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Rubén Rada - Richie Silver

Una vuelta a las raíces negras del rock

 

 

Por Mariano García
@solesdigital

Sello: EMI. Género: Rock. Duración: 58:43’. Cantidad de temas: 15. Músicos: Juan Cruz de Urquiza, Víctor Skorupski, Juan Canosa, Gerardo Vázquez, Pablo Mainetti, Miyo Miglioranza, Gustavo Montemurro, Martín Morón, Andrea Viera y Banjamín Barreiro. Invitados especiales: Ricardo Mollo y Andrés Ciro Martínez.

Con casi medio siglo de carrera musical y más de cuarenta discos grabados, Rubén Rada vuelve a sus raíces y se reinventa como Richie Silver, seudónimo que utilizaba a los 17 años para cantar en su primera banda, los Hot Blowers, conjunto de dixieland de finales de los años ’50.

En este disco, Rada homenajea a aquel rock and roll rítmico y lleno de swing, a aquella música negra entretenida y bailable, que animaba los salones y pistas en tiempos de la segunda posguerra. Es un disco lleno de referencias y citas a sus principales influencias, con un indeleble sabor a nostalgia.

En “Flowers in the night”, tema que abre el disco, juega con graves a lo Barry White y con un idioma inglés con acento montevideano, pero sin dudas mejor que aquel inglés por fonética que utilizaba en sus inicios, cuando era obligatorio para todo cantante de rock tener un nombre que sonara norteamericano. El ritmo es pegadizo, el piano y el saxo sutiles en sus solos, y la voz de Rada acaramelada.

En un registro similar, la sigue “Ámame detrás del vidrio”, una balada que nos trae a la memoria a Los Plateros, hace que el disco vaya ganando en consistencia. Algo que se confirma con el clásico de Jaime Roos “Amándote”, exquisitamente arreglada para la ocasión.

El swing irrumpe con toda su fuerza en “La vida es un tic tac”, un rock and roll que invita a bailar y al cual es difícil resistirse. Un rock que se pone más crudo y bluseado en “Rock de la calle”.

Del arcón de los recuerdos también sale “Negro”, un tema lleno de soul originalmente de la banda Tótem que integró Rada, en la que le pide a sus hermanos de color que vuelvan a luchar. Un giro social y político en las letras que se refuerza al tema siguiente, “Sonido mundial”, donde el bandoneón de Pablo Mainetti le pone la melancolía del tango a un candombe que llora por las guerras por el petróleo.

En cuanto a invitados, Rada se da el lujo de hacer participar de su aventura rockera a dos de los exponentes más importantes rock argentino. Así es como hacen su aparición Andrés Ciro Martínez (Los Piojos), que pone su voz y su armónica en “Rock and roll con gomina” (un tema que anticipó el conflicto entre Argentina y Uruguay por las papeleras, al quejarse de la mediocridad de ambos países); y Ricardo Mollo (Divididos) en “Qué me importa”.

El disco cierra con el homenaje más explícito del CD, “Candombe para Carlos Santana”, una oda al genial guitarrista mexicano donde no solo le agradece su influencia, sino que la deja patente en los arreglos santanescos en percusión y guitarra.

Como sorpresa, dos bonus tracks provenientes de los vinilos originales de aquel Richie Silver, “Angélica” y “Mil cariños”. Un viaje al pasado que lo reencuentra con el dixieland en estado puro, con una voz adolescente llena de frescura, cuando todavía su cuerpo desgarbado le permitía un registro tenor y sin esos graves tan típicos que todos les conocemos. Un cierre que, a pesar que no haya sido su intención, hace realmente de este disco una obra conceptual.

23/4/2006

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Informe Especial: Rock Uruguayo

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