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Alejandro Manzoni Trío: “aiRe fresCo”
Por
Germán Serain
Alejandro
Manzoni (piano, acordeón y composición), Fernando Galimany (contrabajo),
Leandro Savelón (batería). Artista invitada: Ludmila Fernández
(canto). Edición 2003 - Gobi Music GM 007. Duración: 58 minutos.
Conocimos
a Alejandro Manzoni hace un par de años, como pianista de Ludmila Fernández,
una joven y promisoria cantante argentina de jazz. Fue durante un concierto
realizado en el auditorio de Radio Nacional y allí vislumbramos el
enorme talento de este músico, que ahora edita su primera producción
discográfica propia, al frente del trío que lleva su nombre,
y que completan Fernando Galimany en contrabajo y Leandro Savelón en
batería.
La placa,
titulada “aiRe fresCo”, presenta asimismo a Manzoni en su rol
de compositor, que abreva de una manera notable en cuanto al logro en ritmos
musicales folclóricos nacionales, entremezclados con el swing, las
armonías y el toque propios del intérprete formado en el terreno
del jazz. No hay dudas de que se trata de jazz hecho en el sur del mundo,
en todo caso. Y tampoco puede negarse su elevada calidad musical.
Manzoni
es un excelente intérprete, y el ensamble con sus compañeros
de trío suena casi siempre ajustado. No obstante, la placa también
deja la sensación de que este buen músico no ha demostrado todavía
lo mejor de sí. Sin duda pone en evidencia su talento, pero no parece
que el compositor haya dejado suficiente espacio para la cabal expresión
del pianista. Aunque cabrá destacar aquí que no sólo
del piano vive se ocupa Manzoni, quien también ejecuta el acordeón,
que en algunos temas aparece con un rol protagónico, como en el caso
de la atractiva “Remolinos de un sueño”.
Uno de
los mayores desaciertos de la placa acaso haya sido la elección de
Ludmila Fernández para cantar la “Chayita del vidalero”,
una de las dos únicas composiciones que, junto con una muy lograda
versión de “Zamba de mi esperanza”, no responden a la autoría
del propio Manzoni. Ya hemos dicho más arriba que Fernández
es una muy promisioria cantante de jazz, que además ha demostrado su
capacidad a la hora de interpretar blues y también boleros; pero su
voz definitivamente no se ajusta al género folclórico, en donde
suena afectada.
Esta misma
afectación aparece también en algún que otro pasaje de
este trabajo, restándole puntos en la medida en que se aleja de la
sonoridad del jazz, pero también de la crudeza propia del folclore,
para tomar un ligero matiz que en algún punto parece remitir al pop.
No obstante, todas estas críticas deben ser leídas como lo que
son: la expresión convencida de que estamos ante un músico que
todavía no ha dado lo mejor de sí. Con “aiRe fresCo”
Manzoni nos sigue debiendo un disco de piano solo que lo exponga, lo obligue
y lo muestre en la total dimensión del artista que es. Mientras tal
cosa sucede, recomendamos ir escuchando esta primera placa de su cosecha.
Germán
A. Serain
www.solesdigital.com.ar
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