Poseidótica:
“Intramundo”
Por
Jorge de Elizalde

Sello:
Aquatalan Records. Género: Rock. Duración:
47:28. Integrantes: Martín Rodríguez (bajo),
Hernán Miceli (guitarra), Santiago Rúa (guitarra), Federico
Bramanti (batería). Año 2005.
Abróchense
los cinturones, aférrense a la butaca y abran bien los sentidos para
iniciar un viaje hacia lo más hondo (donde sea que eso esté)
a través de nueve estaciones instrumentales y submarinas. Así
como suena la palabra Poseidótica, así suena la banda. El
concepto está clarísimo y todo apunta en la misma dirección,
el arte de tapa, el título del álbum, los nombres de las canciones,
todo está orientado a complementar la propuesta musical de estos
muchachos: un mundo oculto, laberíntico, sórdido y abrumador,
sugerido desde la convergencia sonora de sus sencillos instrumentos devenidos
en síntoma de lo complejo.
“Intramundo”
es un disco que va desde una furia inicial, con temas como “Hidrofobia”
(un viaje introductorio al submundo acuático) y “Paralexis”,
pasando por los juegos melódicos de la genial “Acuático”
(una verdadera inmersión melódica) y “Superastor”,
con arreglos de guitarras a lo Iron Maiden (y que incluye una versión
muy personal de un pasaje de “Violentango” en homenaje a Astor
Piazzolla). Al jazz le llega su momento en el minuto inicial de “Las
cuatro estaciones”, un tema que luego adquiere un tono tétrico
para deslizarse probablemente al momento más heavy del álbum.
A partir de ese momento las composiciones se tornan menos hiperquinéticas
(menos físicas) y más calmas (mas espaciales o espirituales).
El disco llega a su fin de la mano de la melancólica “Mantra”,
otro momento cúspide en la placa.
Es importante
aclarar que en el disco el encargado de grabar la batería fue Walter
Brodie de Los Natas (y que Federico Bramanti lleva al vivo con una maestría
envidiable). Si bien la banda está incorporada a la movida stoner,
su propuesta excede claramente las limitaciones del género. Se podría
definir a Poseidótica como un monstruo musical cuyos tentáculos
sonoros se cuelan imperceptiblemente por todos los costados y el resultado
no es otro que ser presa de una hipnosis acústica avasallante.
Definitivamente
el gusto por la música se hace notar, esto no es solo rock and roll,
esto es Poseidótica, con su universo líquido recordándonos
que somos parte de una baba estelar infinita y asfixiante. A pesar de la
abundancia de agua intelectual e instrumental uno se queda con sed de más.
Ojalá que no se demoren en darnos un segundo trabajo.
21/9/2005