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David Nalbandian, nuevamente heroico en la Davis
Cuestión de peso
Por
Walter Medina
soujirow@hotmail.com
Foto: Mariano García
mariano@octubre.org.ar

El clásico triunfalismo argentino se convierte en derrotismo muy fácilmente. Es así que a principios de la semana previa al choque entre Argentina y Suecia, todo el mundo ya estaba pensando en que después de mucho tiempo, nuestro país jugaría un repechaje para estar en el Grupo Mundial en 2011. Sin embargo, sorprendiendo a todos, el jueves por la noche, un día antes de que comiencen las acciones, David Nalbandian se subía a un avión con rumbo a Suecia para disputar, al menos, el partido de dobles.
Gran riesgo tomó el cordobés y también el capitán “Tito” Vázquez al incluirlo en el equipo, ya que David había vuelto al circuito en el ATP de Buenos Aires después de 8 meses inactivo y en su segundo partido sufrió un desgarro que lo margino del certamen.
Nalbandian acudió a la serie en calidad de líder y héroe y la repercusión en el ánimo del equipo fue inmediata. Del “vamos a hacer un buen papel” se pasó al “vamos que lo ganamos” y así sucedió. Sin duda, esta fue una cuestión de peso. El peso específico que el cordobés le imprimió a este joven equipo argentino que no desentonó, sino que mostró su mejor versión en las grandes actuaciones de Leo Mayer, Eduardo Schwank y Horacio Zeballos. Y también el peso que sintieron los suecos al ver al unquillense del otro lado de la red.
Se sabía que los argentinos podían ganar al singles 2 sueco pero que era casi imposible vencer a Soderling. Por ende, el dobles era el punto clave y ahí, la jerarquía de Nalbandian potenció a Zeballos y hundió en la impotencia a Soderling. El 7 del mundo no tuvo argumentos contra un David que estaba en todas partes y que no fallaba. La carpeta sueca es la superficie donde mejor se desenvuelve el unqillense y quedó demostrado: solidez, claridad, algunos toques de calidad, el repertorio de un verdadero Top Ten. Por eso, el dobles quedó claramente y en set corridos para Argentina y ya se sabía que la serie estaba en el bolsillo.
Mayer no pudo con Soderling y quedaba el quinto punto, el cual podría jugarlo Zeballos o Schwank, pero una vez más, Nalbandian se hizo cargo del hierro caliente y despachó a Vinciguerra sin mayores problemas. Gran triunfo argentino en Suecia, gran reaparición de David en el equipo argentino después de la dura derrota en la final del 2008 contra España en Mar Del Plata.
Nalbandian necesitaba esta hazaña. Necesitaba volver a construir ese idilio con la gente que nos hace creer que si no hay problemas internos en el equipo, Argentina con Nalbandian y Del Potro es candidata siempre para ganar la Davis. David se jugó el cuerpo en esta ocasión, lo que no es poco, y así como lo criticamos en su momento, lo reconocemos por la valentía que tuvo en esta serie. Argentina lo necesitaba y estuvo y lo que logró fue más que ganar una serie de Copa Davis, logró que una nueva generación de tenistas argentinos se sienta importante y que puedan ser convocados en el futuro.
David Nalbandian, el hombre que en nuestro tenis ha generado muchas alegrías y controversias y que ya sea por sentimiento o demagogia se puso al frente de un equipo que ya estaba vencido, sigue siendo el líder natural del tenis argentino. Un verdadero peso pesado del tenis mundial.
10/3/2010
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