Rumbo a Londres 2012

 

Argentina ganó su grupo en el Mundial de Básquet

Con paso de candidato

Por Mariano García
mariano@octubre.org.ar
Fotos: FIBA

Andrés NocioniFinalizó la primera ronda del Mundial de Básquet Japón 2006, y con cinco victorias y ninguna derrota, Argentina no solo despejó las dudas que se habían planteado en la etapa de preparación, sino que le demostró al mundo basquetbolístico que el traje de candidato le queda a medida.

Con un juego colectivo superlativo, y las individualidades rindiendo al nivel esperado, los dirigidos por Sergio Hernández ganaron cada partido con un profesionalismo y una concentración que honra el título de campeones olímpicos con el que llegaron a Japón.

El comienzo del torneo, ante una Francia disminuida por la ausencia de su base estelar Tony Parker, mostró a Manu Ginóbili y Andrés Nocioni liderando a un equipo que recuperó justo a tiempo el espíritu ganador e imponerse 80-70. Con sus dos grandes figuras pisando fuerte, el fundamental primer paso estaba dado.

Carlos DelfinoLuego, pasaron sucesivamente Venezuela, Líbano y Nigeria, a los cuales se les ganó categóricamente, por amplio margen y mucho profesionalismo; sin sobrar los partidos y dándole la oportunidad a los jugadores suplentes de entrar en ritmo de juego y demostrarle al entrenador que están al pie del cañón para cuando se los necesite. Walter Herrmann despuntó contra venezolanos y libaneses, superando los 20 puntos en ambos encuentros. Carlos Delfino también se creció, y desplegó una calidad y variedad de recursos en ataque y defensa, que entusiasman.

Ante Nigeria, Nocioni demostró que física y anímicamente es incontenible, al recuperarse en dos días de un esguince leve de tobillo, y ser el goleador del equipo con 23 tantos y una planilla perfecta de 9/9 tiros de campo (5 triples).

Desde la conducción del equipo en la base, Pepe Sánchez también alcanzó su mejor nivel vistiendo la camiseta nacional, aportando control, inteligencia, y mejorando notablemente su tiro externo, único punto flojo que tenía hasta el momento. Ni que hablar de su aguerrida defensa en el perímetro, su principal virtud desde que jugaba para la universidad de Temple en la NCAA, y que en la actualidad está mejor que nunca.

Luis ScolaPero no sólo los jugadores externos se lucieron. El trío de internos conformado por Luis Scola, Fabricio Oberto y Rubén Wolkowisky, conforman una sólida base defensiva alrededor del aro propio, y brindan muchas variantes en ataque. El impecable juego de pies de Scola de espaldas al aro, la versatilidad de Oberto, y los tiros a distancia de Wolkowisky, hacen olvidar la carencia de centímetros en comparación a otros equipos como Serbia.

Con tanta autoridad y contundencia desplegada en la cancha, Argentina llegó al quinto partido de la zona (vs. Serbia y Montenegro) con el primer puesto asegurado. Allí terminó de demostrarse que el cuerpo técnico y los jugadores están trabajando para salir campeones, y no se conforman con ser buenos, sino que quieren seguir siendo los mejores.

Cuando un planteo moderado hubiese sido cuidar a las estrellas, no arriesgar el físico, y descansar pensando en los Octavos de Final, los dirigidos por Hernández encararon el último partido del Grupo A como si fuera una final ante su clásico rival balcánico. Por primera vez en el Mundial estuvieron debajo en el marcador, sacaron a relucir todo su orgullo y se llevaron por delante a los serbomontenegrinos, y se establecieron como uno de los cuatro equipos más sólidos de la competencia, junto a Estados Unidos, España y Grecia.

El Grupo A completó sus posiciones finales, con una Francia que asimiló bien la baja de su base Tony Parker, y se ubicó en segundo puesto (3 victorias y 2 derrotas). La lucha por las dos plazas restantes, tuvo un triple empate en puntos entre Nigeria, Serbia y Montenegro y Líbano. Quedaron afuera los asiáticos, que a pesar de todas las dificultades que padecieron en la etapa de preparación a causa de los ataques de Israel sobre su territorio, lograron dos históricos triunfos ante Francia y Venezuela.

