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Rival Sons – Great Western Valkyrie

“¿Te gusta Led Zeppelin? Tenés que escuchar Rival Sons”

Rival Sons - Great Western Valkyrie
 

 

Por Julián Melone
julianyelotro@gmail.com

Sello:  Earache records. Género:  Rock. Temas: 10 (+ 2). Año: 2014. Integrantes: Jay Buchanan (voz), Scott Holiday (guitarra), Dave Beste (bajo), Michael Miley (batería). Músicos invitados: Ikey Owens (teclados), Mike Webb (teclados en "Where I've Been"), Kristen Rogers (coros).

Para aquellos que conozcan la banda de antemano, saben que hay un diálogo común al querer recomendarla: “¿Te gusta Led Zeppelin? Tenés que escuchar Rival Sons”. Esta comparación se solidificó con su EP homónimo y “Pressure & Time” (ambos discos indispensables en los anaqueles del buen rockero) gracias a sus voces estridentes, baterías virtuosas, cientos de riffs y un groove insaciable vestido de overdrive. Y estas cualidades son las que los transformaron en un hermoso secreto a voces para aquellos que disfrutan de las grandes bandas rock. Hoy, después de romper con la racha de sacar un disco por año, este impresionante grupo decide apostar a quitarse la etiqueta zeppeliana para hacer, nada más ni nada menos, lo que será el rock clásico del futuro.

¿Hace cuanto no escuchamos un cantante de rock? Pero cantante-cantante, con todas las letras. Esa maldición se rompe gracias a la voz de Rival Sons, que no ha abandonado sus explosivos gritos y ha mejorado mucho en los matices interpretativos; Desde los agudos imposibles en la épica Destination on Course (espiritual locura acompañada por coros apocalípticos y decorado con rugidos intermitentes de la guitarra) a la sentida interpretación de Where I’ve been, constantemente agregando colores soul a las canciones.

La banda viene trabajando la “balada rock” hace tiempo y ha desarrollado un gran oficio para ella. Y como es obvia en Where I’ve been, aparece encubierta en temas mucho más potentes como Open My Eyes, uno de los mejores momentos del disco. Pero sin duda el mejor momentolo genera Good Times gracias su clima hipnótico que nos hace creer que Eric Burdon & The Animals se reunieron. Y es que la banda se caracteriza por su variedad en un solo álbum sin renegar nunca de su código genético rockero, y gran parte de estos nuevos climas se deben a la incorporación de un teclado y numerosas y delicadas sobregrabaciones (hasta ahora ausentes en el resto de la discografía de la banda, que siempre prefirió el palo y palo de la actitud del vivo).

 

Pero no es todo rosas y paz en “Great… ”: ya que hablamos de cambios, la razón por la cual interrumpieron la frecuencia anual de lanzamientos es por la incorporación de un nuevo bajista menos groovero que el anterior, pero que gracias a sus agresivas bases pudieron generarse cabalgatas infernales como en Secret. Y aquí el todo es también la suma de las partes, ya que la aceitada sincronía de la banda a la hora de interpretar los temas es clave (Belle star, su tema más atrevido hasta el momento, muta constantemente sin perder el hilo de la canción), pero también lo es una de las baterías más virtuosas y de buen gusto que hace tiempo no se iluminaban en el rock. Basta con escuchar el swing y cambio de tempo que realiza en el hit-surfer Play the Fool o como mantiene la fuerza en los silencios del contagioso riff de Electric Man. Y si diez temas repletos de riffs y sin momentos flojos no alcanzan, hay dos bonus tracks sin desperdicio donde encontramos su momento más motown hasta el momento en Too much love y My Nature.

Casi es pecar de soberbia hablar de momento de maduración de la banda cuando su debut discográfico fue hace 5 años (“Before the Fire”, 2009), así que sólo resta sorprenderse gratamente por lo prolífico de la banda y su continua calidad. Su quinta placa se vive como una transición, donde quisieran sacarse la campera zeppeliana (campera que muchos morirían sólo por probársela alguna vez) para ser sus propios sastres: no es coincidencia que en la tapa se muestren los integrantes por primera vez en lugar de presentar nuevamente diseños abstractos. Mientras que en el funeral del rock el ataúd se mueve, el diálogo puede seguir siendo el mismo: “¿Te gusta Led Zeppelin? Tenés que escuchar a Rival Sons”. Pero ahora, simplemente porque te gustan las grandes bandas de rock.

20/7/2014

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