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G. Love & Special Sauce – Sugar

Un tenedor libre de felicidad

 

 

Por Julián Melone
julianyelotro@gmail.com

Sello: Brushfire Records. Género: Hip-hop, R&B, Rock, Indie. Temas: 14. Año: 2014. Integrantes: Garrett Dutton es G. Love (voz, guitarra y armónica), Jeffrey Clemens es Houseman (batería y coros), Jim Prescott es Jimi Jazz (bajo y contrabajo) y Mark Boyce (teclados).

Hoy el chef recomienda canciones sazonadas con dosis de funk, R&B, country, hip-hop, con pizcas de reggae y soul, y con una sólida cobertura de indie-rock cosecha ‘94. El único ingrediente que faltaba era el azúcar. Pero ojo, esta es una mezcla sincrética y no ecléctica de los condimentos, contrario a una “picada” de géneros sino  más bien una intensa fusión de ellos.

Cualquiera pensaría que la reunión de la formación inicial de G. Love & Special Sauce a 20 años de su debut oficial era simplemente un espamento publicitario que se diluiría ante el primer intento de componer algo decente. Gracias a Dios, los cualquieras se han equivocado. En “Sugar” el característico rapeo de G. se encuentra respaldado por una aceitadísima banda, como si nunca hubiesen dejado de tocar juntos. Y como toda reunión se nota el espíritu festivo del reencuentro, derrochando buena onda y el eterno impulso de acompañar con las palmas. Las estridentes bases de batería recuerdan el espíritu al que Beck le puso tapa dura, y junto con el bajo mantienen el espíritu funk de todas las canciones, transformando a cualquiera de ellas en algo felizmente bailable. La armónica sería el único instrumento con intervenciones enigmáticas ya que no aporta mucho a la situación, pero cuando se encuentra con esa guitarra gourmet, todo tiene sentido.

Desde la simpleza del inicio de Come Up Man, pasando por Saturday Night o el corte Nothing Else Quite Like Home, la historia tiene un beat insuperable sin demasiados artilugios, mezclándose con con el rítmico rapeo de G. La simpleza es troncal en el disco, pero para aquellos ávidos de virtuosismo, prestar atención a los cortes de Too Much Month. Y desafío a los escépticos a jugar con las subdivisiones de tiempo como la banda hace con soltura y fluidez durante el espontáneo Run For Me. Para los nostálgicos de los ’90, el menú que el disco ofrece es ideal y probablemente disfruten especialmente Sugar (el hit que llegó 20 años tarde) y la seguidilla de Windshield Whispers  y Cheating Heart (¿esta gente puede transformar cualquier cosa en algo sobre lo cual rapear?). Y viajando más atrás en el tiempo, hay mucho soul en Weekend Dance #2 y One Night Romance. Realmente no hay momento despreciable en el disco. Resulta muy sólido y parejo. Y no aburre ya que se compone de unos escasos 45 minutos ideales para ser plato principal o guarnición de un buen momento.

Alguien podría pensar que la fórmula de la canción que manejan puede resultar repetitiva, pero el producto es tan sabroso y bien condimentado que se digiere rápidamente y es menester repetir bocado. La pregunta sería ¿Por qué no nos avisaron que todavía existen cosas así en la escena indie? Al parecer, 20 años no son nada. Quizás sea excesivo afirmar que “Sugar” es lo mejor que G Love & Special Sauce ha hecho hasta el momento, pero sin dudas este disco merece ser escuchado. Y es por una simple razón: nos hace felices. Más no sea durante 14 platos. Bon apettit.

1/08/2014

www.solesdigital.com.ar

 

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