla eran muy chicas y no imaginaban que algún día podían estar ahí. “Miraba los torneos más importantes, pero la verdad es que las cosas más fuertes las sentís cuando estas adentro” intenta explicar Dupuy. Josefina comparte y admite que sus referentes son también jugadoras jóvenes con experiencia, como Silvina misma o Noel Barrionuevo, además de Soledad García o Luciana Aymar: “Por mi edad y la experiencia que ellas tienen siempre hay cosas para enseñarme”.

La propuesta es pensar las diferencias entre aquella época y la que están viviendo ellas. Repasan que el Senado convirtió en ley un proyecto por medio del cual se crea un ente de promoción del deporte de alto rendimiento, que se financiará con un impuesto al uso de los teléfonos celulares. Y también cuentan que las becas son buenas y están a la espera de que el Comité Olímpico les otorgue otra más. Así y todo, creen que el hockey no se convertirá en un deporte profesional a corto plazo. “Estamos muy lejos, de a poco la gente que tiene poder y ganas se acerca, pero está lejos de ser un negocio” cuenta Silvina.

En relación a los entrenamientos, Daniela cree que los avances en la tecnología son importantes a la hora de planificar y evaluar el rendimiento deportivo. “Ni hablar de la cancha, hoy la superficie es excelente”. También destaca la importancia del entrenador y en eso coinciden en que Carlos Retegui en muy riguroso y las hace entrenar muchísimo. Josefina agrega mas precisión: “Lunes a viernes a la mañana y ahora casi siempre doble turno. Y tenemos un viaje por mes de acá al Mundial”. “En los viajes también se entrena mucho, no solo jugamos” acota riéndose Carla. Lejos de quejarse por la intensidad y la cantidad de los entrenamientos, Daniela admite que el chapa (Retegui) es muy exigente, “pero seguro que ellas —sus antecesoras— para ser campeonas del mundo entrenaron mucho” concluyó.

Rosario: Destino de todos los sueños

Silvina D'Elía
Silvina D'Elía

Cuando se les pregunta sobre las sensaciones que suponen jugar un mundial en nuestro país, las primeras impresiones son de regocijo, de felicidad: “Es una alegría,  va a ir un montón de gente. El hincha argentino siempre está, se hace sentir…” dice Daniela. Carla agrega que le entusiasma que sea en nuestro país ya que pueden ir a verlas un montón de amigos, familiares y otras personas que si fuera lejos no podrían acompañarlas. Pero saben que tanta euforia va a tener que requerir un alto grado de concentración por parte de ellas a la hora de jugar cada partido. “Vamos a tener que trabajar mucho en la comunicación, nosotras no estamos acostumbradas a que haya tanto ruido…” explica Daniela. Y Silvina, agrega: “eso es verdad, no nos vamos a escuchar…si me preguntas es el único miedo, pero vamos a trabajar en eso”.

Lo cierto es que las Leonas tienen todo para triunfar: jugadoras de jerarquía, jóvenes con mucho roce internacional, la localía, el apoyo de la gente... Ellas, como dejan en claro, entrenan solo pensando en levantar el trofeo máximo, pero, ¿es un fracaso si no lo consiguen? Silvina se anima: “Es dura la palabra fracaso, pero yo, personalmente,  lo tomaría así… no solo por las expectativas en la gente, sino por nosotras, por el grupo, por el esfuerzo…”.

A la hora de despedirse, intentan explicar lo que sienten cada vez que se ponen la camiseta celeste y blanca. Y no pueden. O pueden, pero piden perdón porque se quedan cortas: “Es inexplicable” sintetiza Silvina. Carla entiende que solo se puede comprender si uno está adentro, como les pasa a ellas, y lo agradece.  Para Daniela no es una responsabilidad, sino un sentimiento único que no lo cambiaria por nada. Y Josefina —con mucha personalidad— pone punto final a una charla muy especial: “Estás en la cancha y ya está. Ponerse la camiseta hace que te olvides del esfuerzo, de los entrenamientos, ponerse esta camiseta vale todo. Es ese momento y nada más”.

10/3/2010

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