España: mucho más que un solo nombre

Pau GasolEn el Grupo B, el seleccionado español tuvo una actuación arrolladora, y se quedó con el primer lugar. Al igual que Argentina, está invicto y ganó todos sus partidos con sobrada autoridad. Tal como habíamos anticipado, la lucha por el valioso primer puesto la tuvo con la Alemania del extraordinario Dirk Nowitzki. El partido entre ambos equipos europeos fue el decisivo para definir el grupo, y España se lo llevó gracias a un plantel mucho más fuerte y un juego colectivo mejor distribuido. Los ibéricos no dependen exclusivamente del catalán Pau Gasol, mientras que los germanos ni siquiera estarían participando de no ser por la calidad fuera de serie de Nowitzki. El polifuncional jugador de Dallas Mavericks sigue siendo la individualidad más destacada del campeonato (no es exagerado afirmar que es el mejor basquetbolista del momento a nivel mundial), pero para avanzar a partir de ahora, necesitará más ayuda de parte de sus compañeros.

La pelea por el tercer y cuarto puesto tuvo especial interés para los argentinos, ya que de allí saldría el rival para Octavos de Final. Angola se ubicó tercero, y el cuarto lugar lo ocupa Nueva Zelanda, que de esta manera se volverá a cruzar con Argentina.

El fracaso de Brasil

Anderson VarejaoEl caso brasileño fue lo opuesto a lo logrado por Argentina y España. El invidiualismo de sus principales figuras comenzó a advertirse incluso antes del inicio del Mundial, cuando Nené Hilário decidió no integrar su equipo nacional para priorizar su carrera personal en los Denver Nuggets de la NBA. Aún así, Brasil contaba con talentos suficientes como para estar entre los primeros puestos del Grupo C, pero el rejunte de grandes jugadores no llegó a conformar un equipo.

Leandrinho Barbosa y Anderson Varejao fueron una sombra de lo que suelen rendir en sus equipos de la NBA, y el equipo nunca encontró una personalidad propia, perdiendo todos los partidos importantes con una incapacidad exasperante para desperdiciar oportunidades de definición.

FotsisEn lo que fue el grupo más peleado, Grecia le enseñó al mundo que se puede tener un equipo de primer nivel sin contar con estrellas de la hiperpublicitada NBA. Con la totalidad de sus jugadores militando en ligas europeas (la mayoría en su propio país, y también en Rusia y España), los griegos son una muestra irrefutable de que la calidad de un equipo no depende de la cantidad de camisetas que vendan sus estrellas, y que la pertenencia o no a la NBA de sus integrantes no es el único parámetro para medir la talla de un seleccionado.

El increíble partido que le ganaron a Australia, con dos triples en los últimos segundos de juego y una defensa sofocante, los hacen más que temibles. Grecia no es el equipo que más se luce ni el más vistoso, pero nadie los quiere tener enfrente.

El Grupo C se completó con otros dos países que se hacen fuertes gracias a la competencia europea, como Lituania y Turquía; mientras que Australia obtuvo el cuarto lugar.

Estados Unidos impone su fuerza

Chris BoshEl seleccionado norteamericano llegó a Japón con cuentas pendientes por saldar, ya que en los últimos cuatro años, pasaron de ser el gran cuco mundial al equipo al que todos querían vencer. Si entre 1992 y 1998, la mayoría de los países los enfrentaban con temor, desde que Argentina los venció en el mundial de Indianápolis 2002, todos se esforzaron al 100% para imitar la hazaña.

Sin tantas estrellas rutilantes, pero con un planteo de equipo más acorde al tipo de competencias FIBA, Estados Unidos volvió a recuperar la potencia de su juego, logrando un invicto que sólo fue puesto en peligro por Italia. Los demás equipos le jugaron con demasiado respeto, y prefirieron guardar fuerzas para los otros partidos y conformarse con clasificar para la segunda ronda.

La principal fortaleza norteamericana sigue siendo un plantel larguísimo, donde cualquiera de los que están en el banco de suplentes puede jugar igual o mejor de los que salen como titulares. Equipos como Italia le pueden complicar los juegos en determinados momentos, sobre todo cuando sus titulares están en la cancha, pero los norteamericanos mantienen la intensidad del juego minuto a minuto gracias al continuo recambio de jugadores, y eso termina por quebrar a sus oponentes.

Sin embargo, algunos vicios no se han curado en los jugadores estadounidenses. Siguen siendo arrogantes, prepotentes, y se fastidian rápido cuando del otro lado se les ofrece resistencia. No les gusta el juego físico, y parece que siguen creyendo que son los dueños del juego. La habitual soberbia norteamericana, que piensa al resto del mundo como un simple espectador de sus hazañas (y esto no sólo en el básquet, claro está), puede jugarle en contra si se llegan a cruzar con equipos como Grecia, España o Argentina, que están en condiciones de hacer caer a la gran potencia mundial.

25/8/2006

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