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Los Beatles, como si fuera la primera vez

 

 

Por Julián Melone
julianyelotro@gmail.com

Año: 2015. Sello: Universal. Tracks: The Beatles 1 = 27 canciones (CD); 27 videoclips (DVD). The Beatles 1+ = 23 videoclips (DVD extra) - Género: Pop, Rock - Integrantes: John Lennon (voces, guitarra, armónica, piano), Paul McCartney (voces, bajo, guitarra, piano), George Harrison (voces, guitarra), Ringo Starr (voces, batería).

Las remasterizaciones de los Beatles proponen una paradoja. Por un lado, prometen “mejorar” la fidelidad del sonido, amortiguando los impedimentos que la prehistórica tecnología ofrecía a la hora de grabar; pero al mismo tiempo los 4 de Liverpool eran expertos en transformar aquellas “limitaciones”  en nuevas virtudes que en retrospectiva han dado cuenta de su genialidad. Asimismo, todo pareciera indicar que “The Beatles Anthology” dijo todo lo que podía decirse de su historia. Entonces, ¿qué tiene “Beatles 1” realmente para ofrecernos?

El proyecto está encarado apoyándose en las 27 canciones que alcanzaron el nº1 en los charts a través de su historia, por lo que no se extrañen de encontrar ausencias importantes con respecto los preferidos de cada uno. La gran excusa es la restauración digital de sus videos, mejorando notoriamente su aspecto. Muchos de ellos habían sido digitalizados directamente desde el film y todavía estaban poblados de rayas y arañazos: todo eso desapareció. Asimismo, ya no se ven los colores grisáceos de antaño, sino que ahora son más cálidos y de movimientos fluidos.

Objetivo logrado: que los Beatles no se vean “viejos” sino “retro”. En Strawberry fields los colores casi saltan de la pantalla, Eleanor Rigby se ve suficientemente fluido como para estar incluso un paso delante de las animaciones de los Monty Phyton, y el video de Hey Jude se ve tan nítido que tranquilamente lo podría haber hecho una banda moderna con un pequeño filtro (y seguro más de una estará pensando “que buena idea, ¿porque no se nos ocurrió?”). Y por supuesto, para aquellos beatlemaníacos hay una cantidad abultada de curiosidades, ya que las versiones deluxe incluyen versiones alternativas e inéditos (20 de los videos y films ni siquiera fueron usados en “The Beatles Anthology”) y videos que no han llegado al nº 1 de los charts.

El mundo visual se ve beneficiado, pero ¿qué hay de las canciones? Después de todo, son ellas las que nos convocan. Como mencionábamos antes, lo que hoy se concibe como impedimentos a la hora de grabar, los Beatles lo veían como un pequeño desafío. Y siendo así, podríamos suponer que las remasterizaciones sirven para dos cosas: por un lado, la actualización del sonido para llegar aquellas nuevas generaciones prejuiciosas del “suena viejo, suena mal” (que lamentablemente abundan). Por el otro, permite meternos colarnos adentro de los temas y el estudio, para escuchar qué estaban tocando realmente.

Un buen ejemplo es lo que oucrrió con la icónica base de bajo de Come Together. Antes parecía bastante claro como era, pero después de la remasterización del 2009 fue evidente que el riff tenía dos notas sonando al unísono sobre el final de la frase, contradiciendo incluso a la épica transcripción de Hal Leonard en “The Beatles Complete Scores”. Y en “Beatles 1” no queda lugar a dudas.

También sucede algo similar en el dueto de voces de Hey Bulldog (en el DVD extra), donde se entiende mucho más claramente la melodía de cada una. En el inicio, probablemente la intención era generar una pared de sonido bidimensional de fusión vocal, pero esta actualización (cual revisionismo histórico) le brinda una nueva profundidad. Así, el riff de piano sigue siendo poderoso como antaño, y la base de bajo sigue siendo intrépida y dinámica.

Y en término de dúos vocales, ocurre un cambio de paradigma en la extremadamente simple Love Me Do: cuando fue editada en 1962 los graves eran pobres tanto a la hora de grabar como de reproducir, lo que otorgaba rápidamente el papel de primera voz a las melodías de McCartney. Sin embargo, con las remasterizaciones y por ende aumento de graves, la voz de Lennon ganó protagonismo a tal punto que es difícil discernir cual de las dos es efectivamente la melodía principal. Este recurso se transformó en una de las mejores armas de la dupla vocal a través de su historia, y se acrecentó a medida que se fueron cristalizando las ecualizaciones. Y hablando de armas vocales, Lennon siempre se caracterizó por doblar su voz, o sea, grabar dos tomas distintas y que se reproduzcan simultáneamente. Ahora suena “más Nirvana que nunca.

