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Nuca,
“Máquina de la Pampa”
Nuevos
vientos sobre viejos árboles
Por
Sergio Visciglia
svisciglia@hotmail.com
Tercera
placa de la banda liderada por el ex árbol Matías “Chávez”
Méndez. Guitarras con riffs distorsionados, máquinas, mucha
potencia, energía constante y pegadiza, mezclas y arreglos originales,
abarcan este nuevo lanzamiento de Nuca, que parece con esta placa querer ganar
terreno y seguidores para subir varias posiciones en el cartel del rock argentino.

Sello:
BPR. Género: Rock. Duración:
33:03. Cantidad de temas: 12 + video clip de la canción
“Máquina de la Pampa”. Integrantes: Ricardo
Griffero (batería), Matías Méndez (Voz y guitarra), Nicolás
Martín (guitarra y coros) Mariano Fernández (bajo), Manuel Belgrano
(guitarra, voces), Martín Gariglio (saxo tenor), Sebastián Martino
(saxo alto), Lucas Colamussi (trompeta), Rafael García (DJ).
“¡Que
la música, que la música, que la música no pare, no!”.
La primera frase del álbum no dejará de retumbar durante todo
“Máquina de la Pampa”, tercera placa de Nuca, la banda
liderada por Chávez, o Matías Mendez, o el ex-baterista y fundador
de Árbol, “expulsado” por Gustavo Santaolalla cuando el
productor latino estrella del momento decidió que un sesionista sería
lo mejor para grabar el primer álbum de la banda de Haedo. Desde entonces
como cantante y guitarrista de Nuca, Chávez deja un poco de lado la
experimentación con el reggae y el dub que predominaba en los primeros
discos de la banda (Dibaxu, 2000, Paraway, 2003) y se introduce más
que nada en la búsqueda de canciones apoyada y matizada constantemente
en máquinas y guitarras protagonistas y distorsionadas.
La producción
a manos del propio Chávez y Pablo Romero de Árbol, provoca que
la alusión a esta banda vuelva a surtir efecto. El estilo remite indudablemente
a la primera etapa de Árbol, donde Chávez era protagonista en
la composición. Esto se nota más que nada en temas de la placa
como la obligadamente pegadiza “Que la música no pare”
o “Viento”. Los riffs entrecortados, los juegos de voces, la energía
e hiperquinesia permanente, todo hace pensar que esto tranquilamente podría
llegar a haber sido Árbol si Gustavo Santaolalla no hubiera tomado
el control de la producción en la banda. Matemáticamente podría
decirse que: Árbol + D.J. + viaje latinoamericano de Chávez
– Santaolalla = Nuca.
El sello
de Nuca en “Máquina de la Pampa” parece consolidarse con
los diferentes matices aportados durante el recorrido de todo el disco por
el DJ Raffa García, o por la presencia de los vientos que aparece en
temas como el bailable “Sauco”, uno de los puntos altos del disco.
Algunos toques de rock latino toman color y protagonismo en “Situación”
y “Celso”, para así cerrar perfectamente la fórmula
matemática musical presentada unas líneas atrás.
La oscuridad
de “Dejarse ir” (otro punto fuerte) y la pasividad de “Fumar”
son tal vez los únicos momentos de respiro entre tanta explosión
continua y pegadiza que ofrece “Máquina de la Pampa”, cuyas
letras compuestas en su mayoría por Matías “Chávez”
Mendez merecen una especial atención en muchos pasajes, siempre y cuando
la positiva vorágine musical lo permita.
El arte
provocador que aparece en la gráfica tanto en tapa como en contratapa,
indignaría a más de una señora que toma el té
en Patio Bullrich, pero para tranquilidad de la banda, lo más probable
es que nunca llegue a sus ojos.
Hardcore,
guitarras distorsionadas, máquinas, dance, algo de hip hop y rock latino,
mucho ruido, energía constante, mezclas y arreglos originales, abarcan
este nuevo lanzamiento de Nuca, que parece con esta placa querer ganar terreno
y seguidores para subir varias posiciones en el cartel del rock argentino.
Termina el CD, “que la música, que la música, que la música
no pare, no” seguirá sonando en tu cabeza. Sí que es efectivo
ese arengador comienzo.
23/8/2006
www.solesdigital.com.ar
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