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Muse – Drones

Lindo por fuera, muerto por dentro

 

 

Por Julián Melone
julianyelotro@gmail.com

Sello: Warner Bros y Helium-3. Género: Rock, Pop. Temas: 12. Año: 2015. Integrantes: Matthew Bellamy  (voz, guitarra, piano, teclados)-  Christopher Wolstenholme (Bajo, coros) - Dominic Howard (Batería, percusión) - Alessandro Cortini (Sintetizador modular) - Audrey Riley (arreglador y director de cuerdas)

Cualquiera se entusiasmaría con un disco que suena a Queen, Radiohead, Queens of the Stone Age y (porque no) a un poco de Marilyn Manson. Pero, paradójicamente, se trata de un trabajo soso y débil. Drones, lo nuevo de Muse, es un álbum que ya escucharon sin saberlo.

Esta sensación de conocer el disco de antemano se debe a que cuesta hablar de “influencias”, ya que parece tratarse de “haber tomado prestado” secuencias e ideas de las bandas anteriores y otras menos icónicas. El disco se compone de clichés e incluso de autorrobos, en el espiral que parece que Muse se ha condenado a quedar atrapado. A los ya sabidos hurtos constantes a Radiohead (especialmente a su canción Paranoid Android, de donde parecen haber extirpado media discografía) se le suma lo peor de los ‘80 de Queen (sucede grotescamente en Defector, por ejemplo); el sonido y forma de los riffs de Queens of the Stone Age mas alguna industrialización sonora de Marilyn; y lo “moderno” del bombo en negras que nunca se irá, como en el pop de Coldplay o Keane.

Pero supongamos con justicia que por las razones que fuera el escucha desconoce estas referencias previas y lo asimila con oídos frescos: de todas maneras se encontrará con un producto desprovisto de sabor. La idea de hacer un álbum conceptual con la historia de un personaje que atraviesa el sistema siendo peón del mismo y luego rebelándose,  suena a excusa para justificar la pobreza del álbum. Los recursos se repiten continuamente (Psycho y The Handler son gemelos en varios momentos) y están desprovistos de sentimiento (la intro de Reapers es un chiste o bien un jefe final de algún videojuego).

 

La idea de abandonar la orquestación y coqueteos con la música electrónica desnudaron su pobreza creativa. Revolt, por ejemplo, crea cambios de tiempo sobre el final del disco porque éste empieza a volverse tedioso de escuchar. Asimismo, The Globalist es un tema de 10 minutos que en realidad se compone por tres canciones que bien podrían haberse encontrado en tracks separados, y que se encuentran unidos sin otro motivo más que el de aparentar una canción progresiva (¿habíamos comentado previamente que hurtan continuamente a Radiohead y Queens of The Stone Age? Aquí otra flagrante prueba) incluido un segmento instrumental que no dice nada. Sin embargo, cabe destacar que Psycho es un buen corte de difusión inevitablemente pegadizo y que Drones es una bella canción (aunque se trate de un cover de una pieza de Giovanni di Pallestrina)

Drones suena bien. Muse toca bien. Punto. Será reproducido en radios y avalado por la crítica; vanagloriado por hipsters y empresas; resultará interesante (y quizás un paso previo a conocer otras bandas) para novatos en el mundo del rock y llenará estadios. Pero se trata de un prolijo despliegue técnico de recetas (con buenos ingredientes, mal cocinado y condimentado) para un producto con un empaque luminoso y sólido que, como augura el nombre del primer tema (Dead Inside), está muerto por dentro. No vale la pena usar tiempo vital en escucharlo, ni para quejarse. Sin alarmas, y sin sorpresas... aunque eso era un tema de Radiohead.

Escuchar "Drones" en Spotify

28/6/2015

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