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Árbol,
“Hormigas”
Más
canciones de la fábrica
Por
Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com
El
nuevo trabajo de Árbol, muestra a una banda que deja de lado a uno
de sus líderes (Eduardo Schmidt), y a un productor estrella (Gustavo
Santaolalla). La placa retoma tal vez la discusión aquella de hasta
dónde llega la originalidad cuando la fórmula novedosa comienza
a repetirse.

Sello:
PopArt. Género: Pop/Rock. Duración:
47:28. Cantidad de temas: 14. Integrantes:
Hernán Bruckner (guitarra y voz), Martín Millán: (batería
y voz), Pablo Romero (percusión, guitarra y voz), Sebastián
Bianchini (bajo y voz). Músicos invitados: Fernando
Ruiz Díaz y Los Tipitos.
Si Árbol tiene un disco paradigmático es sin dudas Chapusongs (2001).
Entonces, cuando uno habla de otros trabajos de la banda, toma a este como
punto de referencia. Y es extraño como a veces Hormigas, la
nueva placa del grupo de Haedo, parece confundir al oyente acerca de si se
trata de una producción previa o posterior a aquel álbum que
tuvo la particularidad de ser más conocido en su totalidad que en la
particularidad de sus grandes canciones (absolutamente a la inversa sucedió
con Guau! del 2004 y su multiplicidad de cortes).
Alguna
razón por la que puede parecer un disco previo a Chapusongs es por la disminución de arreglos que hay en las canciones. La desprolijidad
que suele existir en Árbol tenía mucho que ver con la cantidad
de condimentos e instrumentos, el incesante cambio de ritmo y la reconocida
originalidad. Ahora se presenta con menos instrumentos y básicamente
parece ser la base del sonido.
El disco
demuestra ser posterior por el hecho de que aquella originalidad y la diversidad
de estilos se tornan repetitivas con el tiempo. “La fábrica de
canciones” con la que se autodenominó la banda resume un poco
qué es lo que sucede con todo lo que tiende a ser extravagante y particular:
se lo come el mercado.
Desglosando
el disco, el título “Hormigas” recrea el estado de la banda
a partir de la salida de Eduardo Schmidt (cantante y multiinstrumentista),
donde el espíritu de grupo retoma con todas las fuerzas, y el concepto
de trabajo en equipo de las hormigas recala en ellos como una analogía
perfecta. A partir de la consigna “todos hacemos todo”, se percibe
entonces un disco donde todos los integrantes pasan a ser dueños de
la voz. En “Mirá vos” (la vida es simple / la gente la
complica) entonces es donde mejor se resume esta idea, cantando una frase
cada uno.
Arranca
el álbum con la esquizofrénica “Soy vos”, y “No
me ofendas” parece seguir la línea de aquel tema de Osvaldo llamado
“Prejuicios”, dedicada en este caso a la vulgarización
de las profesiones (agrego a la letra la típica denominación
de bañeros a los guardavidas). Pasan los dos también a ser,
junto con “Ronca”, un claro ejemplo de lo que puede ser un tema
marca “Árbol”.
Al cuarto
tema uno encuentra lo mejor del disco en un tandem que generan la emotiva
y exquisita “Memoria” (con Fernando Ruiz Díaz de Catupecu
Machu de invitado), con la consigna no hay que olvidar bien resumida (“hay
quienes dicen que son más felices sin poder recordar / pero yo necesito
esconderme en tu memoria”); y el reggae “El campo sin fin”,
inspirado en la biografía de Mahatma Gandhi.
La ochentosa
“Revoloteando” es ideal para sonar en la radio del puro rock nacional
(y ya lo hace). Le sigue la coral “Plata”, probablemente un resabio
de lo que dejó la interesante versión de “Jijiji”,
editada en el disco anterior y nacida en los shows en vivo.
Como recordando
viejos tiempos aparecen el hardcore “Tiquitiqui” y el metal con
toques de ritmos folklóricos “Paloma”. El final llega con
“La mudanza”, la cual le guiña un ojo también al
folklore, pero ahora no a partir de los ritmos sino de los instrumentos musicales
(a algún nostálgico le vendrá a la mente “Rosita”,
viejo clásico de la banda).
La producción
artística esta vez dejó de pertenecer al gurú Santaolalla
y se quedó en manos de la banda. Por su parte, el arte de tapa nos
ofrece una solitaria escotilla, y divertidos momentos diferentes a través
del tiempo que giran alrededor de ella.
Bajo esa
idea creada por la prensa de que las letras de Árbol tienen que ser
irónicas, inteligentes e infantiles a la vez, la banda responde con
un disco que puede romper definitivamente la relación con viejos seguidores
y a la vez consolidar más ese lazo que la une masivamente con un nuevo
público que recién comienza a gozar los vaivenes de la adolescencia.
26/11/2007
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