A veces se olvida que los Beatles fueron la banda que más se animó a experimentar con el pop, e incluso hoy día pueden dejar en off-side a aquellos que se autocalifican de intrépidos. Por ejemplo, reencontramos el acople al inicio de I Feel Fine, el cual fue grabado intencionalmente. Lennon decidió que ese sonido (que calificó como “vudú”) era fantástico para iniciar la canción, y tan así fue que los mismos Hendrix y Townshed han admitido posteriormente que no pensaban, hasta haber escuchado el single, que aquel “desperfecto técnico” pudiera ser usado con propósitos musicales en el rock.

O la fantástica A day In Life, con una orquesta que tuvo que someterse a los caprichos anti-conservatorio de Lennon: “Tienen 4 compases para ir desde ésta nota hasta ésta otra” fue lo que dijo (en otras palabras) a los músicos luego de obligarlos a cambiar constantemente de posición en el estudio. El resultado, una escalada dramática y expresionista que desemboca en un intermedio de vaudevillesco liderado por Paul McCartney, con el tempo siempre firme. Haciendo números, fue confeccionado diez años antes de “A Night at The Opera” de Queen, lo que habla de su creatividad. Aquel sonido “desagradable” que causaba la orquesta es solo la punta del iceberg de cómo les gustaba jugar con su audiencia.

Strawberry Fields Forever presenta nuevamente aquellas grabaciones al revés que empujaron a toda una generación de consumidores a devolver el disco porque creían que estaba fallado. A lo que, por supuesto, los disqueros les daban uno nuevo. Pero esta nueva mezcla (con alza de graves, principalmente) da más dramatismo al estribillo y transforma la batería de Ringo en un poderoso galope directo al pecho. Más de uno afiliado a géneros más potentes puede reírse ante tal descripción de una base de Starr, probablemente el baterista mas subestimado de la historia, pero queda claro (ahora que el sonido es cada vez “más moderno”) que ha sido un pionero en lo técnico y su estilo sigue siendo único e irrepetible.

 Sí, en Paperback Writer escuchamos su lado más obvio (que aunque suene raro decirlo, es algo difícil de encontrar), pero podemos apreciar uno de sus mejores momentos contando en el Don’t let me Down en la terraza de Abbey Road, o marcando esos tiempos inéditos en un hit cuando suena Ticket to Ride. Y hablando de hits, también encontramos lo que debe ser una de sus mejores performances en conjunto, Something, donde la vena compositora de Harrison (única canción de George en alcanzar el nº1 y por eso la única de su autoría en la placa) se une a una de las mejores bases de Paul, y una gran orquestación, en lo que Frank Sinatra llamó “la mejor canción de amor jamás escrita”.

Y así, se transforma en un resumen desde la época de la beatlemanía, donde la mayor virtud de la banda era la simpleza y  capacidad de generar lindas canciones, hasta los momentos donde empiezan a romper lentamente los límites, como el enigmático acorde del inicio de Hard’s Day Night (y donde la remasterización quizás confirme de cual se trata o desmitifique) o simplemente no tocar sus instrumentos en Eleanor Rigby. Como también aquella etapa donde deciden retomar esa simpleza después de haber enloquecido, cuando de ellos se esperaba lo inesperado y lo inesperado resultó volver a lo básico, como en Penny Lane o Lady Madonna.

Más allá de que todas las canciones aquí incluidas merecen ser oídas, la gran razón de ser de “Beatles 1” es que nos brinda una excusa para volver a escucharlos y mantenerlos latentes, o para los más jóvenes conocerlos por primera vez. Allí los vemos con la humorística espontaneidad y la precariedad de los primeros videoclips, con espantosos lip-sync (de los cuales los Beatles son conscientes y vemos reírse continuamente) y la desfachatez de Ringo siempre llamando la atención; o su época más piscodélica que intentó hacer piezas de colección con poco sentido práctico, pero que de alguna manera se complementa con lo sincero de su música.

Por otro lado las canciones, cuya creatividad y originalidad los mantiene frescos e imperecederos. Como la tecnología avanza implacablemente, se hace un intento de mantenerse al día con la estética sonora. Pero de todas maneras, Yellow Submarine siempre será ridículamente simpática y agradará a los niños por más fidelidad que tenga, Help seguirá teniendo ese falsete irresistible de cantar en el estribillo y Day Tripper seguirá siendo un riff excelente para tocar en la guitarra.

Los Beatles han pasado de sobra el test del tiempo, pero gracias a las reediciones creadas ante el temor que las nuevas generaciones no se quieran relacionar con ellos, se han hecho acreedores de un extraño título en el inconsciente colectivo: parece que siempre puede volvérselos a escuchar por primera vez.

10/11/2015

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