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Juan
José Mosalini: tango desde el Viejo Mundo
Por
Mariano García
mariano@octubre.org.ar

Acqua
Records acaba de editar en Argentina dos grabaciones del bandoneonista Juan
José Mosalini, ambas registradas originalmente en Europa, y que por
ese motivo habían permanecido inéditas en nuestro país.
Radicado
hace casi treinta años en París, Mosalini ofrece una de las
mejores propuestas del tango actual, que sin perder la tradición ni
padecer el desarraigo, se vale de su experiencia europea para enriquecer y
los arreglos, versiones y composiciones propias.
El disco
que mejor da cuenta de esto es “Ida y Vuelta”,
que ya desde el título sugiere la bipolaridad argentino-europea en
la música del bandoneonista. El CD es el registro del recital “Del
barroco europeo a la música del Río de la Plata”, realizado
en el Auditorio de Radio Saarbrucken (Alemania) el 13 de enero de 1994. Aquí,
junto a la flauta de Enzo Gieco, hacen honor al título del recital,
con una conjunción impecable de barroco europeo y tango.
La impronta
avant-garde se da desde el inicio, con “Malda”, de Guillermo Thomas,
en donde la flauta de Gieco toma la delantera. La sigue un tríptico
de “impresiones de la puna” de Alberto Ginastera, en las cuales
el bandoneón de Mosalini nos recuerda que, a pesar de la asociación
directa con el tango, no deja de ser un instrumento folklórico europeo;
que se complementa aquí con el folklore americano expresado por Gieco
en la quena.
La propuesta
logra que el barroco italiano de la “Sonata en La Mayor” de Francesco
Maria Veracini, esté en medio de un “Che Bandoneón”
de Troilo, y “Pedro y Pedro” de Piazzolla. Hay también
lugar para composiciones propias. El solo de flauta “La promenade du
chien” (El paseo del perro”), y el díptico “Ida y
Vuelta”, de Mosalini.
El segundo
de los discos editados recientemente por Acqua es también el más
antiguo. Se trata de “La Bordona”, conformando
un trío junto a Gustavo Beytelmann en piano y Patrice Caratini en contrabajo.
Las grabaciones aquí incluidas datan de 1982 y 1983, y fueron realizadas
en Francia.
Aquí
el repertorio y la interpretación se ajustan al clasicismo tanguero,
aquel que tuvo en la París de principios de siglo XX el visto bueno
de los círculos culturales que en Buenos Aires no gozaba. Tangos como
“El choclo” o “La cumparsita”, nos retrotraen a esa
época de oro del tango, con una interpretación moderna, que
hace universal el sentimiento del arrabal rioplatense.
10/04/2007
www.solesdigital.com.ar
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