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La
NBA desembarcó finalmente en Argentina
Texto y Fotos: Mariano
García
mariano@octubre.org.ar

Luego
de varios años consecutivos de éxitos en el más alto
nivel, el básquetbol argentino merecía integrarse al circuito
mundial que todos los años traza la NBA como parte de su estrategia
de marketing global. Esta “deuda” quedó más que
saldada con la llegada del programa Básquetbol Sin Fronteras, un campus
que tiene como principales objetivos la difusión de la NBA mediante
la acción social, el respaldo a la educación y la integración
mediante el apoyo deportivo a jóvenes prospectos de todas partes del
mundo.
Entre
el 30 de junio y el 4 de julio, el bicampeón de la NBA Emanuel Ginóbili
volvió a la Argentina como principal figura de este programa que realizaron
en conjunto la NBA, la FIBA y la Confederación Argentina de Básquet.
El programa reunió en el CENARD a los mejores 50 jugadores sub 19 de
todo el continente, que vivieron de cerca como es el mundo NBA, y tuvieron
el privilegio de recibir las enseñanzas de las estrellas del básquet
mundial.
El
reciente campeonato obtenido por Emanuel Ginóbili con los San Antonio
Spurs no fue la causa, sino un condimento extra que hizo que el evento tuviera
relevancia a nivel nacional, ya que la visita estaba planificada desde mucho
antes de la consagración del deportista argentino más ganador
del momento. El campus contó también con la presencia de los
argentinos Andrés Nocioni (Chicago Bulls) y Carlos Delfino (Detroit
Pistons), Daniel Santiago (Puerto Rico, Milwaukee Bucks), Samuel Dalembert
(Haití, Philadelphia 76ers), Dikembe Mutombo (Congo, Houston Rockets)
y de entrenadores de la talla de Gregg Popovich (San Antonio Spurs) y John
Thompson (Universidad de Georgetown).
Palabras
autorizadas
Para evaluar
el impacto de un evento de tal magnitud, es necesario poder desprenderse un
poco de la ola de popularidad que mueve Ginóbili en el país.
Para eso, nada mejor que escuchar las opiniones de quienes tienen mayores
responsabilidades hoy en el básquet argentino, y quienes acreditan
más trayectoria en estos eventos.
Consultados
por la evaluación que hicieron del campus, dos entrenadores argentinos
coincidieron en no encontrar puntos flojos. Sergio Hernández, flamante
director técnico de la Selección Nacional, dijo que “realmente,
lo único que se pueden sacar de acá son cosas positivas. Fueron
unos días maravillosos, los chicos han vivido un sueño increíble,
como participar por unos días de la NBA. Ser mirados, observados o
comandados en algún momento por Manu Ginóbili, el Chapu Nocioni,
Carlitos Delfino, y los otros jugadores y entrenadores NBA, es algo que no
van a olvidar en la vida. Y para nosotros, que estamos en el básquet
desde hace muchos años, es también un sueño hecho realidad”.
Para
Hernández, haber tenido una participación tan especial en el
evento fue un preámbulo ideal para dar inicio a su ciclo como entrenador
nacional. Así lo vivió él: “Uno no aprende
solamente como entrenador, aprende como persona. A mí me gusta aumentar
mi caudal de conocimiento en todo aspecto, desde la cultura hasta las costumbres,
la forma de trabajar, la organización. No sólo estamos atentos
al básquetbol. Por ser entrenador de la Selección, yo tuve la
suerte de ser invitado por la misma NBA, y poder compartir y convivir con
ellos permanentemente, estar metido en la cocina del evento. Eso ha hecho
crecer mi experiencia de manera increíble.”
Por
su parte, Guillermo Vecchio (ex entrenador de la Selección Nacional
que participa regularmente de las actividades de la NBA en Latinoamérica),
que dirigió al equipo de juveniles que ganó el torneo disputado
en el campus del CENARD, opinó que “fue muy lindo, al igual
que el año pasado en Río de Janeiro. Este año ha mejorado
mucho, la NBA se ha esforzado, y el mérito real es para la NBA/Latinoamérica,
junto a la Confederación Argentina de Básquetbol, y todos los
demás estamentos para que estos 50 chicos hayan podido disfrutar de
lo mejor, en nuestro país”.
Con
el ojo que tienen los entrenadores para ver hoy quiénes serán
las estrellas del mañana, ambos coincidieron en resaltar las condiciones
de Lucas Cippolini (Brasil), Caio Torres (Brasil), Nicolás de los Santos
(Argentina), Alex García (México), a futuro lejano Matías
Nocedal (Argentina), Víctor García (República Dominicana).
Sergio Hernández da el siguiente perfil: “los que ví
más maduros son brasileños, porque físicamente son unos
caballos. Caio es una bestia, mide 2,10, sabe jugar buen básquetbol.
Lucas Cippolini también… Un par de venezolanos que están
muy bien, y varios argentinos que, como siempre, se destacan por su exquisitez
para jugar.”
Para la
mayoría, el impacto inmediato fue la presencia del gran Emanuel Ginóbili,
a pocas semanas de su segunda consagración como campeón de la
NBA. Dentro de unos años, quienes estuvieron en el CENARD podrán
recordar con orgullo no sólo haber presenciado lo mejor del presente,
sino haber tenido un anticipo de lo que serán las estrellas del futuro.
8/7/2005
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